El gla­mour de las ca­jas fuer­tes de al­ta ga­ma.

La di­fe­ren­cia en­tre ocul­tar y man­te­ner a sal­vo los ob­je­tos de va­lor ya no es tan di­fí­cil de en­ten­der. Co­no­ci­mos el mun­do de la fir­ma ale­ma­na Bu­ben & Zor­weg, quie­nes fa­bri­can ca­jas de se­gu­ri­dad de lu­jo, unas que, ade­más de man­te­ner re­lo­jes, ha­ba­nos y ar­te

La Tercera - MT MAG Motores - - EDITORIAL - » Por CA­RO­LI­NA RO­JAS ARE­NAS. » Fo­tos BU­BEN & ZOR­WEG.

Mes a mes les pre­sen­ta­mos her­mo­sas y com­pli­ca­das pie­zas de re­lo­je­ría, al­gu­nas de edi­ción li­mi­ta­da, otras con tec­no­lo­gía de pun­ta y al­gu­nas que son prác­ti­ca­men­te es­cul­tu­ras. Ver­da­de­ras co­lec­cio­nes de ar­te que, mu­chas ve­ces, que­dan guar­da­das en sim­ples ca­jas fuer­tes, es­con­di­das de to­do el mun­do, re­le­ga­das a la os­cu­ri­dad y sin más preo­cu­pa­ción que es­tar en un lu­gar se­lla­do.

¿Hay más op­cio­nes? Cla­ro que sí. Cuan­do só­lo te­nían 10 años de edad, los ami­gos Ha­rald Bu­ben y Ch­ris­tian Zör­weg de­ci­die­ron que que­rían ha­cer al­go más en la vi­da. Que de­bían de­jar un le­ga­do, al­go que so­bre­sa­lie­ra. Y aun­que no lo pen­sa­ron exac­to de es­ta ma­ne­ra, con los años lo­gra­ron con­ver­tir­se en los nom­bres de­trás de la fir­ma ale­ma­na Bu­ben & Zor­weg, una em­pre­sa que crea las más es­pec­ta­cu­la­res ca­jas fuer­tes y ob­je­tos de se­gu­ri­dad.

Es que los pro­duc­tos de es­ta fir­ma

no son só­lo se­gu­ri­dad. Ca­da pie­za es ga­ran­tía de un lu­gar a prue­ba de to­do, don­de va­lo­res como obras de ar­te, re­lo­jes de co­lec­ción, li­co­res y ha­ba­nos pue­den des­can­sar, al­ma­ce­na­dos a tem­pe­ra­tu­ras es­pe­cia­les, res­pe­tan­do con­di­cio­nes de al­ma­ce­na­je y, lo me­jor de to­do, ocul­tos de ojos in­va­so­res a la vis­ta de to­do el mun­do.

Con­ver­sa­mos en ex­clu­si­va con Ha­rald Bu­ben, uno de los fun­da­do­res de la mar­ca, du­ran­te una breve vi­si­ta a su show­room en Santiago, en el lo­cal de Mos­so, en Luis Pas­teur, y pu­di­mos co­no­cer un po­co más de es­tas pie­zas maes­tras del al­ma­ce­na­mien­to de se­gu­ri­dad.

¿Có­mo sur­gió es­ta idea de po­ner los ob­je­tos de va­lor en ca­jas fuer­tes a la vis­ta?

To­do sur­ge de una ne­ce­si­dad. De que cuan­do tie­nes ob­je­tos va­lio­sos de­bes guar­dar­los en al­gún lu­gar. To­ma­mos una ca­ja fuer­te nor­mal y nos di­mos cuen­ta de que no se ven muy bien, ni por den­tro ni por fue­ra. Qui­si­mos trans­for­mar la ne­ce­si­dad de te­ner una ca­ja fuer­te y que pu­die­ras po­ner­la como ob­je­to de de­co­ra­ción en tu li­ving, y tra­ta­mos de ha­cer­lo de una ma­ne­ra que no fue­ra tan ob­via, que es­tu­vie­ra es­con­di­da a ple­na vis­ta de­trás de un es­pe­jo, al in­te­rior de una me­sa, una com­bi­na­ción de un ob­je­to útil y al mis­mo tiem­po fun­cio­nal.

¿Por qué eli­gie­ron Chile para es­ta­ble­cer un show­room?

He­mos es­ta­do tra­ba­jan­do cons­tan­te­men­te los úl­ti­mos 25 años y he te­ni­do la for­tu­na de vi­si­tar más de 190 paí­ses de las Naciones Uni­das y ver sus ne­ce­si­da­des.

Chile es un país re­co­no­ci­do por­que su gen­te apre­cia la ca­li­dad y el lu­jo, y

por eso mis­mo ne­ce­si­tan se­gu­ri­dad.

Tam­bién tu­ve la suer­te de co­no­cer a Er­nes­to Mos­so en Ba­si­lea, nos hi­ci­mos muy ami­gos y di­ji­mos "te­ne­mos que ha­cer al­go en Chile".

