RE­TRA­TO

“Asu­mir el ta­len­to es un ac­to de va­len­tía”

NuevaMujer - - SÍGUENOS Y GANA - Por Ro­cío Ve­ne­gas Al­caíno. Fo­tos Fer­nan­do Gu­tié­rrez Alia­ga. @fer­nan­do.fo­to­gra­fias Agra­de­ci­mien­tos a Ca­sa Po­cu­ro Sty­ling Se­bas­tián Hasta Nun­ca. @se­bas­tian­has­ta­nun­ca / Ma­qui­lla­je y Pe­lo So­le­dad Donoso A. @so­le­do­no­somkp

Ca­mi­la Ga­llar­do. La can­tan­te chi­le­na más exi­to­sa del mo­men­to ce­le­bra nues­tros 12 años

Su voz, cons­tan­cia y fuer­za la po­se­sio­nan co­mo la can­tan­te chi­le­na más exi­to­sa del úl­ti­mo tiem­po. Re­cién con­fir­ma­da pa­ra el Fes­ti­val de Vi­ña 2019, ce­le­bra los 12 años de nues­tra re­vis­ta con su po­ten­te ma­ni­fies­to.

Con su in­con­fun­di­ble pe­lo lar­go aún hú­me­do, Ca­mi­la Ga­llar­do ( 21) se asu­me de­ta­llis­ta, y par­ti­ci­pa ac­ti­va­men­te en ca­da eta­pa de es­ta en­tre­vis­ta. La mis­ma que, con só­lo 18 años, sor­pren­dió al ju­ra­do del pro­gra­ma The Voi­ce, de Ca­nal 13. Ese ve­rano, y tras per­der en la fi­nal, lan­zó “Más de la mi­tad”, com­pues­to por Luis Fon­si jun­to a Clau­dia Ba­rant. La can­ción rom­pió ré­cords de au­dien­cia en las pla­ta­for­mas de strea­ming, trans­for­mán­do­se en una de las más es­cu­cha­das en Spo­tify y su­peran­do los 18 mi­llo­nes de re­pro­duc­cio­nes en You­Tu­be. El res­to es his­to­ria en cons­truc­ción. Co­men­zó a to­car en vi­vo y a com­po­ner las can­cio­nes pa­ra “Ro­sa”, su pri­mer ál­bum, pu­bli­ca­do en ju­nio de es­te año. Destacada por la re­vis­ta Bill­board co­mo una “es­tre­lla na­cien­te”, acu­mu­la ca­si un mi­llón de se­gui­do­res en Instagram, se mue­ve en­tre Chi­le y Es­ta­dos Uni­dos, ha to­ca­do con éxi­to en paí­ses co­mo Es­pa­ña, don­de su can­ción “No es real” es­tu­vo en­tre las más vi­ra­li­za­das de Spo­tify. “Agra­de­ci­da es mi pa­la­bra cla­ve”, re­ve­la el re­fe­rir­se a su ca­rre­ra. Tras un año lleno de pre­sen­ta­cio­nes en to­do Chi­le, anun­ció que ter­mi­na­rá el 2018 con un re­ci­tal en el Mo­vis­tar Are­na, trans­for­mán­do­se en la ar­tis­ta más jo­ven en ocu­par ese es­pa­cio. Y la guin­da de la tor­ta lle­gó ha­ce só­lo unos días, jun­to con el lan­za­mien­to del vi­deo­clip del te­ma “Que­ri­da Ro­sa”, cuan­do se con­fir­mó lo que to­dos es­pe­ra­ban: par­ti­ci­pa­rá co­mo ju­ra­do y rea­li­za­rá un po­ten­te show en el Fes­ti­val de Vi­ña 2019. El 2017 re­cha­zó esa in­vi­ta­ción, por­que no se sen­tía lis­ta e in­di­ca­ba que pre­fe­ría es­pe­rar al mo­men­to ade­cua­do.

Ca­mi­la Ga­llar­do se sor­pren­de, ríe, se enoja y se emo­cio­na. Pa­ra en­trar un po­co más en su in­ten­so mun­do, la in­vi­ta­mos a con­ver­sar y pro­ta­go­ni­zar la por­ta­da de nues­tro aniver­sa­rio nú­me­ro 12. El lu­gar no fue ca­sua­li­dad: en Ca­sa Po­cu­ro gra­bó el vi­deo­clip de la can­ción “Más de la mi­tad”, el pri­mer hit de su pro­me­te­do­ra ca­rre­ra.

