“Don Francisco ca­da vez me con­su­me más com­bus­ti­ble”

Aun­que di­jo que a los 50 de­ja­ría la pan­ta­lla, Ma­rio Kreutzberger ase­gu­ra que no se va a re­ti­rar, sino que “lo van a re­ti­rar”. El ros­tro más em­ble­má­ti­co de la Te­le­tón con­fie­sa que es­ta obra y no Sá­ba­do Gi­gan­te es el gran le­ga­do de su vi­da, aun­que le preocu

La Tercera - Reportajes - - Portada - POR CAR­LA RUIZ PE­REI­RA FO­TO­GRA­FÍA MAR­CE­LO SE­GU­RA

¿- ¿ Quién soy yo? Kreutzberger.

-¡Don Francisco!- gri­tan 50 ni­ños a co­ro. -¿Y qué ha­go?

-¡Ayu­dar!

Ma­rio Kreutzberger, 76 años, a me­nos de dos me­ses de cum­plir 77, es­tá en una pe­que­ña y os­cu­ra sa­la del Li­ceo Po­li­téc­ni­co Par­ti­cu­lar de Con­cha­lí. Es­tá ro­dea­do de ni­ñas y ni­ños de pre­kín­der y kín­der, que le­van­tan la mano, que le pre­gun­tan si es el mis­mo de la te­le, que lo abra­zan. Es una re­vo­lu­ción. Acá, Ma­rio Kreutzberger no es Ma­rio Kreutzberger. Es Don Francisco. Un hom­bre que, co­mo él mis­mo ex­pli­ca, a pe­sar de su edad, es­tá lleno de ener­gía. Can­ta con los ni­ños, bai­la, pin­ta bo­te­llas de de­ter­gen­te, se sa­ca sel­fies. Y se sube al es­ce­na­rio, ani­ma, se po­ne un som­bre­ro de ma­go, lue­go uno de sul­tán. Y ape­nas Don Francisco ba­ja del es­ce­na­rio, se acer­ca el di­rec­tor del li­ceo, que le agra­de­ce y le di­ce: “Qué fuer­za que tie­ne us­ted”. Ma­rio Kreutzberger, por un se­gun­do, aga­cha la ca­be­za, se mi­ra los za­pa­tos y lue­go con­fie­sa: “Ya ten­go po­ca fuer­za”. Pe­ro jus­to de­trás del di­rec­tor, en el cam­po vi­sual del ani­ma­dor, hay un car­tel pe­ga­do en una pa­red. Es una car­tu­li­na con le­tras de co­lo­res ro­jo y blan­co que re­pro­du­ce uno de los le­mas de la Te­le­tón, el de 1990: “Na­die pue­de fal­tar”. Me­nos Don Francisco.

-Yo no he de­ja­do atrás a Don Francisco, ese es el pro­ble­ma -di­ce. - pre­gun­ta Ma­rio

¿Cree que el se­guir tra­ba­jan­do en te­le­vi­sión

y en la Te­le­tón es lo que lo man­tie­ne con vi­ta­li­dad?

Nor­mal­men­te, la gen­te no mi­ra eso, no mi­ra la trans­for­ma­ción, por­que esa es la in­yec­ción de adre­na­li­na que pro­du­ce el aplau­so. Y el ti­po cam­bia y la ve­lo­ci­dad cam­bia. In­clu­so, en una en­tre­vis­ta, por­que yo no ha­blo así to­do el día. Yo soy mu­cho más de­rro­ta­do pa­ra ha­blar. Mu­cho me­nos ac­ti­vo. Eso ha ido cam­bian­do con los años, por­que ca­da vez mi per­so­na­je me con­su­me más com­bus­ti­ble.

¿Quién es Ma­rio Kreutzberger, en­ton­ces?

Ma­rio es un ga­llo abu­rri­do. Mi se­ño­ra, cuan­do cum­plí 70 años, me re­ga­ló una te­le que tie­ne una cá­ma­ra ade­lan­te y en la te­le hay una fo­to mía y se aprie­ta un bo­tón en la cá­ma­ra que en­cien­de la luz ro­ja de la cá­ma­ra -co­mo las de los es­tu­dios de te­le­vi­sión- y cam­bia mi ca­ra y po­ne a un ti­po ro­za­gan­te. Es un apa­ra­to, co­mo un ju­gue­te, pe­ro ella me que­ría de­mos­trar es­tos dos Ma­rios. Ella duer­me con Ma­rio, no con Don Francisco. An­tes de se­guir ha­blan­do, Ma­rio Kreutzberger ha­ce una pau­sa.

