TUCU HER­NÁN­DEZ: “A RUE­DA NO LE CO­NOZ­CO; LA LLE­GA­DA DE BERIZZO LE HA­BRÍA HE­CHO BIEN A ES­TA SE­LEC­CIÓN”.

El cam­peón de Amé­ri­ca con Chi­le en 2016, el do­ra­do nú­me­ro on­ce de Piz­zi, su apor­te no­ve­do­so en una ali­nea­ción chi­le­na que en diez hom­bres casi nun­ca va­ría, ana­li­za des­de Ga­li­cia los nue­vos tiem­pos de la Ro­ja y de su si­tua­ción per­so­nal y pro­fe­sio­nal.

La Tercera - El Deportivo - - PORTADA - En­zo Oli­ve­ra, Vi­go

El na­cio­na­lis­mo se cu­ra via­jan­do”. Una fra­se cé­le­bre del fa­mo­so es­cri­tor gallego Ca­mi­lo Jo­sé Ce­la. El men­sa­je se lee en un gra­fi­ti fren­te a Ba­laí­dos, la casa del Cel­ta. Na­da de­fi­ne mejor la ca­rre­ra de Pe­dro Pa­blo Her­nán­dez (31 años), quien na­ció en Ar­gen­ti­na y por su abue­la chi­le­na, vis­te la ca­mi­se­ta de la Ro­ja. Por­que el Tucu via­jó y mu­cho. Des­de su na­tal Tu­cu­mán, has­ta Ran­ca­gua y lue­go has­ta Vi­go. “Me ga­né la con­fian­za de los fut­bo­lis­tas chi­le­nos con tra­ba­jo. Yo sien­to la ca­mi­se­ta de Chi­le”, res­pon­de an­te los cues­tio­na­mien­tos que en al­gún mo­men­to hu­bo so­bre su na­cio­na­li­dad. Des­de el Fa­ro de Vi­go a las Rías Ba­jas, el co­men­ta­rio es uno: “El Tucu es re­gu­la­ri­dad, siem­pre rin­de”, di­ce un co­ci­ne­ro mien­tras pre­pa­ra pul­po a la ga­lle­ga, el pla­to clásico. En la pa­red, la ca­mi­se­ta en­mar­ca­da y fir­ma­da con la 8, que el volante de­fien­de por cuar­ta tem­po­ra­da y por la que hoy pe­lea ti­tu­la­ri­dad en el es­que­ma de Juan Car­los Un­zué. “La le­sión me de­jó en la ban­ca. Ten­go que de­mos­trar aquí pa­ra es­tar a la or­den de Rue­da, aún ten­go mu­cho que dar en la se­lec­ción”. Ayer vol­vió a ser su­plen­te. Sal­tó a la can­cha a los 75’ en el Cel­ta-Es­pan­yol (2-2). Vio una ama­ri­lla.

¿Ya es­tás re­cu­pe­ra­do?

Bien, mu­cho mejor. Uno tra­ta de es­tar siem­pre a pun­to. Ya es­toy re­cu­pe­ra­do de una pe­que­ña le­sión mus­cu­lar. Es­toy con­ten­to y con ga­nas de vol­ver a ju­gar. Es muy di­fí­cil es­tar al al­to ren­di­mien­to y no su­frir pro­ble­mas fí­si­cos. He te­ni­do po­cas le­sio­nes y eso me ha per­mi­ti­do ju­gar bas­tan­te.

¿Qué se es­tá ju­gan­do el Cel­ta hoy?

Ve­ni­mos de un tiem­po en el cual las cosas se vie­nen ha­cien­do muy bien. Es un gran mo­men­to pa­ra to­dos, por­que se ha uni­do mu­cho el club, los ju­ga­do­res y la gen­te y eso se ve en los re­sul­ta­dos que he­mos te­ni­do. Es­tá a la vis­ta, he­mos pe­lea­do Eu­ro­pa Lea­gue, se­mi­fi­na­les de Co­pa del Rey; eso pa­ra el club y pa­ra no­so­tros es im­por­tan­te. Gra­cias a Dios las cosas se si­guen ha­cien­do bien. Lo di­cen los re­sul- ta­dos, el lu­gar que ocu­pa­mos en la Li­ga y lo que di­cen los ri­va­les so­bre no­so­tros. A to­dos les com­pli­ca ju­gar con­tra el Cel­ta. És­te es el ca­mino que de­be­mos se­guir.

