Gi­gan­te has­ta en la de­rro­ta

Hi­zo su ca­rre­ra más ra­pi­da del año en el hec­tó­me­tro, pe­ro Usain Bolt ter­mi­nó ter­ce­ro la fi­nal mun­dial. Jus­tin Gatlin, a sus 35, fue el cam­peón de los 100 me­tros. Lo si­guió el no­va­to Ch­ris­tian Co­le­man.

La Tercera - - PORTADA -

Ima­gi­nen es­ta si­tua­ción: un ni­ño le pre­gun­ta a su pa­dre por qué en la ca­rre­ra que aca­ba de ter­mi­nar, to­dos fes­te­jan al que se que­dó ter­ce­ro y no al ga­na­dor. El hom­bre, con­fun­fi­do, no sa­be bien có­mo ex­pli­car la pa­ra­do­ja que en la te­le­vi­sión se trans­mi­te en di­rec­to des­de Lon­dres. Le cuen­ta que el mo­reno más al­to, el que hi­zo mo­ris­que­tas des­de que se pa­ró en el re­kor­tán, pe­lea por ser el me­jor de­por­tis­ta de to­dos los tiem­pos, que es el due­ño de los ré­cords en los 100 y 200 me­tros y que, des­de que co­rrió en los JJOO de Bei­jing en 2008, ha ga­na­do to­do, in­clu­so en los re­le­vos jun­to a sus com­pa­ñe­ros ja­mai­ca­nos.

¿Y el ga­na­dor no es im­por­tan­te? in­sis­ti­ría el pe­que­ño. No es que no sea im­por­tan­te, pe­ro es bas­tan­te odia­do. Ha si­do tram­po­so, in­clu­so en dos oca­sio­nes lo des­cu­brie­ron ha­cien­do co­sas in­de­bi­das. A los tramposos na­die los quie­re, le ase­gu­ra­ría el pa­pá. ¿Por qué el ga­na­dor le hi­zo una re­ve­ren­cia al de ama­ri­llo? Con­sul­ta­ría el mu­cha­cho, tra­tan­do de en­ten­der un po­co más de la es­ce­na. Por­que es su ver­du­go, por­que fue quien siem­pre lo de­rro­tó y jus­to aho­ra, en el mo­men­to en que el de ama­ri­llo de­ci­de no co­rrer más, fue de­rro­ta­do por el de azul.

Así, más o me­nos, pu­do ser la dis­cu­sión que ayer mu­chos adul­tos sos­tu­vie­ron con sus ni­ños. No se pue­de ex­pli­car de otra for­ma la ma­ne­ra en que Usain Bolt se re­ti­ró del atle­tis­mo, pen­san­do en su úl­ti­mo oro, pe­ro mor­dien­do el bron­ce por­que dos ri­va­les le arre­ba­ta­ron el me­tal más pre­cia­do. Uno clá­si­co co­mo Jus­tin Gatlin, que se que­dó con el oro; otro que re­cién es­tá des­co­llan­do, co­mo Ch­ris­tian Co­le­man, que se que­dó con la pla­ta. Una his­to­ria, por así de­cir­lo, de hé­roes y vi­lla­nos, por­que es evi­den­te que pa­ra mu­chos fa­ná­ti­cos, Usain Bolt re­pre­sen­ta los nue­vos va­lo­res del atle­tis­mo, del jue­go lim­pio y los egos gran­des. Jus­tin Gatlin, en cam­bio, por sus san­cio­nes de do­pa­je ha si­do siem­pre cues­tio­na­do y re­sis­ti­do por mu­chos.

Y ayer, en el oca­so de la al­ta com­pe­ten­cia del as­tro que re­vi­ta­li­zó el atle­tis­mo en el mun­do, ese vi­llano se que­dó con el oro en una ca­rre­ra que co­men­zó des­de atrás. Bolt, en cam­bio, fue re­le­ga­do al ter­cer pues­to qui­zás por con­fia­do, qui­zás por­que sim­ple­men­te sus le­sio­nes ya no le die­ron pa­ra más. Un bron­ce amar­go e im­pen­sa­do pa­ra quien es­tu­vo acos­tum­bra­do siem­pre a im­po­ner­se có­mo don­de fue­se, desafian­do la ló­gi­ca en los mo­men­tos más com­ple­jos, co­mo en los Jue­gos de Río pa­sa­do, don­de lle­gó mer­ma­do por do­len­cias fí­si­cas, pe­ro igual bri­lló sin pro­ble­mas. Ayer, se vol­vió a ver a Bolt co­rrien­do de­ses­pe­ra­do.

Pue­de que la pre­pa­ra­ción pa­ra es­te úl­ti­mo sprint no ha­ya si­do la me­jor. Bas­ta con mi­rar que los tiem­pos con los que Bolt lle­gó (era el quin­to más ve­loz del año has­ta an­tes del Mun­dial) evi­den­cia­ban cier­tas du­das con lo que po­dría mos­trar. De he­cho, el ja­mai­cano re­cién ayer lo­gró im­po­ner su me­jor mar­ca en el año, el 9”95 con que fue ter­ce­ro. Qui­zás, pre­fi­rió ol­vi­dar que sus ri­va­les tam­bién co­rren.

Y en los ta­cos, de los que se que­jó des­de el co­mien­zo y que siem­pre han si­do su de­bi­li­dad, Bolt fue el se­gun­do más len­to en des­pe­gar. Error que es par­te de su nor­ma, pe­ro que aho­ra, por pri­me­ra vez, le pa­só fac­tu­ra.

Pa­re­cía, de he­cho, que se­ría Co­le­man quien do­mi­na­ría. El roo­kie de la ve­lo­ci­dad con­tro­ló des­de los 20 me­tros en ade­lan­te a pu­ra po­ten­cia, lle­van­do un rit­mo du­rí­si­mo que, al fi­nal, su an­tó­ni­mo, el ve­te­rano Gatlin, lo­gró su­pe­rar. El cam­peón se hi­zo de su co­ro­na re­cién en el se­gun­do 9, co­rrió a pa­sos lar­gos, apro­ve­chó su po­de­ro­sa mus­cu­la­tu­ra y se lle­vó has­ta la me­ta co­lán­do­se por la puer­ta tra­se­ra, sor­pren­dien­do a to­dos. 9”92 fue su mar­ca, una no muy bri­llan­te en reali­dad, pe­ro su­fi­cien­te pa­ra apro­ve­char­se de los erro­res de Bolt y la inex­pe­rien­cia de Co­le­man.

¿Ga­nan los vi­lla­nos? Cla­ro que sí, mu­chas ve­ces. Ayer, Gatlin se col­gó el oro de Lon­dres, pe­ro Bolt se lle­vó al­go más pre­cia­do: la ad­mi­ra­ción de to­dos.b

100m

1 J. Gatlin (EE.UU)

2 C. Co­le­man (EE.UU) 3 U. Bolt (JAM)

9”95

5.40 5.55 9.00 14.00 14.10 14.40Se­mi­fi­nal

Qualy ga­rro­cha masc. Fi­nal ma­ra­tón masc. Fi­nal ma­ra­tón fem. Fi­nal ga­rro­cha fem. Se­mi­fi­nal 100 mts. fem.

400 mts. masc.

Fi­nal lanz. ba­la masc.

800 mts.

15.35 16.15Se­mi­fi­nal

masc.

Fi­nal 100 mts. fem.

16.50

9”92

9”94

Gatlin cru­za pri­me­ro la me­ta de la fi­nal de los 100 me­tros pla­nos, de­jan­do a Co­le­man y Bolt de­trás de él.

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