ISABELLA BLOW MO­DA EN ABUN­DAN­CIA

La Tercera - Mujer - - L A Col U M Na De Mr . T -

Isabella Del­ves Brough­ton na­ció en 1958, en Lon­dres. Des­de tem­pra­na edad su­po ga­nar­se la vi­da en los tra­ba­jos más di­ver­sos, des­de aten­der una pas­te­le­ría has­ta ha­cer el aseo en ofi­ci­nas pú­bli­cas. Aris­tó­cra­ta, su­po vi­vir en lu­jo­sas man­sio­nes y co­mo in­tru­sa en ca­sas ocu­pa­das. Po­la­ri­dad ha­bi­tual en su vi­da, muy acor­de a los ex­tre­mos de la cul­tu­ra in­gle­sa: tra­di­ción e irre­ve­ren­cia. Un es­pí­ri­tu li­bre y sin pre­jui­cios la lle­vó a des­cu­brir a al­gu­nos de los per­so­na­jes más re­le­van­tes de la mo­da con­tem­po­rá­nea. ¿Edi­to­ra de mo­da, ca­za­ta­len­tos, mu­sa, me­ce­nas? Su ca­rre­ra co­men­zó en los 80 co­mo asis­ten­te de An­na Win­tour en Vo­gue (USA). Re­gre­só a Lon­dres en 1986 y tra­ba­jó en Tatler, y lue­go en la Vo­gue bri­tá­ni­ca. En 1997 fue di­rec­to­ra de mo­da del Sun­day Ti­mes Sty­le y lue­go re­gre­só a Tatler con ese mis­mo car­go. En su per­fil es­cri­bió: “Me do­cu­men­to his­tó­ri­ca­men­te, en­cuen­tro a per­so­nas des­equi­li­bra­das, eli­jo fo­tó­gra­fos y lo­ca­li­za­cio­nes”. Su es­ti­lo era la compulsión mis­ma, y sus al­ti­ba­jos fi­nan­cie­ros no le im­pi­die­ron lu­cir co­mo una rei­na y go­zar de un ex­tra­or­di­na­rio sen­ti­do del hu­mor. En 1992 un es­tu­dian­te des­co­no­ci­do, Ale­xan­der Mcqueen, pre­sen­tó su co­lec­ción de gra­dua­ción: “Jack the Rip­per”, en Cen­tral Saint Mar­tins Co­lle­ge (Lon­dres). Isabella com­pró to­da la co­lec­ción y pu­so a Mcqueen ba­jo su pro­tec­ción. Es­to lo ayu­dó a al­can­zar la fa­ma y el éxi­to mun­dia­les. Lo mis­mo su­ce­dió con Phi­lip Treacy, el di­se­ña­dor de som­bre­ros. Se­gún ella di­jo, los usa­ba con fi­nes prác­ti­cos, pa­ra que na­die se le acer­ca­ra. La ca­sa de Blow se con­vir­tió rá­pi­da­men­te en el es­tu­dio de Mcqueen y Treacy al co­mien­zo de sus ca­rre­ras, uno en el pri­mer pi­so y otro en el sub­sue­lo. La re­la­ción de Blow y Mcqueen fue tan es­tre­cha co­mo di­fí­cil y ter­mi­nó cuan­do el di­se­ña­dor ven­dió su mar­ca al gru­po Guc­ci. Mau­reen Ca­llahan con­tó los se­cre­tos de es­ta amis­tad en el li­bro “Cham­pag­ne Su­per­no­vas”; y la com­pa­ñía Ma­ven Pic­tu­res es­tá tra­ba­jan­do en “The Rip­per”, un lar­go­me­tra­je que na­rra es­ta re­la­ción. En 2013 Daph­ne Guin­ness com­pró la to­ta­li­dad del guar­da­rro­pas de Blow y mon­tó una mues­tra en Lon­dres lla­ma­da “Isabella Blow: Fas­hion Ga­lo­re”. Ha­ce tiem­po, en el Bue­nos Ai­res Fas­hion Week, la vi sen­ta­da en pri­me­ra fi­la con tra­je de bro­ca­do la­mi­na­do y un to­ca­do de plu­mas que es­con­día su ros­tro. Na­die se sen­tó a su la­do, na­die mi­ró el des­fi­le por mi­rar­la a ella. Blow se qui­tó la vi­da en 2007, a los 48 años.

SU ES­TI­LO ERA LA COMPULSIÓN MIS­MA, Y SUS AL­TI­BA­JOS FI­NAN­CIE­ROS NO LE IM­PI­DIE­RON LU­CIR CO­MO UNA REI­NA Y GO­ZAR DE UN EX­TRA­OR­DI­NA­RIO SEN­TI­DO DEL HU­MOR.

Ex­hi­bi­ción Fas­hion Ga­lo­re.

Isabella Blow y Ale­xan­der Mcqueen.

Phi­lip Treacy e Isabella Blow.

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