¿Có­mo vi­vió la sa­li­da de Piz­zi?

¿Le di­go la ver­dad? Me sor­pren­dió. No pen­sé que Piz­zi se iba a ir. Por­que se lo­gra­ron tí­tu­los. Pe­ro si lo mi­ro por el otro la­do, lo que uno no quie­re es que la per­so­na se que­de sin tra­ba­jo. No­so­tros vi­vi­mos de es­to y la ver­dad es que si a Piz­zi le to­có re­pre­sen­tar a otra se­lec­ción, co­mo la de Ara­bia Sau­di­ta, tu­vo suer­te de que eso le pa­se y creo que es­tá bien por él. En­tien­do que una par­te de la gen­te lo to­me pa­ra bien y otra pa­ra mal. Yo res­pe­to la de­ci­sión que tu­vo Piz­zi de ir­se, por­que es un ti­po me­di­do. Y si lo hi­zo, se­gu­ro fue lo mejor pa­ra to­das las par­tes, cam­bios, nue­vos ai­res. Bien por él por­que si­gue tra­ba­jan­do en el fút­bol. Una pe­na por no­so­tros, pe­ro na­da, hay que se­guir, no que­da otra. Aho­ra vie­ne otro en­tre­na­dor, otras ideas, otras ta­reas, otros desafíos en los cua­les uno de­be es­tar a pun­to y po­ner­se a dis­po­si­ción de lo que se vie­ne.

¿Le gus­tó la lle­ga­da de Rei­nal­do Rue­da a la Se­lec­ción?

Lo que sé de Rue­da es lo que sé por us­te­des, por el pe­rio­dis­mo. La ver­dad es que mu­cho no lo co­noz­co. Oja­lá pue­da te­ner la po­si­bi­li­dad de tra­ba­jar con Rue­da y si es así es­toy a dis­po­si­ción de lo que el mís­ter pi­da y si no, se­guir tra­ba­jan­do pa­ra es­tar lo an­tes po­si­ble en la Se­lec­ción.

¿Se sien­te par­te de es­te nue­vo pro­ce­so?

Se­gu­ro que sí. Quie­ro se­guir en la Se­lec­ción, quie­ro es­tar. Siem­pre mi de­seo fue pe­lear cosas im­por­tan­tes con Chi­le. Des­de que se me dio la opor­tu­ni­dad de po­ner­me la ca­mi­se­ta de Chi­le, sen­tí que de­bía dar­lo todo por esa ca­mi­se­ta, por la par­te de mi fa­mi­lia chi­le­na que me per­mi­tió ser no­mi­na­do. Sien­to mu­cho or­gu­llo en ves­tir la ca­mi­se­ta de Chi­le. En ca­da par­ti­do tra­té de en­tre­gar­me al má­xi­mo por la Se­lec­ción, es al­go úni­co.

Su lle­ga­da a Eu­ro­pa fue de la mano del To­to Berizzo ¿Có­mo ha vi­vi­do su en­fer­me­dad?

Muy tris­te. Por­que no­so­tros más que te­ner una re­la­ción de en­tre­na­dor-ju­ga­dor, so­mos muy ami­gos. He­mos pa­sa­do tan­tos años jun­tos que la ver­dad que ya te­ne­mos una amis­tad muy cer­ca­na.

Se emo­cio­na…

La ver­dad que sí, por­que en mi ca­rre­ra en el fút­bol le de­bo mu­cho al To­to Berizzo. Por todo lo an­te­rior, todo lo que le pa­só, me do­lió mu­cho. Su­frió mu­cho él y su fa­mi­lia, pe­ro su­po sa­lir ade­lan­te por­que es un ti­po muy fuer­te. Creo que lo po­si­ti­vo de todo es que es­ta en­fer­me­dad lo aga­rró en el mejor mo­men­to de su ca­rre­ra, só­li­do en todo sen­ti­do.

Ve­nía de un gran mo­men­to en el Cel­ta, pe­ro en el Se­vi­lla no lo­gró im­po­ner su se­llo…

Es­to es así. Si los re­sul­ta­dos no te acom­pa­ñan, te vas. Y en Se­vi­lla tu­vo una se­gui­di­lla de ma­los re­sul­ta­dos y se tu­vo que ir. Un día es­tás acá y al otro te que­das sin tra­ba­jo. Más allá de todo, el tem­pe­ra­men­to del To­to fue cla­ve pa­ra en­fren­tar un te­ma así. Des­de que el To­to acep­tó lo que te­nía, se pu­so las pilas. Lu­chó y ga­nó.