TA­LEN­TO Y VA­LOR

El ta­len­to con la va­len­tía van de la mano. Mis pa­pás me die­ron to­do y me en­se­ña­ron a ser va­lien­te. Es un ac­to de va­len­tía, un po­si­cio­na­mien­to an­te la vi­da, co­no­cer­te y sa­ber quién eres real­men­te. En Chi­le, de­cir que una es bue­na pa­ra al­go tie­ne una con­no­ta­ción de ata­que fren­te a otra gen­te. Ge­ne­ral­men­te, no so­mos una co­mu­ni­dad don­de nos ale­gre­mos por los lo­gros del res­to. Eso tam­bién va de la mano con ser va­lien­te, asu­mir­lo y de­cir ‘es­to es lo mío, no voy a en­tre­gar­le la po­si­bi­li­dad de de­ci­dir por mí a na­die’. To­dos los días ten­go con­fir­ma­cio­nes de que es­to es lo mío. No es un mi­nu­to ni un es­ce­na­rio en es­pe­cial, po­dría ser el Ma­di­son Squa­re Gar­den, el Mo­vis­tar o en el li­ving de mi ca­sa, con mis her­ma­nos chi­cos. Si eres dis­ci­pli­na­da con lo tu­yo, se va a dar to­dos los días.

DIS­CI­PLI­NA

La dis­ci­pli­na te va mos­tran­do el ca­mino y te da la se­gu­ri­dad de que, si no lo ha­ces tú, na­die lo va a ha­cer por ti. Me cria­ron mos­trán­do­me el real sig­ni­fi­ca­do de la dis­ci­pli­na y có­mo trae fru­tos. Vi­ví­mos en una so­cie­dad su­per con­for­mis­ta, mu­cha gen­te fun­cio­na ba­jo la ley del mí­ni­mo es­fuer­zo. Creo que lo que te di­fe­ren­cia de otra gen­te es que tu tra­ba­jo tie­ne que ser in­to­ca­ble. Va­lo­ro mu­chí­si­mo lo que ten­go, mi mú­si­ca es sa­gra­da. Y ser dis­ci­pli­na­da, es ser agra­de­ci­da, cui­dar y va­lo­rar lo que uno tie­ne.

RI­GU­RO­SA

Si exi­jo al­go de res­pe­to a mi tra­ba­jo, me con­si­de­ran his­té­ri­ca o di­fí­cil pa­ra tra­ba­jar.

Yo com­pon­go y soy par­te del pro­ce­so de mi mú­si­ca. Mi­ro con lu­pa los de­ta­lles, des­de la se­gu­ri­dad del con­cier­to, hasta las lu­ces. En el es­tu­dio me preo­cu­po de to­do. Si me voy a sen­tar con un pro­duc­tor, leo to­do lo que pue­da, bus­co re­fe­ren­cias, me car­ga ha­blar des­de la ig­no­ran­cia. Flu­yo así, es mi ma­ne­ra de ser fe­liz. Si un hom­bre ha­ce lo mis­mo, es un hom­bre no más, un pro­fe­sio­nal. Si una mu­jer lo ha­ce, es una cuá­ti­ca.

FANS

Me gus­ta es­tar en­ci­ma de to­do, pe­ro el pú­bli­co es al­go que no se pue­de con­tro­lar, tie­ne vi­da pro­pia. Son co­mo una pe­lo­ta de ener­gía que te pi­lla des­pre­ve­ni­da y te qui­ta las pa­la­bras. Ha­go mú­si­ca por­que ne­ce­si­to li­be­rar­me, pe­ro me doy cuen­ta de que es­toy li­be­ran­do a otros con eso. La mú­si­ca y los mú­si­cos siem­pre han si­do par­te de la so­cie­dad, mar­can­do hi­tos y mo­vi­mien­tos.

Mis fans son ba­ca­nes, les de­bo to­do. No sé ni có­mo ex­pli­car­lo cuan­do ha­blo de ellos. Na­die ni na­da me ha ge­ne­ra­do lo que me ge­ne­ran cuan­do es­toy arri­ba del es­ce­na­rio. Son par­te de mi evo­lu­ción y cre­ci­mien­to, lo ven en los con­cier­tos. Después de to­car cua­tro días se­gui­dos, a ve­ces lle­go muer­ta. Me subo al es­ce­na­rio y me vuel­ve el al­ma al cuer­po.

