“Aho­ra pien­so que fue ne­ce­sa­rio es­tar tan cer­ca de la muer­te”

El vo­ca­lis­ta de Kea­ne re­gre­sa a Chi­le de la mano de The wave, un dis­co que inau­gu­ró su ca­rre­ra so­lis­ta y que na­ció tras una cri­sis con las dro­gas.

La Hora - - Tiempo Libre - Ig­na­cio Sil­va

Tom Cha­plin re­cuer­da el 2013 co­mo un pe­rio­do de­ci­si­vo en su vi­da. Ese año, lue­go de pa­sar por úl­ti­ma vez por Chi­le en la ver­sión lo­cal de Lo­lla­pa­loo­za, el mú­si­co bri­tá­ni­co op­tó por aban­do­nar las fi­las de Kea­ne, la ban­da que en­ca­be­za­ba des­de fi­nes de los 90 y que aún hoy se man­tie­ne en un re­ce­so in­de­fi­ni­do.

“Ese show en San­tia­go lo re­cuer­do co­mo un mo­men­to muy fe­liz, co­mo to­dos los que he­mos te­ni­do allá, don­de la gen­te pa­re­ce te­ner una gran pa­sión por el gru­po. Pe­ro la ver­dad es que ya en ese en­ton­ces yo no es­ta­ba en un muy buen lu­gar, men­tal­men­te ha­blan­do”, re­fle­xio­na el can­tan­te al te­lé­fono des­de su ca­sa en Sus­sex, con­da­do al sur de In­gla­te­rra.

A fi­nes de ese año, ade­más, se des­en­ca­de­na­ría una úl­ti­ma gran cri­sis: lue­go de se­pa­rar­se de sus com­pa­ñe­ros y de in­ten­tar com­po­ner las can­cio­nes pa­ra un pri­mer dis­co co­mo so­lis­ta, Cha­plin ter­mi­na­ría re­ca­yen­do en el con­su­mo de co­caí­na, una adic­ción por la que ya ha­bía es­ta­do in­ter­na­do en un cen­tro de reha­bi­li­ta­ción, en 2006.

“Pe­ro es­ta vez fue to­da­vía más in­ten­so. No en­ten­día por qué, pe­ro de re­pen­te sen­tía una ne­ce­si­dad por dro­gar­me y, por más que in­ten­ta­ba evi­tar­lo, ter­mi­na­ba ha­cién­do­lo. En 2014 fui pa­dre, pe­ro tam­bién es­tu­ve a pun­to de mo­rir. Me di cuen­ta de que te­nía que cam­biar”, re­su­me la voz de Every­body’s Chan­ging so­bre un pro­ce­so que ter­mi­na­ría sien­do la gran in­fluen­cia tras The wave, el dis­co so­lis­ta de 11 can­cio­nes que lan­zó a fi­nes del año pa­sa­do y que lo trae­rá de re­gre­so a Chi­le pa­ra dar un con­cier­to el 8 de sep­tiem­bre en el Tea­tro La Cú­pu­la (Pun­to­tic­ket).

“Es­toy muy emo­cio­na­do con es­to. En Chi­le los fans son tan ama­bles y apa­sio­na­dos que la ver­dad es que siem­pre quiero ir. Yo les pro­me­to que va a ser un show muy emo­cio­nal”, di­ce Cha­plin.

-¿Có­mo fue la ex­pe­rien­cia de tra­ba­jar por pri­me­ra vez un dis­co en so­li­ta­rio?

-Fue com­ple­ja y sa­na­do­ra a la vez. Re­cuer­do es­tar en­ce­rra­do es­cri­bien­do, es­cri­bien­do y es­cri­bien­do, pe­ro por otra par­te tra­tan­do de re­com­po­ner y cu­rar las re­la­cio­nes de mi vi­da y mi re­la­ción con­mi­go mis­mo tam­bién. Des­de ese pun­to de vis­ta, ha­cer The wave fue una te­ra­pia y una au­to­ex­plo­ra­ción.

-¿Por qué de­bu­tar co­mo so­lis­ta aho­ra?

-Esa es una bue­na pre­gun­ta. La ver­dad es que ha­ce mu­cho tiem­po sen­tía la ne­ce­si­dad de ha­cer un dis­co so­lo, pe­ro no lo lo­gra­ba. Aho­ra pien­so que fue ne­ce­sa­rio pa­sar por to­do lo que pa­sé, caer tan ba­jo y es­tar tan cer­ca de la muer­te pa­ra llegar a crear al­go tan pro­fun­do co­mo The wave.

-A pe­sar de que eres el ros­tro re­co­no­ci­ble de Kea­ne, no eras el com­po­si­tor de la ban­da.

-Sí, en Kea­ne era Tim (Ri­ceOx­ley) quien es­cri­bía las can­cio­nes. Él es in­creí­ble­men­te ta­len­to­so en eso y ese ter­mi­nó sien­do su rol. Y bueno, tal vez yo no es­ta­ba lis­to pa­ra ha­cer­lo to­da­vía.

-¿Có­mo es hoy en día la re­la­ción con tus com­pa­ñe­ros de Kea­ne?

-La re­la­ción con los chi­cos está muy bien. Te­ne­mos nues­tras di­fe­ren­cias, co­mo en cual­quier re­la­ción de 20 años, pe­ro tam­bién nos que­re­mos mu­cho. Aun­que, de to­das for­mas, hoy es­ta­mos en­fo­ca­dos cada uno en sus co­sas.

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