-Yo a los 50 di­je “me re­ti­ro”. In­clu­so, le fir­mé a mi se­ño­ra un pa­pel, por­que ella me di­jo: “¿Me lo fir­ma?”. Y no he cum­pli­do. Lle­gué a los 53 con Sá­ba­do Gi­gan­te.

El 19 de sep­tiem­bre de 2015, y tras 53 años al ai­re, Ma­rio Kreutzberger de­jó de ha­cer Sá­ba­do Gi­gan­te. Mu­chos pen­sa­ron lo ob­vio: que, lue­go de ese fin, se ju­bi­la­ría. Pe­ro su­ce­dió to­do lo con­tra­rio. Pa­ra Te­le­mun­do, hi­zo pro­gra­mas co­mo Ros­tros de la fron­te­ra, Don Francisco te in­vi­ta y Siem­pre ni­ños, y pa­ra Ca­nal 13, Us­ted no re­co­no­ce Chi­le y ¿Qué di­ce el pú­bli­co?.

Tie­ne 76 años, ¿có­mo vi­sua­li­za el re­ti­ro?

Uno nun­ca se re­ti­ra. Lo re­ti­ran. Lo re­ti­ran la sa­lud, el ra­ting, la par­te in­te­lec­tual. Hay mu­chas co­sas que a uno lo re­ti­ran y eso lo ha­bla­ba hoy con él… yo soy un des­len­gua­do, con el nue­vo di­rec­tor del Ca­nal 13. Le di­je “mi­ra, yo creo que mi fa­mi­lia no me va a de­jar con­ti­nuar si no es­toy en con­di­cio­nes y no me doy cuen­ta. Pe­ro si yo me doy cuen­ta, yo soy el pri­me­ro que lo va a de­cir”.

El le­ga­do

Es­te año la Te­le­tón se rea­li­za­rá en su clá­si­ca fe­cha de fin de año, 1 y 2 de di­ciem­bre, pe­ro rom­pe­rá una cos­tum­bre que te­nía: no rea­li­zar el even­to en me­dio de un año de elec­cio­nes pre­si­den­cia­les y par­la­men­ta­rias.

¿Cree que hay una deu­da del Es­ta­do en ma­te­ria de dis­ca­pa­ci­dad e in­clu­sión?

Yo creo que siem­pre hay una deu­da del Es­ta­do en to­dos los cam­pos, lo im­por­tan­te es que se va­ya avan­zan­do.

¿Pe­ro si­gue ha­bien­do un dé­fi­cit de ins­ti­tu­cio­na­li­dad res­pec­to de es­te te­ma?

Sí. Por­que en­tre los que es­tán con ca­pa­ci­da­des pa­ra tra­ba­jar en­tre los dis­ca­pa­ci­ta­dos, so­lo es­tá tra­ba­jan­do el 39%. En­ton­ces, no­so­tros de­ci­mos que no­so­tros reha­bi­li­ta­mos ni­ños, ¿pa­ra qué los reha­bi­li­ta­mos? Pa­ra que tra­ba­jen, pa­ra que se in­te­gren. Yo ha­ce unos días ha­blé con el ‘Po­llo’ Val­di­via so­bre la dis­ca­pa­ci­dad y le di­je: “Oye, y tú que es­tás mo­ti­va­do con es­to, por­que tie­nes 34 per­so­nas en tu equi­po, ¿por qué no tie­nes nin­gún discapacitado?” y me di­jo: “Tra­té de te­ner uno, pe­ro no me ca­be por las puer­tas”. Le di­je “es que es­ta es una cues­tión so­cial, de­bie­ra ca­ber por las puer­tas y si no tú tie­nes que ha­cer que te que­pa por las puer­tas”. Por­que tie­ne que es­tar en tu men­ta­li­dad.

¿Le preo­cu­pa que la Te­le­tón no si­ga si us­ted no es­tá?

