JU­LIAN BRANDT ES LA CLA­VE

La Tercera - - Deportes - Ro­dri­go Se­púl­ve­da

se­lec­ción, cuen­ta con una cla­ve: el sec­tor de­re­cho. Kim­mich, Stindl y Brandt se adue­ñan del cos­ta­do y lo trans­for­man en pre­di­lec­to pa­ra agre­dir. El pri­me­ro es el la­te­ral, el se­gun­do es el vo­lan­te de­fen­si­vo y el ter­ce­ro, el pun­te­ro. Aten­ción Chi­le, es­te úl­ti­mo es el que se ro­ba la pe­lí­cu­la.

Ju­lian Brandt, co­no­ci­do de Aran­gúiz en el Le­ver­ku­sen, es el más pro­fun­do. Es dies­tro pe­ro gol­pea de­li­cias con la iz­quier­da, in­gre­sa si­len­cio­sa­men­te des­de la lí­nea de vo­lan­tes pa­ra en­ca­rar de fren­te al la­te­ral ri­val, há­bil en pe­que­ños es­pa­cios y muy buen asis­ti­dor. Evi­tar su in­va­sión es la gran la­bor de la fran­ja iz­quier­da.

El pun­te­ro, el vo­lan­te y so­bre to­do Beau­se­jour de­be­rán ser los res­pon­sa­bles de en­tor­pe­cer el show del vein­tea­ñe­ro. Hay que obli­gar­lo a caer en un pre­ci­pi­cio en la mi­tad de la can­cha, se le de­be for­zar pa­ra que su rol sea más de au­xi­liar la zo­na de­fen­si­va que de te­ner­lo co­mo pun­te­ro en­tran­do al área.

El res­to del equi­po ale­mán fun­cio­na de­pen­dien­do de la exi­gen­cia del ri­val. Cuan­do Aus­tra­lia le tu­vo mie­do li­be­ró a sus dos la­te­ra­les y de­jó so­lo a dos cen­tra­les de­fen­dien­do: Rü­di­ger y Mus­ta­fi. Cuan­do su opo­nen­te de­jó el ner­vio­sis­mo se de­fen­dió has­ta con cin­co hom­bres, sien­do Brandt su mar­ca­dor de­re­cho. En el me­dio dis­po­nen de tres vo­lan­tes en lí­nea: Rudy (en el me­dio), Stindl (en la de­re­cha) y Go­retz­ka ( en la iz­quier­da). Se or­de­nan muy bien y asis­ten a los cos­ta­dos pa­ra do­blar la mar­ca.

En la po­si­ción más ofen­si­va ins­ta­la dos pun­te­ros muy abier­tos pe­ro que cre­cen con es­pa­cio. Si no go­zan de me­tros de li­ber­tad son vo­lan­tes tí­mi­dos: el aplau­di­do Brandt y por la otra pun­ta el des­ta­ca­do Ju­lian Drax­ler. Am­bos son pe­ne­tran­tes e in­ten­sos si le re­ga­lan pas­to; si su­ce­de lo con­tra­rio, se re­plie­gan sin ru­bo­ri­zar­se. Con 1,94 me­tros es­tá el nue­ve clá­si­co, el más ve­te­rano del equi­po: San­dro Wag­ner. Es­ta­rá en­tre Me­del y Jara, es un imán pa­ra los cen­tros y cla­ve en el jue­go aé­reo.

Ésa es Ale­ma­nia, un equi­po co­rrec­to, que pien­sa en el fu­tu­ro pe­ro que no ha­ce tem­blar a Chi­le. Por je­rar­quía, ex­pe­rien­cia, ni­vel in­di­vi­dual y co­lec­ti­vo la se­lec­ción chi­le­na po­dría tim­brar su pa­so a la se­mi­fi­nal el día de mañana.b

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