Una red de áreas mari­nas prote­gi­das en la Patag­o­nia

Patagon Journal - - CONTRIBUTORS THIS ISSUE -

El Mar de Patag­o­nia, uno de los eco­sis­temas de fior­dos más prísti­nos y valiosos del plan­eta, no está li­bre de ame­nazas. Sus mar­avil­losos paisajes verdeazu­la­dos en su en­cuen­tro con las costas, las mon­tañas, los bosques más aus­trales y las miles de es­pecies que habi­tan allí, sufren el im­pacto tanto de es­pecies in­va­so­ras, como de ac­tivi­dades no sus­tenta­bles.

La buena noti­cia es que hoy ex­iste una opor­tu­nidad nunca antes vista de con­ser­var y uti­lizar en forma sostenible es­tos paisajes y re­cur­sos, para el sus­tento y bi­en­es­tar de mu­chos. Esto por medio de la creación de una red de Áreas Mari­nas Prote­gi­das (AMP) en Patag­o­nia, la que está siendo im­pul­sada con una mi­rada es­tratég­ica a largo plazo y el én­fa­sis puesto en el manejo efec­tivo de la con­ser­vación. Esto como parte de un pro­ceso in­clu­sivo, co­lab­o­ra­tivo y par­tic­i­pa­tivo, lid­er­ado por el Min­is­te­rio de Medio Ambiente, en el que par­tic­i­pan di­ver­sos ac­tores de sec­tores público y pri­vado.

El Go­b­ierno de Chile se ha com­pro­metido a pro­te­ger el 10% de sus eco­sis­temas mari­nos más rel­e­vantes ante las demás na­ciones sig­natarias de la Con­ven­ción de la Bio­di­ver­si­dad Bi­ológ­ica (CBD). Con­se­cuente­mente, se han creado grandes AMPs en la úl­tima dé­cada, prin­ci­pal­mente en is­las oceáni­cas. Pero la baja rep­re­sen­ta­tivi­dad de otros eco­sis­temas mari­nos, junto a la falta de im­ple­mentación efec­tiva, son aún la norma. Sin ir más lejos, la Región de Ma­gal­lanes pro­tege más del 50% de su área ter­restre, en tanto menos del 1% de sus costas cuenta con pro­tec­ción for­mal.

Ha­bi­endo hospedado y lid­er­ado la con­fer­en­cia in­ter­na­cional Nue­stro Océano en 2015, y preparán­donos nue­va­mente para recibir a cien­tos de ex­per­tos en con­ser­vación ma­rina en la con­fer­en­cia IMPAC4, Chile se posi­ciona como un ac­tor rel­e­vante en es­tas ma­te­rias a nivel global. Es un buen mo­mento para pro­fun­dizar y avan­zar en la im­ple­mentación efec­tiva de la con­ser­vación en si­tios cos­teros y mari­nos de es­pec­tac­u­lar valor que posee nue­stro país, es­pe­cial­mente en las costas de Patag­o­nia.

¿Cómo? Me­di­ante el uso de los Están­dares Abier­tos para la Prác­tica de la Con­ser­vación (EA), en­foque in­te­grado de gestión de la con­ser­vación que, más allá de lo ad­min­is­tra­tivo, per­mite hacer un dis­eño es­tratégico, con base cien­tí­fica y ver­i­fi­ca­ble de la gestión de la con­ser­vación in situ. Val­i­dado in­ter­na­cional­mente, este en­foque creado y pro­movido por Wildlife Con­ser­va­tion So­ci­ety (WCS) junto a otras or­ga­ni­za­ciones, es el es­tán­dar que está adquiriendo el Es­tado Chileno para sus áreas prote­gi­das.

Esper­amos poner a prueba, en el gran lab­o­ra­to­rio nat­u­ral que es el océano más aus­tral, mod­e­los de gestión, gob­er­nanza, fi­nan­ciamiento y mon­i­toreo me­di­ante mecan­is­mos claros y efi­caces de par­tic­i­pación. Esto basado en la me­jor cien­cia disponible, en la in­te­gración de in­stru­men­tos y en el de­sar­rollo de ca­paci­dades, que se sus­tente en el tra­bajo co­lab­o­ra­tivo, para hacer de la con­ser­vación una re­al­i­dad en los mares aus­trales, desde Chiloé hasta Cabo de Hornos.

Conc­re­ta­mente, con el respaldo del Go­b­ierno de la Región de Ma­gal­lanes y tras más de una dé­cada de ded­i­cado tra­bajo de in­ves­ti­gación y ed­u­cación para la con­ser­vación en Tierra del Fuego, WCS Chile pro­pone crear el Área Ma­rina Costera Pro­te­gida de Múlti­ples Usos (AMCP-MU) Seno Almi­ran­tazgo, un mag­ní­fico fiordo que baña las costas de los par­ques na­cionales De Agostini y Yen­de­gaia y del Par­que Karukinka en Tierra del Fuego. Es­ta­mos tra­ba­jando tam­bién en el dis­eño de un Plan de Manejo para el Par­que Marino Fran­cisco Coloane basado en los EA. Con­ta­mos con el apoyo de las Fun­da­ciones Waitt, Oceans5 y Packard, para el dis­eño y de­sar­rollo de esta Red y la gen­eración de ca­paci­dades para la gestión efec­tiva de las áreas prote­gi­das y el uso sus­tentable de sus re­cur­sos.

Bus­camos pro­te­ger sus es­pecies, hábi­tats, eco­sis­temas, condi­ciones nat­u­rales y paisajís­ti­cas aso­ci­adas a val­ores cul­tur­ales, in­cluyendo el uso tradi­cional y económico de sus re­cur­sos, a par­tir de un en­foque in­te­grado marino- ter­restre y público-pri­vado que conecte con el bi­en­es­tar de la co­mu­nidad lo­cal. Esper­amos así ayu­dar a dar forma a la Red de AMP y a generar ca­paci­dades en con­ser­vación de la bio­di­ver­si­dad, lo que per­mi­tirá ll­e­var es­tas costas y sus ben­efi­cios al siglo XXII. Las opor­tu­nidades es­tán aquí. ¿Las tomamos?

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