Es­te es un gran show­room si lo com­pa­ra­mos con los de otros paí­ses, pe­ro la idea es le­van­tar la mar­ca. No es fá­cil ex­pli­car lo que es nues­tra mar­ca. La gen­te tie­ne que ver y ex­pe­ri­men­tar la ca­li­dad para ele­gir­nos. Nues­tros pro­duc­tos no son al­go que pue­das com­prar del ca­tá­lo­go.

Con un au­to o un re­loj pue­des ha­cer­te una idea de lo que quie­res, pe­ro es­to es nue­vo para la gen­te, in­clu­so es di­fí­cil ver un mo­de­lo en el show­room, ya que ca­da pie­za es bas­tan­te úni­ca. Mu­cha gen­te en Chile ni si­quie­ra sa­bía que es­te ti­po de se­gu­ri­dad exis­tía.

¿Có­mo se desa­rro­llan los pro­duc­tos? ¿Qué los ha­ce úni­cos y es­pe­cia­les?

Ca­da uno de ellos tie­ne una fun­cio­na­li­dad es­pe­cial. Te­ne­mos al­gu­nos que man­tie­nen en mo­vi­mien­to los re­lo­jes, otros para guar­dar ar­te, ha­ba­nos, in­clu­so se pue­den equi­par con sis­te­mas de so­ni­do de al­ta de­fi­ni­ción y re­lo­jes de pie a la vis­ta.

Lo im­por­tan­te es es­tar en con­tac­to con los clien­tes para desa­rro­llar pie­zas que se adap­ten a sus ne­ce­si­da­des. Ellos vie­nen al show­room, bus­can una pie­za que les gus­te y la per­so­na­li­za­mos, la adap­ta­mos a sus ne­ce­si­da­des y gus­tos es­pe­cí­fi­cos: más o me­nos es­pa­cio para re­lo­jes, lu­gar para guar­dar otros ob­je­tos. Ana­li­za­mos qué es lo que se pue­de y qué no.

Se eli­gen las ma­de­ras, me­ta­les y me­di­das y lue­go en­tra a la fa­se de pro­duc­ción, que en ge­ne­ral tar­da en­tre 12 y 20 se­ma­nas. Lue­go la pie­za via­ja jun­to a un téc­ni­co es­pe­cia­li­za­do que la ins­ta­la y le en­se­ña la ope­ra­ción de ca­da par­te al due­ño.

Ade­más de se­gu­ri­dad, no­so­tros ven­de­mos emo­ción. Un clien­te en­tra en la sala de ex­hi­bi­ción, ve nues­tros pro­duc­tos y di­ce: "Sí. Ten­go 20 re­lo­jes que guar­dar, es­to pue­de ser una bue­na idea". Cla­ro que po­dría op­tar por una ca­ja fuer­te co­mún, pe­ro es­to se tra­ta de ofre­cer una ex­pe­rien­cia com­ple­ta de lu­jo.

Agar­tos Tour­bi­llon. Lu­gar para cin­co re­lo­jes, ca­da uno en su pro­pio es­pa­cio se­pa­ra­do, que lo man­tie­ne en mo­vi­mien­to, ade­más de un re­loj de me­sa con tour­bi­llon en la par­te su­pe­rior, con 11 jo­yas y ocho días de re­ser­va de mar­cha.

Ob­ject of Ti­me One 77. Só­lo se fa­bri­ca­ron 77 uni­da­des de es­te mo­de­lo, en con­jun­to con As­ton Mar­tin, ce­le­bran­do el de­sa­rro­llo del vehícu­lo del mis­mo mo­de­lo. Ob­jet de Temps II. Un hermoso re­loj de pie es­con­de a la vis­ta más de 10 re­lo­jes, es­pa­cio para guar­dar li­co­res y ha­ba­nos, to­do se­lla­do con la más al­ta se­gu­ri­dad. The Trea­sury Mas­ter­pie­ce. Para ex­hi­bir y man­te­ner a sal­vo. Cuen­ta con ocho mó­du­los y es­pa­cio para 142 re­lo­jes. Pe­sa 600 ki­los y sus puer­tas se se­llan elec­tró­ni­ca­men­te.

The Trea­sury Mas­ter­pie­ce en detalle. Ca­da mo­de­lo de la mar­ca pue­de per­so­na­li­zar­se a gus­to, con es­pa­cios a la vis­ta y otros ocul­tos, de­pen­dien­do si se quie­ren guar­dar do­cu­men­tos u otros ob­je­tos.

Phan­tom 8 Car­bon Dia­blo. Una pie­za de so­bre­me­sa que cuen­ta con es­pa­cios re­bo­bi­na­do­res para ocho re­lo­jes y un sis­te­ma de au­dio in­te­gra­do.

Pyt­hon V8 Mo­na­co Con­nois­seur. Hu­mi­dor, es­pa­cio para 16 re­lo­jes y 16 ca­pas de la­ca­do, un lu­jo ins­pi­ra­do en el mun­do au­to­mo­triz. Grand Afi­cio­na­do. Aun­que su ope­ra­ción es com­ple­ta­men­te electrónica, so­bre es­te mo­de­lo des­can­sa un gran re­loj análo­go.

Para el ho­gar. La idea de Bu­ben & Zor­weg es que sus pie­zas se adap­ten al en­torno y que ex­hi­ban las co­lec­cio­nes de sus due­ños de ma­ne­ra se­gu­ra.

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