SO­NI­DO E INS­PI­RA­CIÓN

No creo en los gé­ne­ros mu­si­ca­les, los en­cuen­tro una es­tu­pi­dez. La mú­si­ca es tan li­bre que en­ca­si­llar­la es una fal­ta de res­pe­to. Me ins­pi­ro con mis pro­pias his­to­rias, no pue­do es­cri­bir una can­ción con ba­se en al­go que no he vi­vi­do o he sen­ti­do de cer­ca. Mis in­fluen­cias, y to­do lo que me gus­ta, flu­ye cuan­do en­tro al es­tu­dio y se for­ma mi so­ni­do. No ten­go tan­to fil­tro, no me im­por­ta si sue­na o no en la ra­dio. Me mue­vo con mi me­mo­ria emo­cio­nal. La gen­te se sien­te iden­ti­fi­ca­da cuan­do un te­ma es ho­nes­to.

VOZ CENTENNIAL

Amo a mi ge­ne­ra­ción. Es­ta­mos atra­ve­san­do por un pro­ce­so úni­co con in­ter­net al la­do y na­die sa­be muy bien có­mo fun­cio­na es­to, pe­ro nos to­có. He­mos si­do par­te de pro­ce­sos co­mo la Ley de Iden­ti­dad de Gé­ne­ro o el abor­to li­bre en dis­tin­tas par­tes del mun­do. Sí es­ta­mos ge­ne­ran­do un cam­bio y a ve­ces nos equi­vo­ca­mos, pe­ro co­mo to­das las ge­ne­ra­cio­nes. Hay des­de mú­si­cos, hasta de­por­tis­tas y ma­te­má­ti­cos. Mu­chas per­so­nas es­tán usan­do las re­des pa­ra ha­cer co­sas muy lin­das. Hay gen­te tan ta­len­to­sa, yo la aplau­do. Por ejem­plo, Ma­la­la ( You­saf­zai) es in­creí­ble y es de mi ge­ne­ra­ción. Ella es­tá ha­cien­do apor­tes in­creí­bles con la edu­ca­ción de mi­les de mu­je­res.

MU­JE­RES LATINAS

Amo to­do lo que es­tá pa­san­do a ni­vel mu­je­res en la mú­si­ca. Lo que es­tán ha­cien­do es in­creí­ble. Me lle­vo muy bien con la

Va­lo­ro mu­chí­si­mo lo que ten­go, mi mú­si­ca es sa­gra­da. Y ser dis­ci­pli­na­da es ser agra­de­ci­da, cui­dar y va­lo­rar lo que uno tie­ne”

Mon ( La­fer­te) y a la Fran ( Va­len­zue­la) la amo con mi vi­da. En­cuen­tro que es un mo­vi­mien­to hermoso el que te­ne­mos, hay que cui­dar­lo y ser muy res­pon­sa­bles. Es heavy..., co­mo una ola que va cre­cien­do.

FE­MI­NIS­MO

Soy súper fe­mi­nis­ta. Cuan­do fui la úni­ca mu­jer en el Fes­ti­val de Ol­mué lo di­je arri­ba del es­ce­na­rio y en las en­tre­vis­tas. Su­fro el ma­chis­mo to­dos los días. Cuan­do can­té en el cie­rre de la Te­le­tón, me cri­ti­ca­ron por­que sa­lí a can­tar con unos jeans, ta­cos y un cha­le­co bo­ni­to, mien­tras al la­do mío ha­bía hom­bres con short y po­le­ra. Ve­nía lle­gan­do de un avión, de los Bill­boards y, li­te­ral­men­te, co­rrí pa­ra po­der can­tar. Ade­más, ja­más usa­ría un ves­ti­do de tres mi­llo­nes en una si­tua­ción co­mo la Te­le­tón. Cuan­do me to­ca dar ese ti­po de ex­pli­ca­cio­nes, no lo pue­do creer. Por co­sas así, me con­si­de­ro fe­mi­nis­ta.

