El 11 de Chi­le y del mun­do que no pue­de vol­ver a ocu­rrir

La Tribuna (Los Angeles, Chile) - - REDACCIÓN -

Dos he­chos te­rri­bles, dos historias que no son los me­jo­res ejem­plos pa­ra el desa­rro­llo de la hu­ma­ni­dad, pe­ro que sí son lec­cio­nes his­tó­ri­cas que de­mues­tran lo ba­jo que pue­de lle­gar el ser hu­mano an­te su in­ca­pa­ci­dad de bus­car con­sen­sos. Hoy la paz y el res­pe­to por los de­más de­be ser un ele­men­to pri­mor­dial en to­das las so­cie­da­des, so­bre to­do en los ca­sos don­de no se com­par­te el pen­sa­mien­to, la re­li­gión, la po­lí­ti­ca o las cla­ses so­cia­les.

Año a año se lle­ga nue­va­men­te al mis­mo pun­to, en don­de dos ex­tre­mos ideo­ló­gi­cos in­ten­tan im­po­ner las ra­zo­nes por las cua­les el 11 de sep­tiem­bre de 1973, el go­bierno ele­gi­do con ba­se en la le­gis­la­ción vi­gen­te se ter­mi­nó de un se­gun­do a otro por un abrup­to gol­pe mi­li­tar.

Pa­ra un sec­tor de la po­bla­ción es­to fue un aten­ta­do a la de­mo­cra­cia con­tra el pre­si­den­te Sal­va­dor Allen­de, y pa­ra otros una ac­ción ne­ce­sa­ria pa­ra res­ta­ble­cer el or­den y la eco­no­mía del país al man­do del ge­ne­ral Au­gus­to Pi­no­chet.

Ayer se cum­plie­ron 43 años de es­ta historia y mu­chos si­guen en­fras­ca­dos en esa dis­cu­sión, que ja­más ten­drá una pos­tu­ra de con­sen­so.

En ese sen­ti­do, no se pue­de po­ner una ven­da en los ojos al país fren­te a si­tua­cio­nes de abu­sos a los de­re­chos hu­ma­nos, ase­si­na­tos y co­rrup­ción ocu­rri­da du­ran­te la dic­ta­du­ra, sin em­bar­go, es­to ya es par­te de los ca­pí­tu­los os­cu­ros de nues­tra historia, y no es bueno ni sano con­ti­nuar pro­pa­gan­do que la iz­quier­da o la de­re­cha son los res­pon­sa­bles. Pro­pa­gar de ma­ne­ra ideo­ló­gi­ca es­tos pen­sa­mien­tos a las nue­vas ge­ne­ra­cio­nes no trae na­da bueno.

Aho­ra bien, el Es­ta­do de­be dar jus­ti­cia a quie­nes lo re­quie­ran y tam­bién de­be in­cul­car una lección que per­mi­ta nun­ca más en­fren­tar una di­vi­sión tan di­fí­cil co­mo la que ocu­rrió el 73.

Se­gún las es­ta­dís­ti­cas exis­ten­tes, en­tre 1990 y 2015 han na­ci­do en Chi­le 6 mi­llo­nes 354 mil 898 per­so­nas, es de­cir, más de un ter­cio de la po­bla­ción na­cio­nal, la que en con­se­cuen­cia no for­mó par­te de es­tos he­chos car­ga­dos de odios y di­fe­ren­cias. Por lo tan­to, es nues­tro de­ber avan­zar sin ol­vi­dar ni de­jar atrás, pe­ro sí bus­can­do los ca­mi­nos pa­ra que los chi­le­nos se re­en­cuen­tren y no se di­vi­dan nun­ca más.

La he­ri­da del 11 de sep­tiem­bre de 1973 aún san­gra pa­ra mu­chos y es mo­men­to de bus­car que es­tos ca­pí­tu­los lo­gren ce­rrar­se.

Pe­ro la tris­te historia de es­ta fe­cha no só­lo afec­ta a nues­tro país. El 2001, to­do el pla­ne­ta que­dó im­pac­ta­do an­te los aten­ta­dos te­rro­ris­tas ocu­rri­dos en la ciu­dad de Nue­va York en los Es­ta­dos Unidos.

Por primera vez en la historia de las co­mu­ni­ca­cio­nes, un he­cho de es­tas ca­rac­te­rís­ti­cas fue trans­mi­ti­do en vi­vo y en di­rec­to pa­ra mi­les de mi­llo­nes de per­so­nas. Me­dian­te un co­bar­de se­cues­tro de avio­nes, miem­bros de la red yiha­dis­ta Al Qae­da cau­sa­ron la muer­te de 3 mil per­so­nas y de­ja­ron 6 mil he­ri­dos. Jun­to con ello, da­ña­ron se­ve­ra­men­te el Pen­tá­gono.

En tan­to, una cuar­ta ae­ro­na­ve, el vue­lo 93 de Uni­ted Air­li­nes, fue de­rri­ba­do desde su in­te­rior por los pro­pios pa­sa­je­ros. Se di­ce que te­nía co­mo des­tino el Ca­pi­to­lio o la Ca­sa Blan­ca. Es­te ata­que con­tra EE. UU. le mos­tró por primera vez al mun­do, de for­ma exac­ta, lo que pue­de ge­ne­rar el odio en­tre las na­cio­nes.

Dos he­chos te­rri­bles, dos historias que no son los me­jo­res ejem­plos pa­ra el desa­rro­llo de la hu­ma­ni­dad, pe­ro que sí son lec­cio­nes his­tó­ri­cas que de­mues­tran lo ba­jo que pue­de lle­gar el ser hu­mano an­te su in­ca­pa­ci­dad de bus­car con­sen­sos. Hoy la paz y el res­pe­to por los de­más de­be ser un ele­men­to pri­mor­dial en to­das las so­cie­da­des, so­bre to­do en los ca­sos don­de no se com­par­te el pen­sa­mien­to, la re­li­gión, la po­lí­ti­ca o las cla­ses so­cia­les.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Chile

© PressReader. All rights reserved.