¿Le hu­bie­se gus­ta­do ver a Berizzo co­mo DT de Chi­le?

Se­gu­ro, ya lo co­noz­co y sé de lo que es ca­paz. Cla­ro que me hu­bie­se gus­ta­do ver al To­to di­ri­gien­do a la Se­lec­ción. Es más, a es­ta se­lec­ción la lle­ga­da del To­to le hu­bie­ra ve­ni­do muy bien, por­que co­no­ce a to­dos los ju­ga­do­res. Ade­más, to- dos los ju­ga­do­res lo co­no­cen a él y sa­ben có­mo tra­ba­ja. Eso es muy di­fí­cil de lo­grar en un gru­po de tra­ba­jo. Pe­ro bueno, veo que hay otra gen­te que to­ma las de­ci­sio­nes, no son los ju­ga­do­res. Y bueno, creo que esa gen­te que eli­ge, sa­be qué es lo que la Se­lec­ción necesita en es­te mo­men­to. Y si op­ta­ron por Rei­nal­do Rue­da, ten­drán sus ra­zo­nes y hay que es­tar a dis­po­si­ción. Pe­ro sin nin­gu­na du­da creo que el To­to Berizzo hu­bie­ra en­ca­ja­do muy bien en la se­lec­ción chi­le­na.

Ale­xis es­tá des­pe­ga­do; Ar­tu­ro Vidal, en un ni­vel muy al­to; Bra­vo es un re­fe­ren­te... Pe­ro son só­lo tres ju­ga­do­res. ¿Chi­le es más in­di­vi­dua­li­da­des o si­gue sien­do hoy un equi­po?

Es­tá cla­ro que ellos es­tán en un es­ca­lón de éli­te. Pe­ro creo que Chi­le siem­pre ha si­do más equi­po que in­di­vi­dua­li­da­des. Los éxi­tos de Chi­le no se de­ben a un nom­bre o ape­lli­do, sino al equi­po. Es real que Ale­xis es­tá des­pe­ga­do. Su pa­so al Man­ches­ter es al­go que le su­ce­de a ju­ga­do­res top co­mo él, Ar­tu­ro o Clau­dio o Gary. Ale­xis es­tá en el lu­gar que tie­ne que es­tar, en el mejor. Ale­xis es­tá ahí por­que se lo me­re­ce, por­que lu­chó pa­ra eso, por­que tie­ne el ta­len­to y por­que es un ju­ga­dor de cla­se mun­dial. Me ale­gra por­que si­gue re­pre­sen­tan­do a Chi­le en un club tan gran­de co­mo el Man­ches­ter.

Vol­vió Val­di­via, Car­mo­na, Pi­ni­lla... ¿Va a vol­ver al fút­bol chi­leno al­gún día?

Uno no se ol­vi­da de los bue­nos mo­men­tos. He pa­sa­do cosas tan lin­das e inol­vi­da­bles en Chi­le que me de­ja­ron mar­ca­do de por vida. Mi ca­rre­ra pro­fe­sio­nal tie­ne un an­tes y un des­pués de O’Hig­gins de Ran­ca­gua. Y eso lo se yo, los hin­chas y el me­dio. La ver­dad que el sal­to de calidad y en don­de es­toy aho­ra, en Eu­ro­pa, me lo dio O’Hig­gins y el cuer­po téc­ni­co del To­to. De todo es­to no me pue­do ol­vi­dar, de ser hu­mil­de. Va­lo­rar todo lo que he lo­gra­do gra­cias a pa­sar por un equi­po es re­co­no­cer o de­vol­ver la gra­ti­tud. Es por eso que ten­go en men­te vol­ver a O’Hig­gins a ju­gar.

¿No iría a un gran­de de San­tia­go?

Yo soy un pro­fe­sio­nal del fút­bol, vi­vo de es­to. Es por eso que en ese es­ce­na­rio no des­car­to tam­po­co ir a otro club. Hay otros equi­pos po­de­ro­sos que pue­den pa­gar una cláu­su­la o com­prar una ficha por­que es­tán in­tere­sa­dos en tu tra­ba­jo y tie­nes que ir. El fút­bol es así. Si cuen­tan con­mi­go, yo voy a ir si me in­tere­sa el pro­yec­to de­por­ti­vo. Pe­ro quie­ro de­jar cla­ro que mi de­seo de vol­ver en al­gún mo­men­to a O’Hig­gins siem­pre es­tá vi­gen­te. Siem­pre y cuan­do yo es­té a tono de lo que el club necesita y si mi ni­vel es un apor­te pa­ra los pro­yec­tos de la ins­ti­tu­ción. No po­dría agra­de­cer mejor todo lo que me die­ron.