Me va a do­ler has­ta en la tum­ba. La Te­le­tón no so­lo ha ser­vi­do pa­ra dar­le vi­si­bi­li­dad a la dis­ca­pa­ci­dad. Ca­da vez que ha ha­bi­do una tra­ge­dia, el co­ra­zón de la Te­le­tón, el equi­po de la Te­le­tón, trans­for­ma­do en “Chi­le ayuda a Chi­le”, ha si­do el psi­có­lo­go de Chi­le, ha si­do el que le ha le­van­ta­do el es­pí­ri­tu a Chi­le.

Pe­ro en­ton­ces es ne­ce­sa­rio que, cuan­do us­ted se re­ti­re, al­guien to­me su lu­gar.

Le he pro­pues­to a la Te­le­tón ha­ce 10 años em­pe­zar a pro­du­cir un cam­bio, pe­ro mu­chas de las per­so­nas tie­nen una fra­se y esa fra­se re­cién aho­ra ha caí­do en des­gra­cia: “A ca­ba­llo ga­na­dor no se le cam­bia el ji­ne­te”. Y esa fra­se ha caí­do en des­gra­cia, por­que aho­ra se pre­gun­tan “¿y es­te ca­ba­llo po­drá lle­gar a la me­ta? ¿Po­drá se­guir co­rrien­do? ¿Co­rre­rá más des­pa­cio?”. Se de­mo­ra­ron un buen tiem­po en acep­tar eso.

A pe­sar de que us­ted di­ce que lle­va, con­tan­do es­te año, 39 años ha­cien­do la Te­le­tón, que ha si­do un tre­men­do es­fuer­zo, siem­pre ha re­ci­bi­do crí­ti­cas. Por ejem­plo, res­pec­to del te­ma de la re­cau­da­ción, ¿le da ra­bia que le di­gan que se que­da con un por­cen­ta­je de la re­cau­da­ción de la Te­le­tón?

Por su­pues­to que me da ra­bia. Y no so­la­men­te me di­cen que me que­do con un por­cen­ta­je de la pla­ta. Me di­cen mu­chas co­sas. En in­ter­net di­cen co­sas ra­cis­tas con­tra mí. Pe­ro yo es­toy tan con­ven­ci­do y hon­ra­do de ha­ber par­ti­ci­pa­do en es­to... Creo que des­pués de ha­ber cons­trui­do mi fa­mi­lia, la Te­le­tón es lo me­jor que he he­cho.

Aún así, Ma­rio Kreutzberger re­cuer­da to­dos los ré­cords que rom­pió con el pro­gra­ma que hi­zo du­ran­te 53 años. Sá­ba­do Gi­gan­te tie­ne una du­ra­ción úni­ca en el mun­do, e in­clu­so en 2001 en­tró al Li­bro de Ré­cords Guin­ness co­mo el pro­gra­ma más lon­ge­vo al ai­re en la his­to­ria de la te­le­vi­sión mun­dial.

-Pe­ro mi ma­yor ré­cord es es­te, la Te­le­tón. Si al­guien me va a re­cor­dar, va a ser por la Te­le­tón. Pa­ra bien o pa­ra mal, pe­ro mu­cho más por eso que por un pro­gra­ma de te­le­vi­sión.

Ma­rio y la po­lí­ti­ca

Si Ma­rio Kreutzberger tie­ne que ele­gir al pró­xi­mo Pre­si­den­te de Chi­le, su res­pues­ta es au­to­má­ti­ca: no sa­be. Y si sa­be, no quie­re o pre­fie­re no de­cir­lo.

“Lo que pa­sa es que yo soy go­bier­nis­ta independiente, ese es mi par­ti­do. Por­que al par­ti­ci­par de la Te­le­tón ten­go que es­tar con to­dos los go­bier­nos”.

¿Va a vo­tar en las elec­cio­nes pre­si­den­cia­les?

Cla­ro que sí. Siem­pre he vo­ta­do.

¿Y va a vo­tar por al­guien más cer­cano a las re­for­mas so­cia­les o al­guien de oposición?

Mi ma­yor ré­cord es la Te­le­tón. Si al­guien me va a re­cor­dar, va a ser por eso. Pa­ra bien o pa­ra mal, me van a re­cor­dar mu­cho más por la Te­le­tón que por un pro­gra­ma de te­le­vi­sión”.

A mí lo que me in­tere­sa es que Chi­le avan­ce. Un ca­mino es el cre­ci­mien­to eco­nó-

Newspapers in Spanish

Newspapers from Chile

© PressReader. All rights reserved.