BEN­DI­TO VER­DE

Manos en la masa - - BENDITO VERDE -

Sen­sual fres­cu­ra: ojo con los lu­ga­res en los que com­pras. ¿Su­per­mer­ca­do? Oja­lá sea en una fe­ria o ver­du­le­ría… Hay que em­pe­zar a es­tar aten­tos a los pro­vee­do­res que tie­nen los lo­ca­les en don­de te abas­te­ces de es­tos ali­men­tos. Ló­gi­ca­men­te en fe­rias y ver­du­le­rías la re­po­si­ción o cam­bio de stock se­rá más rá­pi­da que en los gran­des su­per­mer­ca­dos. ¡Y se no­ta la di­fe­ren­cia!

Cur­vas firmes: otro de los man­da­mien­tos es pri­vi­le­giar la fir­me­za. Ob­via­men­te se­lec­cio­nar aque­llas fru­tas o ver­du­ras que no es­tén de­ma­sia­do ma­du­ras, pa­ra que pue­dan du­rar más tiem­po en tu ca­sa. Lo ideal es que sean firmes y no se sien­tan “agua­das”.

Ho­la ca­len­da­rio: no to­das las fru­tas y ver­du­ras son igua­les. Hay al­gu­nas que, aun­que las com­pres fres­cas, ma­du­ran y se des­com­po­nen rá­pi­do. ¿Por ejem­plo? El plá­tano y el man­go. Si no los vas a uti­li­zar den­tro de los pri­me­ros días de la com­pra, es me­jor que los es­co­jas un po­co ver­des, pa­ra que te du­ren el tiem­po ne­ce­sa­rio.

Amor a pri­me­ra vis­ta: di­cen que los fle­cha­zos exis­ten y en el ca­so de las fru­tas y ver­du­ras es real. Gran par­te de có­mo es­co­ger­la es visual, ade­más de te­ner en cuen­ta los pun­tos an­te­rio­res. Así es que afi­na tu mi­ra­da, por­que el co­lor te ayu­da­rá a to­mar me­jo­res de­ci­sio­nes.

Ver­de que te quie­ro ver­de: aun­que no

lo creas, los ve­ge­ta­les más com­pli­ca­dos de ele­gir son los ver­des. En­tre más bri­llan­tes es­tén, más fres­cos son.

Uti­li­za tus po­de­res: el gus­to y el ol­fa­to son esen­cia­les en es­ta tra­ve­sía. En las fe­rias ge­ne­ral­men­te te ofre­cen pro­bar los pro­duc­tos “sin com­pro­mi­so” y pa­ra la fru­ta, siem­pre se­rá me­jor que las prue­bes pa­ra co­no­cer su ver­da­de­ro sa­bor. El ol­fa­to tam­bién es pri­mor­dial; ¡la na­riz de­be es­tar aten­ta!

El ca­se­ro, tu me­jor ami­go: si te con­vier­tes en un vi­si­tan­te fiel de fe­rias y ver­du­le­rías, en­con­tra­rás a los mis­mos ven­de­do­res, por lo que la ca­li­dad se­rá la mis­ma. Si ya en­con­tras­te un pues­to que es bueno, ¡con­viér­te­lo en tu me­jor ami­go! Y si te ve va­rias ve­ces se­gui­das, ya ve­rás có­mo te re­ga­lo­nea.

Con amor: si ya es­co­gis­te las fru­tas y ver­du­ras per­fec­tas, el úl­ti­mo pun­to es te­ner mu­cho cui­da­do en el trans­por­te de las mis­mas. Por ejem­plo, las fru­tas pe­que­ñas co­mo fram­bue­sas, moras, uvas, arán­da­nos, etc., hay que tra­tar­las con amor. Que va­yan en­ci­ma de to­das las de­más en tu ca­rro, que no es­tén ex­pues­tas a al­tas tem­pe­ra­tu­ras ni al sol di­rec­to. Así lle­ga­rán en­te­ras y en su me­jor es­ta­do a tu re­fri­ge­ra­dor.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Chile

© PressReader. All rights reserved.