¿Pe­ro iría a Co­lo Co­lo, la U o Ca­tó­li­ca?

No lo des­car­to, por­que aho­ra es­tás acá, ma­ña­na en otro la­do y es­to es así. Yo soy un pro­fe­sio­nal de es­to, el fút­bol es mi tra­ba­jo y me de­bo al club y a mi fa­mi­lia. Si voy a Chi­le sé que los clu­bes gran­des tie­nen la po­si­bi­li­dad de con­tra­tar ju­ga­do­res y el hin­cha en­ten­de­rá. No por eso le pier­do el res­pe­to a O’Hig­gins. Pe­ro aho­ra no es el mo­men­to de vol­ver. No des­car­to la opor­tu­ni­dad de vol­ver a un equi­po de Chi­le, lla­ma­do gran­de.

¿Con qué mo­men­to de O’Hig­gins se que­da?

Fue una pe­lí­cu­la. La reali­dad su­peró la fic­ción y creo que nin­guno de los pro­ta­go­nis­tas hu­bié­ra­mos pen­sa­do eso. Re­cuer­do uno de los úl­ti­mos par­ti­dos, creo con­tra La Ca­le­ra, mi­nu­to 86. Ya to­dos lo dá­ba­mos por per­di­do y vino esa ju­ga­da en la que pu­de ha­cer el gol. Ga­na­mos y le se­gui­mos los pa­sos a Ca­tó­li­ca, que en ese mo­men­to te­nía un gran equi­po y gran­des chan­ces de po­der lo­grar el cam­peo­na­to. Pe­ro no­so­tros nun­ca de­ja­mos de con­fiar en lo que que­ría­mos. Creí­mos en lo que ha­cía­mos y en los men­sa­jes del To­to. Inol­vi­da­ble. Ha­ber lo­gra­do la pri­me­ra es­tre­lla con O’Hig­gins fue muy fuer­te, fue úni­co. La ciu­dad se lo me­re­cía, tan­tos años bus­cán­do­lo. Ha­ber da­do la es­tre­lla, la pri­me­ra, a la ciu­dad, es todo en mi ca­rre­ra. El tí­tu­lo con O’Hig­gins es el más dis­fru­ta­do de mi ca­rre­ra.

¿La Co­pa Amé­ri­ca Cen­te­na­rio en qué vi­tri­na es­tá de su casa?

La ré­pli­ca es­tá in­tac­ta en casa. El ha­ber lo­gra­do el tí­tu­lo fue una ex­pe­rien­cia in­des­crip­ti­ble. Los mo­men­tos que vi­vi­mos en ese cam­peo­na­to fue­ron tre­men­dos. Tre­men­dos, por­que lo­gra­mos un tí­tu­lo con­tra se­lec­cio­nes sud­ame­ri­ca­nas de gran ni­vel, in­clui­da una fi­nal con­tra Ar­gen­ti­na, con Mes­si en can­cha. Y por se­gun­da vez. Es po­co pro­ba­ble, pe­ro es­te gru­po de

“Lo que sé de Rue­da es por us­te­des, por el pe­rio­dis­mo. Mu­cho no lo co­noz­co. Oja­lá pue­da te­ner la po­si­bi­li­dad de tra­ba­jar con él. Quie­ro se­guir en la Se­lec­ción, quie­ro es­tar”.

“No pen­sé que Piz­zi se iba a ir, se lo­gra­ron tí­tu­los. En­tien­do que una par­te de la gen­te lo to­me pa­ra bien y otra pa­ra mal. Una pe­na por no­so­tros, pe­ro na­da”.

“Ten­go en men­te vol­ver a O’Hig­gins a ju­gar. No po­dría agra­de­cer mejor todo lo que me die­ron”.

ju­ga­do­res lo hi­zo. Siem­pre me pre­gun­to: ¿Yo hi­ce es­to? ¿Yo par­ti­ci­pé en es­to? ¿Le ga­na­mos a Ar­gen­ti­na?

¿Có­mo fue pa­ra us­ted ga­nar­le a Ar­gen­tino sien­do na­ci­do en Ar­gen­ti­na?

