“Sea­mos cau­tos, aquí tam­po­co son los hoo­li­gans de In­gla­te­rra”

Mi­nis­tra del De­por­te: A po­cos días de cum­plir un año en el car­go, la au­to­ri­dad ha­ce una eva­lua­ción so­bre su ges­tión y sus nuevos desafíos. Pe­se a las com­ple­ji­da­des a en­fren­tar, des­de Sau­sa­li­to a la con­ti­nui­dad del Da­kar, es la ter­ce­ra mi­nis­tra me­jor eva­lu

La Tercera - - DEPORTES - Carlos González Lu­cay

A po­cos días de cum­plir un año al man­do del Mi­nis­te­rio del De­por­te, Na­ta­lia Rif­fo lu­ce tran­qui­la. El des­pa­cho de ca­lle Fi­del Oteí­za es su cen­tro de ope­ra­cio­nes, y en ese lu­gar ha te­ni­do que to­mar com­ple­jas de­ci­sio­nes. Des­de ahí tam­bién pro­yec­ta los desafíos pa­ra 2015 y, con to­tal tran­qui­li­dad, abor­da di­ver­sos te­mas con­tin­gen­tes, como las obras pa­ra Co­pa Amé­ri­ca, la con­ti­nui­dad del Da­kar y la vio­len­cia en los es­ta­dios. ¿Có­mo eva­lúa es­te primer año en el Mi­nis­te­rio? Lo eva­lúo bien. Apar­te de cum­plir el pro­gra­ma de go­bierno, creo que fue un buen año, por­que pien­so que lo­gré es­ta­ble­cer una bue­na re­la­ción con los de­por­tis­tas y con los so­cios es­tra­té­gi­cos, como el Co­mi­té Olím­pi­co, las fe­de­ra­cio­nes y la ANFP... Tam­bién fui a los clu­bes de ba­rrios y me jun­té con esos di­ri­gen­tes que ha­cen una pe­ga sú­per anó­ni­ma, por­que mu­chos ba­rrios ope­ran en fun­ción del de­por­te. Y eso es im­pa­ga­ble, por­que abri­mos un es­pa­cio de par­ti­ci­pa­ción. La en­cues­ta Adi­mark se­ña­la que us­ted es la ter­cer mi­nis­tra me­jor eva­lua­da del go­bierno. ¿Ima­gi­nó es­to ha­ce un año? En nin­gún mo­men­to pen­sé en tra­ba­jar en fun­ción de eso. Sí en ser bien eva­lua­da por la Pre­si­den­ta y por los de­por­tis­tas… Y, por su­pues­to, que cuan­do vie­ne una bue­na eva­lua­ción, una igual se po­ne con­ten­ta. Pe­ro, bá­si­ca­men­te, por­que eso sig­ni­fi­ca que hay una ma­yor vi­si­bi­li­dad del Mi­nis­te­rio y que apa­re­ce como un mi­nis­te­rio im­por­tan­te. En ese sen­ti­do no sé si lo es­pe­ra­ba o no, por­que uno se con­cen­tra en su tra­ba­jo. Es­te año hay even­tos, como la Co p a Amé­ri c a y e l Mun­dial . ¿Có­mo ha si­do es­te pro­ce­so? Es har­to tra­ba­jo, por­que es bien di­ver­so. Es­tá to­do el te­ma de la in­fra­es­truc­tu­ra, que es tre­men­do. Hay una se­rie de otros ele­men­tos más, que tie­ne que ver con el rol que jue­gan los mu­ni­ci­pios y los go­bier­nos re­gio­na­les… Tam­bién tie­ne que ver con el ti­po de con­tra­tos que nos en­con­tra­mos: si esos con­tra­tos con las em­pre­sas que es­ta­ban construyen­do los es­ta­dios nos da­ban las he­rra­mien­tas su­fi­cien­tes pa­ra apu­rar las obras en ca­so de que fue­ra ne­ce­sa­rio. Tu­vi­mos que to­mar de­ci­sio­nes sú­per com­ple­jas. Pa­ra mí, la de­ci­sión del Ester Roa fue muy di­fí­cil. Eva­lué y me di­je: ‘Si se­gui­mos así, hay un ries­go al­tí­si­mo de que el es­ta­dio no es­té lis­to. Por lo tan­to, si yo no ha­go al­go, voy a que­dar como la que de­jó pa­sar el tiem­po sin to­mar las