“He­mos con­fi­gu­ra­do una ley y la tie­nen que cum­plir to­dos los chi­le­nos”

La Tercera - - Nacional - D. Agua­yo

El pre­si­den­te de la Co­mi­sión de Sa­lud del Se­na­do, Gui­do Gi­rar­di (PPD), di­jo que acep­ta la ob­je­ción de con­cien­cia in­di­vi­dual y que en­tien­de lo com­ple­jo de la de­ci­sión en ám­bi­tos re­la­cio­na­dos con la Igle­sia. No obs­tan­te, cri­ti­có que ins­ti­tu­cio­nes co­mo la U. Ca­tó­li­ca afir­men que no prac­ti­ca­rán abor­tos en sus re­cin­tos y pre­ten­dan ex­ten­der la ga­ran­tía.

¿Qué le pa­re­ce la so­li­ci­tud de am­pliar la ob­je­ción de con­cien­cia a las ins­ti­tu­cio­nes?

Las le­yes son pa­ra to­dos, pe­ro siem­pre hay al­gu­nos que creen que la ley se tie­ne que ade­cuar a su reali­dad. Los po­de­ro­sos quie­ren que las le­yes sean es­pe­cia­les pa­ra ellos. Sin em­bar­go, el ac­to mé­di­co lo ha­ce el ci­ru­jano: él es el res­pon­sa­ble le­gal. He­mos con­fi­gu­ra­do una ley y la tie­nen que cum­plir to­dos los chi­le­nos.

¿Cree que es­ta ga­ran­tía com­pli­ca­rá el desa­rro­llo de abor­tos?

Al­gu­nos hos­pi­ta­les pú­bli­cos ni si­quie­ra tie­nen anes­te­sis­tas pa­ra un so­lo pa­be­llón. Si se apli­ca la ob­je­ción de con­cien­cia a sie­te per­so­nas, no se po­drá re­em­pla­zar a to­do el equi­po de sa­lud. Es una ma­ne­ra de bo­rrar con el co­do lo que se es­cri­be con la mano. Es una le­tra chi­ca. En el sis­te­ma pú­bli­co se di­fi­cul­ta­rá mu­cho que una mu­jer pue­da es­ta­ble­cer su de­re­cho. Me­jor di­ga­mos las co­sas cla­ra­men­te: al­gu­nos, que no es­tán de acuer­do con el pro­yec­to, pon­drán un con­jun­to de tra­bas pa­ra que el abor­to sea im­prac­ti­ca­ble.

¿Sien­te que en su ma­yo­ría

los mé­di­cos es­ta­rán dis­pues­tos rea­li­zar abor­tos? Si un cri­mi­nal vie­ne he­ri­do, los mé­di­cos lo tie­nen que aten­der. Los mé­di­cos es­ta­mos más allá de nues­tras creen­cias y te­ne­mos que sal­var la vi­da, in­de­pen­dien­te­men­te de nues­tro cre­do. Pa­ra mí, to­dos los se­res hu­ma­nos son su­je­tos a los mis­mos de­re­chos. No hay una dic­ta­du­ra mo­ral.

¿La tercera cau­sal, la vio­la­ción, es una puer­ta abier­ta al abor­to li­bre?

Es la mi­ra­da del mun­do con­ser­va­dor, que sien­te que tie­ne una su­pre­ma­cía va­ló­ri­ca y que sus valores son úni­cos y co­rrec­tos. Ellos di­cen que la vio­la­ción pue­de te­ner par­ti­cu­la­ri­da­des, pe­ro cuan­do se per­mi­te que un hom­bre vio­le a una mu­jer y ella es­té obli­ga­da a te­ner ese hi­jo, triun­fa el vio­la­dor. Cuan­do es­tig­ma­ti­zas a la víc­ti­ma, se ha­ce ca­so omi­so al vio­la­dor. La víc­ti­ma se trans­for­ma en vic­ti­ma­ria.

¿Se pue­de de­mos­trar a las 11 se­ma­nas que una mu­jer fue vio­la­da?

Es­ta ley es muy com­ple­ja. Mu­chas vio­la­cio­nes ocu­rren en el en­torno fa­mi­liar. Esas ni­ñas es­con­den el em­ba­ra­zo. Por eso hi­ci­mos un pla­zo di­fe­ren­cial en ni­ñas me­no­res de 14 años. Yo era par­ti­da­rio de ex­ten­der­lo a 18 se­ma­nas, por­que hay ca­sos don­de la ni­ña es­tá ame­dren­ta­da por su pro­pia en­torno fa­mi­liar.b

“Al­gu­nos, que no es­tán de acuer­do, pon­drán un con­jun­to de tra­bas pa­ra que el abor­to sea im­prac­ti­ca­ble”.

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