La ver­dad que uno en ese mo­men­to deja de la­do todo. Yo me ol­vi­dé que era Ar­gen­ti­na y me pro­pu­se ju­gar un par­ti­do de fút­bol, una fi­nal y na­da más. Te di­go la ver­dad, ya me ol­vi­dé de que na­cí en Ar­gen­ti­na. De­jé de la­do eso. En ese mo­men­to de la fi­nal, yo só­lo pen­sa­ba en mis com­pa­ñe­ros, en la se­lec­ción, en Chi­le, en mi fa­mi­lia, en ju­gar bien, en en­tre­gar todo, en la gen­te.

¿Có­mo vi­vió esa pri­me­ra ci­ta­ción y las crí­ti­cas de que no era chi­leno de na­ci­mien­to?

Des­de siem­pre he te­ni­do cla­ro que todo lle­va su tiem­po. Yo des­de el prin­ci­pio he in­ten­ta­do ha­cer lo mío y su­mar. Creo que he de­mos­tra­do con fút­bol, adap­tán­do­me al gru­po y ga­nán­do­me la con­fian­za de los ju­ga­do­res y com­pa­ñe­ros. Tu­ve la suer­te de ser com­pa­ñe­ro de Fa­bián Ore­lla­na y Marcelo Díaz aquí en Vi­go. Ellos fue­ron im­por­tan­tes pa­ra mí en el pro­ce­so de sen­tir­me más chi­leno y con la con­fian­za del plan­tel. Com­par­tir cosas, mo­men­tos. En la se­lec­ción ar­gen­ti­na yo ja­más pen­sé por­que yo le de­bo todo a la se­lec­ción chi­le­na y es así. Yo me pon­go la ca­mi­se­ta de Chi­le y de­fien­do al cien por cien­to a Chi­le. Pa­ra mí la se­lec­ción chi­le­na es al­go úni­co. Hoy todo ju­ga­dor chi­leno quie­re es­tar en la Se­lec­ción y más aho­ra, en una ge­ne­ra­ción tan exi­to­sa co­mo és­ta. Me sien­to un pri­vi­le­gia­do.

¿Por qué se pe­lea­ron el To­to Berizzo y Fa­bián Ore­lla­na?

Te­mas per­so­na­les. Ellos lo sa­brán. Lo que te pue­do de­cir es que un día pa­sa­ron cosas nor­ma­les que pa­san en un equi­po de fút­bol. De­ba­te, di­fe­ren­tes pun­tos de vis­ta y ya es­tá. Fue el To­to el que to­mó la de­ci­sión y me do­lió mu­cho por­que con Fa­bián fui­mos muy cer­ca­nos y ami­gos aquí en Cel­ta. Fue una pe­na, por­que se fue Fa­bián. Esl To­to lo de­ci­dió así y hay que res­pe­tar eso.

¿Se ve en la era Rue­da?

En mi ca­be­za só­lo es­tá la po­si­bi­li­dad de es­tar en la se­lec­ción. Tra­ba­jo to­dos los días pa­ra eso. Voy a dar de mi todo lo que sea ne­ce­sa­rio pa­ra es­tar en la Se­lec­ción.

¿Por qué no se cla­si­fi­có al Mun­dial?

Fue­ron par­ti­dos. Fue­ron nú­me­ros. Go­les erra­dos y go­les re­ci­bi­dos, de ma­la for­ma. Per­di­mos par­ti­dos que no de­bi­mos ha­ber per­di­do, co­mo con Pa­ra­guay, Bo­li­via. Otros que no de­bi­mos ha­ber em­pa­ta­do. Ésas son cosas que te lle­van a es­to, a no es­tar en un Mun­dial. No se dio por eso. Par­ti­dos, go­les y pun­tos que de­ja­mos pa­sar.

Rue­da, en su con­fe­ren­cia de pre­sen­ta­ción, ha­bló del ser dis­ci­pli­na­do ¿Hu­bo in­dis­ci­pli­na en las Eli­mi­na­to­rias?

Se ha­bló de tan­tas cosas. La gen­te opi­na. La ver­dad es que me mo­les­ta que se pon­ga el car­tel de in­dis­ci­pli­na. ¿In­dis­ci­pli­na? La ver­dad es que no. Pe­ro si Rue­da ha­bló de ese te­ma, hay que res­pe­tar lo que di­jo.

Pe­dro Pa­blo Her­nán­dez, en Vi­go.

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