de­ter­mi­na­cio­nes’. Pe­ro tam­bién to­mar una de­ter­mi­na­ción era un ries­go, por­que na­da me ase­gu­ra­ba que iba a fun­cio­nar. ¿El Es­ta­do ha te­ni­do que gas­tar más por el re­tra­so de las obras? No, por­que uno tie­ne que ser res­pon­sa­ble con los re­cur­sos del Es­ta­do. Hay múl­ti­ples ne­ce­si­da­des en otras áreas de la po­bla­ción. Pe­di­mos in­for­mes a Obras Pú­bli­cas, in­for­mes de es­tán­da­res in­ter­na­cio­na­les de pre­cios de bu­ta­cas... Ob­via­men­te, cuan­do se tie­ne 800 ó 900 tra­ba­ja­do­res en un pla­zo aco­ta­do, como en el Ester Roa, hay cier­tos cos­tos dis­tin­tos. Pe­ro to­do den­tro de lo es­ta­ble­ci­do pre­via­men­te. ¿Qué le pa­re­ció el in­for­me de la FIFA que su­ge­ría des­car­tar a Sau­sa­li­to por su re­tra­so en las obras? Nun­ca co­no­cí ese in­for­me. Te lo di­go abier­ta­men­te: ese in­for­me nun­ca lo vi. Nun­ca es­tu­vo en mis ma­nos y nun­ca me lle­gó. Pe­ro ese in­for­me lo co­no­cía el Co­mi­té Or­ga­ni­za­dor... “En nin­gún mo­men­to pen­sé en tra­ba­jar en fun­ción de eso (...). Y cuan­do vie­ne una bue­na eva­lua­ción, por su­pues­to que uno se po­ne con­ten­ta”. “Nun­ca co­no­cí el in­for­me de la FIFA (...). El go­bierno no ha gas­ta­do más por el re­tra­so de las obras; uno tie­ne que ser res­pon­sa­ble con los re­cur­sos del Es­ta­do”. “Siem­pre cuan­do uno eva­lúa tie­ne que es­tar abier­to a to­das las po­si­bi­li­da­des (...). Que si­ga o no lo de­ter­mi­na­rá un in­for­me”. De ver­dad, no lo sé. Cuan­do sa­lió to­do es­to en la pren­sa, in­clu­so, la gen­te de la ANFP es­ta­ba sor­pren­di­da. No sé… No­so­tros te­ne­mos nues­tros pro­pios in­for­mes, que lue­go se co­te­jan con los de la Con­me­bol. Aho­ra en mar­zo nos va a lle­gar un in­for­me ofi­cial. ¿Cree que las em­pre­sas des­can­san en el go­bierno? Creo que uno siem­pre de­be po­ner to­das las vo­lun­ta­des, pe­ro las em­pre­sas tie­nen un rol que cum­plir, por­que, ade­más, se les pa­ga por eso, y tie­nen una res­pon­sa­bi­li­dad. En ese sen­ti­do, el go­bierno de­be te­ner las he­rra­mien­tas pa­ra con­tro­lar que eso se cum­pla, por­que el uso de re­cur­sos es una res­pon­sa­bi­li­dad con la ciu­da- da­nía. Y, por eso, no­so­tros to­ma­mos la de­ci­sión en el Ester Roa. No te­nía­mos los me­ca­nis­mos con­trac­tua­les pa­ra po­der apu­rar que el es­ta­dio es­tu­vie­ra en los tiem­pos que co­rres­pon­día. Y eso tie­ne que ver con có­mo se cons­tru­ye es­ta re­la­ción. ¿Hu­bo ne­gli­gen­cia? No ha­bla­ría de ne­gli­gen­cia, sino de una for­ma en la que es­ta­ba he­cho el con­tra­to, que a no­so­tros no nos ser­vía pa­ra apu­rar a la em­pre­sa como co­rres­pon­día. ¿Pien­sa que es­to afec­ta a la ima­gen del país? Creo que di­mos una mues­tra de bas­tan­te se­rie­dad en San­tia­go 2014. Igual­men­te, quie­ro ser bien cla­ra en que el Sau­sa­li­to y el Ester Roa son es­ta­dios pa­ra las re­gio­nes y las ciu­da­des. Ob­via­men­te, tam­bién hay un com­pro­mi­so de te­ner­los pa­ra la Co­pa Amé­ri­ca, y yo es­toy sú­per tran­qui­la. He­mos