Más gran­de du­ran­te más tiem­po

La era de Fe­de­rer pa­re­ce no te­ner fin. A los 35, des­pués de al­zar su oc­ta­vo tro­feo de Wimbledon, su­mó 14 años en­tre su pri­mer Grand Slam y el úl­ti­mo. Po­cos de­por­tis­tas, en cual­quier dis­ci­pli­na, pue­den con­tar lo mis­mo.

La Tercera - - Deportes - Por Al­va­ro Poblete I.

No es ne­ce­sa­rio su­mar al de­ba­te su his­tó­ri­co úl­ti­mo tí­tu­lo de Wimbledon. Ha­ce ra­to se dis­cu­te si Roger Fe­de­rer es el me­jor te­nis­ta de to­dos los tiem­pos. Y po­si­ble­men­te, al fi­nal de su ca­rre­ra, se di­rá que efec­ti­va­men­te lo fue. La octava co­ro­na en el cés­ped de Lon­dres só­lo fue la ra­ti­fi­ca­ción de una tra­yec­to­ria di­fí­cil de igua­lar.

La dis­cu­sión, in­clu­so, ubi­ca al suizo de 35 años en­tre los más im­por­tan­tes de­por­tis­tas de la his­to­ria. En la mis­ma lí­nea de le­yen­das co­mo Muham­mad Ali, Usain Bolt, Mi­chael Phelps o Mi­chael Jor­dan. Ca­da vez que agre­ga un nue­vo hi­to a su ca­rre­ra, se le­van­tan los ad­mi­ra­do­res pa­ra lan­zar su can­di­da­tu­ra co­mo el me­jor de los me­jo­res. Ar­gu­men­tos hay por mon­to­nes y uno más se su­ma al re­vi­sar los años de do­mi­nio de Fe­de­rer en su ru­bro.

Des­de que ga­nó su pri­mer Gran Slam (Wimbledon 2003) has­ta el úl­ti­mo. No es fá­cil de­cir que han si­do 14 años de pro­ta­go­nis­mo ab­so­lu­to. En los gran­des tor­neos. El fla­man­te oc­ta­cam­peón de Wimbledon es el úni­co del cir­cui­to ATP que sí tie­ne ese pri­vi­le­gio. Y a la ho­ra de com­pa­rar­lo con cam­peo­nes de las disciplinas ma­si­vas o más po­pu­la­res, só­lo se ve su­pe­ra­do por el es­ta­dou­ni­den­se Jack Nic­klaus, quien ga­nó su pri­mer ma­jor en 1962 (el Abier­to de Es­ta­dos Uni­dos) y el úl­ti­mo, en 1986 (Mas­ters de Au­gus­ta). Con 46 años, el gol­fis­ta se consagró co­mo el ju­ga­dor de ma­yor edad en ga­nar uno de los gran­des pre­mios del cir­cui­to pro­fe­sio­nal. Cla­ro, el golf per­mi­te una vi­da lar­ga co­mo pro­fe­sio­nal. De he­cho, Nic­klaus se re­ti­ró en 2005, cuan­do te­nía 65 años.

Con sus 14 tem­po­ra­das en el pri­mer or­den mun­dial, Fe­de­rer se po­ne a la mis­ma al­tu­ra de Ali. El bo­xea­dor es­ta­dou­ni­den­se se hi­zo co­no­ci­do mun­dial­men­te con la me­da­lla de oro olím­pi­ca en Ro­ma 1960, pe­ro ese lo­gro lo al­can­zó co­mo atle­ta ama­teur. Fue en 1964 cuan­do el Campeón de la Gen­te con­quis­tó su pri­mer tí­tu­lo del or­be en la ca­te­go­ría pe­sa­da, tras de­rro­tas a Sonny Lis­ton en una de sus pe­leas más re­cor­da­das. En esa épo­ca su nom­bre era Cas­sius Clay, ape­nas te­nía 22 y te­nía to­das las apues­tas en su con­tra y fi­nal­men­te se im­pu­so por no­cáut téc­ni­co. Pa­sa­ron 14 años des­de aquel 14 de septiembre de 1974, has­ta que el 15 de septiembre de 1978 Ali se con­vir­tió en el pri­mer bo­xea­dor que ga­na­ba por ter­ce­ra vez un tí­tu­lo mun­dial, al ven­cer a Leon Spinks.

Cam­peo­nes sin fe­cha de ven­ci­mien­to, co­mo lo es hoy Roger Fe­de­rer, quien ya es­tá en el ter­cer pues­to del ran­king ATP y pe­lea por ter­mi­nar la tem­po­ra­da co­mo el nú­me­ro uno, la po­si­ción que man­tu­vo por 302 se­ma­nas con­se­cu­ti­vas (al­go que na­die más ha lo­gra­do en el tenis). Y con to­do eso, el Maestro pre­fie­re man­te­ner­se tan cen­tra­do co­mo siem­pre. Frío, co­mo si sus con­quis­tas fue­ran un día nor­mal de tra­ba­jo.

Ayer, al en­fren­tar las pre­gun­tas de de­ce­nas de pe­rio­dis­tas, el te­ma del re­ti­ro sur­gió na­tu­ral­men­te. “No me pue­do ade­lan­tar de­ma­sia­do”, di­jo el hel­vé­ti­co. “Cla­ro que es­pe­ro de­fen­der mi tí­tu­lo y cla­ro que de­seo re­gre­sar aquí el pró­xi­mo año. Pe­ro en ver­dad no sa­be­mos si va real­men­te a su­ce­der”, co­men­tó al día si­guien­te de do­ble­gar a Ma­rin Ci­lic en Lon­dres por 6-3, 6-1 y 6-4.

“A los 25, cuan­do uno ga­na, pien­sa: ‘Muy bien, los ve­ré el pró­xi­mo año’, pues es nor­mal. Uno va a ju­gar, sin du­da. El cuer­po va a es­tar bien, es lo más pro­ba­ble. Y si no es el pró­xi­mo año, bueno, en­ton­ces al año si­guien­te”, agre­gó Fe­de­rer mien­tras re­co­rría los pa­si­llos del All England Lawn Ten­nis Club, el co­li­seo don­de es el rey in­dis­cu­ti­do. “Yo real­men­te ya no pue­do pen­sar en lo que su­ce­de­rá den­tro de dos años. Sea­mos ho­nes­tos”, con­fe­só Fe­de­rer, co­mo ro­gan­do por­que ya no le pi­dan tan­to, que ya ha he­cho su­fi­cien­te. Y ten­dría to­da la ra­zón.b

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