Cuer­vo ate­rro­ri­za a re­si­den­tes de un ba­rrio en Ca­na­dá

La Hora - - Mundo - Ce­ci­lia Ri­ve­ra H.

Por su agre­si­vi­dad y com­por­ta­mien­to im­pre­de­ci­ble, Ca­nuck po­dría ser el te­rro­rí­fi­co per­so­na­je del poe­ma de Ed­gar Allan Poe El cuer­vo. Pe­ro no, se tra­ta del par­ti­cu­lar ha­bi­tan­te de un ba­rrio de la ciu­dad de Van­cou­ver, en Ca­na­dá, que man­tie­ne ate­rra­dos a los ve­ci­nos.

Es­te cuer­vo es co­no­ci­do por via­jar so­bre uno de los tre­nes de la ciu­dad y por ro­bar ob­je­tos bri­llan­tes, des­de cla­vos has­ta el bo­tón de ini­cio de un compu­tador que es­ta­ba en el in­te­rior de un vehícu­lo po­li­cial.

En ma­yo del año pa­sa­do, in­clu­so, in­ter­fi­rió con una in­ves­ti­ga­ción po­li­cial al es­ca­par con un cu­chi­llo de la es­ce­na de un cri­men. Ca­nuck ba­jó en pi­ca­da y se lle­vó el ar­ma que, se­gún la Po­li­cía, ha­bía si­do usa­da pa­ra ame­na­zar a un gru­po de uni­for­ma­dos. Uno de los agen­tes si­guió al pá­ja­ro has­ta que de­jó caer el cu­chi­llo.

Los cons­tan­tes ata­ques del plu­mí­fe­ro pro­vo­ca­ron que la ofi­ci­na de co­rreos de Ca­na­dá sus­pen­die­ra al­gu­nas en­tre­gas en el ba­rrio. “De­sa­for­tu­na­da­men­te, nues­tros em­plea­dos han si­do atacados y he­ri­dos por un cuer­vo. Ya no ha­ce­mos en­tre­gas a tres ca­sas y es­ta­mos mo­ni­to­rean­do la si­tua­ción en otras re­si­den­cias”, ex­pli­có a la BBC Dar­cia Kmet, vo­ce­ra de la en­ti­dad.

El ave es tan co­no­ci­da en el es­te de la ciu­dad que tiene su pro­pio per­fil de Fa­ce­book, lla­ma­do “Ca­nuck y yo”, crea­do por uno de los re­si­den­tes afec­ta­dos por su ac­tuar, Shawn Berg­man. “Mis ve­ci­nos es­tán ca­da vez más mo­les­tos y al­gu­nos han he­cho ame­na­zas con­tra Ca­nuck”, ase­gu­ró.

ATA­QUES FRE­CUEN­TES

Los ata­ques de cuer­vos son fre­cuen­tes en Ca­na­dá, es­pe­cial­men­te en es­ta épo­ca del año (es ve­rano en el he­mis­fe­rio nor­te), cuan­do ha­cen sus ni­dos y se vuel­ven más agre­si­vos pa­ra pro­te­ger a sus cor­va­tos (crías).

Se­gún re­por­tes de la pren­sa lo­cal, la par­te pos­te­rior de la ca­be­za de los tran­seún­tes des­pre­ve­ni­dos es uno de los blan­cos fa­vo­ri­tos de es­tas aves de plu­ma­je ne­gro y bri­llan­te. Usar som­bre­ro o un pa­ra­guas abier­to pa­re­ce evi­tar sus ata­ques.

Un ve­cino de Van­cou­ver, Jim O’Leary, creó un ma­pa vir­tual pa­ra mo­ni­to­rear los ata­ques de cuer­vos en la ciu­dad y aler­tar a otros re­si­den­tes. El ma­pa se lla­ma Crow Trax y se pue­de re­vi­sar en la pá­gi­na web gis­cour­ses.net/crow­trax/crow­trax.html.

“Mis ve­ci­nos es­tán ca­da vez más mo­les­tos y han he­cho ame­na­zas con­tra Ca­nuck”

Shawn Berg­man, uno de los atacados por el cuer­vo.

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