EDI­TO­RIAL

/pa­sa­do y pre­sen­te/

La Tercera - Mujer de Lujo - - ENESTAEDICIÓN -

jus­to al ini­cio de las se­ma­nas de la mo­da vol­ve­mos a en­tre­nar el ojo pa­ra ana­li­zar las ten­den­cias. Es la cos­tum­bre: ca­da nue­va tem­po­ra­da la in­dus­tria fas­hion se re­fres­ca, se obli­ga a ser más crea­ti­va y más se­duc­to­ra. Pe­ro hoy la ta­rea de de­co­di­fi­car las se­ña­les que arro­jan los co­lo­res, las for­mas, los cor­tes y tex­tu­ras de la in­du­men­ta­ria es más du­ra que ha­ce 10 años, cuan­do los cam­bios, des­de los más su­ti­les a los más no­to­rios y re­vo­lu­cio­na­rios, su­ce­dían en la pa­sa­re­la. Ahí era don­de real­men­te se anun­cia­ba lo que apa­re­ce­ría en las vi­tri­nas me­ses más tar­de, cuan­do el oto­ño o la primavera co­men­za­ran. Hoy los di­rec­to­res crea­ti­vos de las mar­cas tie­nen una ta­rea mu­chí­si­mo más du­ra. Por­que ade­más de es­cu­char su in­tui­ción y ha­cer­le ca­so a lo que su crea­ti­vi­dad in­di­ca, de­ben es­tar con un ojo pues­to en lo que pa­sa en la ca­lle, y en có­mo ello se re­fle­ja ca­si de in­me­dia­to en las re­des so­cia­les. Ya nin­guno que pre­ten­da te­ner éxi­to pue­de es­tar siem­pre refugiado en su ate­lier. Hoy de­ben sa­lir –aun­que sea vir­tual­men­te– y ex­plo­rar qué ha­ce y có­mo se ve la gen­te en los ca­fés, los par­ques, los con­cier­tos. No se ha vuel­to fá­cil com­pla­cer la men­te mi­llen­nial.

Sin em­bar­go, aun cuan­do la ve­lo­ci­dad de los cam­bios en el mun­do de la mo­da au­men­te ca­da año y el le­ma “lo veo, lo quie­ro, lo ten­go” sea una reali­dad exi­gi­ble, con­ti­núa sien­do im­pe­ra­ti­vo mi­rar al pa­sa­do. En es­tos días re­vi­sa­mos la obra in­mor­tal del maes­tro Hubert de Gi­venchy, úni­co mo­dis­to vi­vo de la épo­ca de oro de la mo­da fran­ce­sa. Un hom­bre que, se­gún quie­nes lo han co­no­ci­do, pro­yec­ta una sen­ci­llez que na­da tie­ne que ver con la al­tu­ra de su ta­len­to. Pu­dien­do ser un di­vo, a sus 90 años es una le­yen­da vi­vien­te, pe­ro una que com­par­te su ex­pe­rien­cia y agradece ho­nes­ta y hu­mil­de­men­te los aplau­sos. Ha­ce unos años tu­vi­mos la suer­te de en­tre­vis­tar­lo en Pa­rís y hoy, el pri­vi­le­gio de mos­trar el me­re­ci­do ho­me­na­je mon­ta­do en Ca­lais. Tam­bién re­vi­si­ta­mos la obra del mag­ní­fi­co fo­tó­gra­fo Ir­ving Penn, quien pu­so las imá­ge­nes de mo­da a la al­tu­ra de una obra de ar­te. Afor­tu­na­da­men­te, hon­rar a los gran­des si­gue sien­do un ejer­ci­cio ins­pi­ra­dor.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Chile

© PressReader. All rights reserved.