Grupo de Tra­bajo Patag­o­nia Mar y Tierra

Patagon Journal - - CONTRIBUTORS THIS ISSUE -

Pro­moviendo la co­lab­o­ración en­tre múlti­ples ac­tores y la in­te­gración marino-ter­restre para la con­ser­vación de la Patag­o­nia Chilena.

El grupo de tra­bajo Patag­o­nia Mar y Tierra cen­tra su tra­bajo en tres en­fo­ques prin­ci­pales: el­e­var la gestión de par­ques y es­ta­tus de pro­tec­ción le­gal de reser­vas en la Patag­o­nia, crear una red de Áreas Mari­nas Prote­gi­das (AMP) y fo­men­tar la co­op­eración público-pri­vada.

El grupo de tra­bajo está con­for­mado por di­ver­sas or­ga­ni­za­ciones, en­tre el­las: Au­men, Cen­tro Bal­lena Azul, Fun­dación Me­limoyu, Fun­dación Omora, Fun­dación Ter­ram, Tomp­kins Con­ser­va­tion, WWF Chile y The Pew Char­i­ta­ble Trusts Proyecto Patag­o­nia Chilena, quienes rep­re­sen­tan dis­tin­tas ca­paci­dades téc­ni­cas en con­ser­vación, cien­cia e in­ves­ti­gación, políti­cas públi­cas y ed­u­cación. Con es- trate­gias co­lab­o­ra­ti­vas bus­can abor­dar los múlti­ples de­safíos pro­pios de la creación y de­sar­rollo de par­ques y reser­vas mari­nas y ter­restres de la Patag­o­nia, in­cluyendo la mejora del nivel de pro­tec­ción le­gal, el for­t­alec­imiento de las ca­paci­dades de plan­i­fi­cación, el au­mento de los re­cur­sos téc­ni­cos y fi­nancieros, además del manejo de ame­nazas y mon­i­toreo para eval­uar su cumplim­iento.

Uno de los de­safíos de este grupo es la creación de una red de AMP pública que com­ple­mente la pro­tec­ción ter­restre, rep­re­sente a to­dos los eco­sis­temas mari­nos ade­cuada­mente, y cubra los hábi­tats críti­cos para es­pecies ame­nazadas. Es de es­perar que las AMP cuenten con fi­nan­ciamiento público asig­nado, in­fraestruc­tura mín­ima de ad­min­is­tración en cada región y ac­tivi­dades de mon­i­toreo. En Chile, la creación de áreas prote­gi­das en los eco­sis­temas mari­nos más cer­canos a las costas de la Patag­o­nia no ha ido a la par con el gran avance en ma­te­ria de con­ser­vación de grandes por­ciones de mar en

torno a sus Is­las Oceáni­cas. Dada esta difer­en­cia abis­mal, se hace im­pre­scindible la aten­ción del go­b­ierno y la ciu­dadanía.

En el ám­bito marino una de las car­ac­terís­ti­cas desta­ca­bles de la Patag­o­nia Chilena es la pres­en­cia de un gran es­tu­ario

en el mar in­te­rior, “tal vez uno de los más grandes del mundo, donde se mez­cla el agua dulce con la sal­ada, generando pro­ce­sos oceanográ­fi­cos y ecológi­cos muy im­por­tantes, en­tre el­los un lu­gar clave para la al­i­mentación de la bal­lena azul, especie en peli­gro

de ex­tin­ción” señala Fran­cisco Viddi, in­ves­ti­gador del Cen­tro Bal­lena Azul.

El grupo de tra­bajo tam­bién es­pera fo­men­tar la co­op­eración público-pri­vada para lo­grar mayor in­te­gración de es­trate­gias de con­ser­vación in­te­gral mari­nas y ter­restres a gran es­cala, llenando los prin­ci­pales vacíos de rep­re­sen­ta­tivi­dad, fun­cional­i­dad ecológ­ica, y de gestión del SNASPE a través de este tipo de co­op­eración.

Du­rante IMPAC4 el grupo de tra­bajo pre­tende destacar la re­spon­s­abil­i­dad de cuidado que tiene Chile so­bre una zona en tamaño equiv­a­lente a Nueva Ze­landia, que al­berga un im­por­tante pat­ri­mo­nio nat­u­ral, tanto en sus áreas prote­gi­das –par­ques y reser­vas na­cionales—como so­bre tier­ras y aguas de do­minio público, sin pro­tec­ción ac­tual­mente. Además de lo an­te­rior, la Patag­o­nia se destaca como un ter­ri­to­rio donde han co­ex­is­tido una gran diver­si­dad de cul­turas orig­i­nar­ias, y co­mu­nidades lo­cales cuyos medios de vida y cos­tum­bres es­tán es­trechamente rela­cionadas con los eco­sis­temas nat­u­rales en los que se de­sar­rol­lan. Por lo mismo es que el Grupo de Tra­bajo Patag­o­nia Mar y Tierra ha fa­cil­i­tado la par­tic­i­pación ac­tiva de rep­re­sen­tantes de co­mu­nidades costeras de la Patag­o­nia en IMPAC4, como la ex­is­ten­cia de es­pa­cios de in­ter­cam­bio donde se pueda recoger la visión y de­safíos de co­mu­nidades costeras, en la creación y gestión de áreas mari­nas prote­gi­das.

Con re­specto a los de­safíos de ín­dole fi­nanciero, las áreas prote­gi­das, es­pe­cial­mente las de la Patag­o­nia “reg­is­tran uno de los por­centa­jes más ba­jos de in­ver­sión es­tatal a nivel del con­ti­nente, con menos de un dólar por hec­tárea en el ám­bito ter­restre y muy cer­cano a cero, en el ám­bito marino”. Señala Flavia Liberona de Fun­dación Ter­ram.

Car­los Cuevas, Di­rec­tor de Fun­dación Me­limoyu con­cluye “es muy nece­sario crear un sis­tema de pro­tec­ción ter­restremarino in­te­gral y a gran es­cala, in­cluyendo los grandes es­tu­ar­ios, mar in­te­rior y sis­tema de archip­iéla­gos pre­sentes en la Patag­o­nia Chilena. Un mod­elo de con­ser­vación ma­rina ter­restre que se pueda replicar en otros lu­gares del plan­eta, con in­clusión y par­tic­i­pación de las co­mu­nidades lo­cales”.

En defini­tiva, uno de los an­h­e­los más pro­fun­dos de este grupo es hacer una con­tribu­ción real y sig­ni­fica­tiva a la con­ser­vación de la Patag­o­nia Chilena a través de la co­lab­o­ración con co­mu­nidades lo­cales y la in­te­gración de eco­sis­temas mari­nos y ter­restres.

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