tra­ba­ja­do muy coor­di­na­da­men­te, y van a es­tar. ¿Le preo­cu­pa la si­tua­ción de la vio­len­cia en los es­ta­dios? Cual­quier ma­ni­fes­ta­ción de vio­len­cia y dis­cri­mi­na­ción preo­cu­pa. In­clu­so, cuan­do uno ve que los clu­bes se pe­lean den­tro de una fe­de­ra­ción… To­das esas co­sas que no tie­nen na­da que ver con el de­por­te, cla­ro que me preo­cu­pan. ¡Ob­vio! Por­que creo que el de­por­te es un ins­tru­men­to de cohe­sión y de co­sas bue­nas. Sí hay un ám­bi­to pre­ven­ti­vo, de que las ciu­da­des se to­men la Co­pa Amé­ri­ca, y eso ge­ne­ra es­pa­cios más tran­qui­los y otras for­mas de re­la­cio­nar­se. Te­ne­mos que ser ca­pa­ces de de­jar la com­pe­ten­cia en la can­cha y que to­da la ri­va­li­dad no se tra­duz­ca en vio­len­cia. Se lo pre­gun­ta­ba por­que ha ha­bi­do va­rios in­ci­den­tes en el úl­ti­mo tiem­po. ¿Sa­be qué? De­pen­de de có­mo uno mi­ra las co­sas. Aquí hay una ley que re­gu­la la vio­len­cia. No tu­vi­mos he- ri­dos; tu­vi­mos ben­ga­las y hu­bo bom­bos... En­ton­ces, to­do hay que to­már­se­lo en su jus­ta me­di­da y hay que ser bien cau­to y tran­qui­lo pa­ra ana­li­zar las si­tua­cio­nes. Tam­po­co son los hoo­li­gans de In­gla­te­rra. Hay que pon­de­rar, y eso sig­ni­fi­ca ha­cer un tra­ba­jo pre­ven­ti­vo. Por eso nues­tra cam­pa­ña an­ti­dis­cri­mi­na­ción pa­ra la Co­pa Amé­ri­ca va a ge­ne­rar un am­bien­te bueno. Otro even­to es el Da­kar. ¿El país ob­tie­ne ga­nan­cias? En el ám­bi­to eco­nó­mi­co la re­la­ción en­tre la in­ver­sión y lo que se re­ci­be era de 4 a 1 en 2014. Acá to­do lo que uno in­vier­ta en de­por­te no es gas­to. En el ca­so del Da­kar, tam­bién se in­vier­te en un even­to que la gen­te del nor­te es­pe­ra an­sio­sa­men­te. En­ton­ces, tam­po­co es que uno su­me y res­te, sino que tie­ne que ver con el sen­ti­do que se le da. ¿Exis­te la po­si­bi­li­dad de que Da­kar no con­ti­núe en Chile? Siem­pre cuan­do uno eva­lúa tie­ne que es­tar abier­to a to­das las po­si­bi­li­da­des: a que si­ga, a que no si­ga, a cam­biar las con­di­cio­nes, a po­ner otras res­tric­cio­nes... Pa­ra ser bien se­rios, si el Da­kar si­gue o no, lo de­ter­mi­na­rá un in­for­me que ava­la la per­ti­nen­cia de­por­ti­va y eco­nó­mi­ca. ¿Por qué el go­bierno tie­ne que pa­gar a ASO pa­ra que el Da­kar pa­se por Chile y no al re­vés? Efec­ti­va­men­te, eso se in­cor­po­ra den­tro de las eva­lua­cio­nes. Aho­ra hay que ser jus­tos en que es­to es un tre­men­do even­to. No­so­tros ayu­da­mos a coor­di­nar, pe­ro el pe­so lo lle­va ASO. Lo que uno ve es un even­to bien ar­ma­do. Y eso tam­bién se po­ne den­tro de eva­lua­ción. Hoy no po­dría de­cir­te si si­gue o no, por­que de ver­dad no ten­go aún los da­tos du­ros. Ade­más, hay que con­ver­sar con to­dos los otros ser­vi­cios, pe­ro es­to es un even­to del país.

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FO­TO: NICOLAS AN­GU­LO

La mi­nis­tra Na­ta­lia Rif­fo ex­po­ne sus pun­tos de vis­ta en su des­pa­cho.

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