MA­CHIS­MO

A ve­ces en la pren­sa bus­can cues­tio­nes so­la­men­te por en­con­trar­me al­go. Han he­cho no­ti­cias por­que uso bi­ki­ni en la pla­ya. ¿ Eso qué tie­ne de no­ti­cia? En cam­bio, no cu­bren que lle­na­mos to­do en una gi­ra en el sur. Es­toy tan acos­tum­bra­da que ya ni me apro­ble­ma, pe­ro es im­por­tan­te trans­pa­ren­tar­lo.

Lo mis­mo pa­sa con las le­tras vio­len­tas. La mú­si­ca tie­ne una dua­li­dad súper heavy y sien­to que hay mú­si­ca da­ñi­na, con le­tras te­rri­bles. Mien­tras no­so­tras, las mu­je­res, nos po­si­cio­na­mos fren­te a al­go que se nos vie­ne qui­tan­do ha­ce mi­les de años, só­lo nos de­ni­gran y ex­po­nen. Pu­dien­do ha­cer al­go bien, ha­cen al­go que va en con­tra de to­da nues­tra dig­ni­dad. Las can­cio­nes con le­tras así yo no las es­cu­cho, me ha­cen da­ño y me vio­len­tan.

LA RA­BIA

¡Ob­vio que sien­to ra­bia! No me las voy a dar de zen. Soy hi­per­qui­né­ti­ca y ener­gé­ti­ca. Me hi­per­ven­ti­lo fá­cil. Si no ha­go de­por­te y no lo bo­to, es­toy to­do el día bla bla bla (par­lo­tea). Tam­bién ha­go reiki. A ve­ces llo­ro, otras es­toy muy fe­liz. Eso sí, cuan­do ten­go ra­bia, tra­to de que sea ha­cia con­tex­tos, no per­so­nas en es­pe­cí­fi­co, por­que creo que las ener­gías re­bo­tan.

IN­SE­GU­RI­DAD Y ES­TE­REO­TI­POS

Es den­so te­ner que co­nec­tar­me con eso. Mis in­se­gu­ri­da­des van de la mano con lo que soy y, co­mo soy súper in­ten­sa, a ve­ces sien­to que to­do me su­pera. Otras, de ver­dad, me da lo mis­mo. Amo mi cuer­po, pe­ro a ve­ces me sien­to in­se­gu­ra. No voy a ha­cer co­mo que no su­fro por esas co­sas. Siem­pre ten­go que es­tar dan­do ex­pli­ca­cio­nes y me cues­ta que mi cuer­po sea un te­ma pa­ra el res­to. A mí me gus­ta te­ner una be­lle­za na­tu­ral. ¿A quién no? Si a al­guien no le gus­ta su na­riz, y se la quie­re ope­rar, que lo ha­ga. Lo mis­mo con el gé­ne­ro: si a al­guien lo cria­ron co­mo hom­bre, pe­ro se sien­te mu­jer y se quie­re ope­rar, ¡que lo ha­ga! ¿Por qué ten­go que de­ci­dir yo por otra per­so­na? To­dos nos po­de­mos sen­tir có­mo­dos con nues­tros pro­pios cuer­pos.

ÉXI­TO

Vie­ne a ve­ces y es co­mo una ca­che­ta­da que lle­ga de re­pen­te. No es así to­do el ra­to. Un mo­men­to don­de lo sen­tí fue cuan­do en uno de los shows en el tea­tro de Las Con­des, me pi­die­ron “Que­ri­da Ro­sa” por se­gun­da vez. Es una can­ción her­mo­sa, la más bo­ni­ta del dis­co, a mi pa­re­cer, ade­más el vi­deo­clip se vie­ne in­creí­ble. Me ova­cio­na­ron cin­co mi­nu­tos, y yo sen­tía que se me iba el al­ma, sen­tía que mi cuer­po no es­ta­ba pre­pa­ra­do fí­si­ca­men­te pa­ra to­do eso. En­tre to­da esa emo­ción, la to­ca­mos de nue­vo. Eso es el éxi­to. Cuan­do to­do lo bueno que dis­te, vuel­ve; cuan­do la gen­te te ha­ce sen­tir que to­do lo que ha­ces, ca­la en ellos.

Mis in­se­gu­ri­da­des van de la mano con lo que soy y, co­mo soy súper in­ten­sa, a ve­ces sien­to que to­do me su­pera. Otras, de ver­dad, me da lo mis­mo”

Co­llar, Ca­mi­la Pon­ti­kas

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