Acei­tes esen­cia­les

Paula - - Estar Bien - Por Ma­ría Paz Braun / Ilus­tra­ción: Pa­lo­ma Mo­reno

Go­tas de ex­trac­tos de plan­tas ener­gi­zan el cuer­po y cal­man la men­te. Una guía pa­ra dis­tin­guir su pu­re­za, pro­pie­da­des y usos.

SON LA QUIN­TAE­SEN­CIA DE LAS PLAN­TAS ARO­MÁ­TI­CAS Y POR AÑOS SE HAN USA­DO PA­RA ME­JO­RAR EL BIE­NES­TAR FÍ­SI­CO Y EMO­CIO­NAL. Son una mez­cla de sus­tan­cias quí­mi­cas lla­ma­das mo­lé­cu­las aro­má­ti­cas, sin­te­ti­za­das por las plan­tas, res­pon­sa­bles de su aroma. An­ti­bac­te­ria­les, an­ti­vi­ra­les, cal­man­tes y ener­gi­zan­tes, son al­gu­nas de las bon­da­des de los acei­tes esen­cia­les, apro­ve­cha­das por cul­tu­ras an­ces­tra­les tan di­ver­sas co­mo la chi­na, la in­dia, la ro­ma­na, la grie­ga y la egip­cia, y que fue­ron es­tu­dia­das a prin­ci­pios del si­glo XX por el quí­mi­co fran­cés Re­né-Mau­ri­ce Gat­te­fo­sé, el pa­dre de la aro­ma­te­ra­pia.

Las mo­lé­cu­las aro­má­ti­cas es­tán en­cap­su­la­das en ve­sí­cu­las ubi­ca­das en el ta­llo, las ho­jas y las flo­res. De la ex­trac­ción de ca­da una re­sul­ta un acei­te esen­cial di­fe­ren­te. El que se ex­trae de la flor del na­ran­jo, por ejem­plo, es el azahar, mien­tras que el ex­traí­do de sus ho­jas es el na­ran­jo amar­go.

Pa­ra ob­te­ner el acei­te se usa el arras­tre por va­por: una fuen­te de ca­lor pro­du­ce va­por que su­be por un tu­bo y pa­sa a tra­vés de las plan­tas, rom­pien­do las ve­sí­cu­las y sol­tan­do los acei­tes que pa­san a otro tu­bo frío don­de se con­den­san. El lí­qui­do lue­go se de­can­ta y arri­ba que­da el acei­te

esen­cial pu­ro y aba­jo el hi­dro­la­to, que es una lo­ción tó­ni­ca de agua con una con­cen­tra­ción me­nor del acei­te. Hay, eso sí, acei­tes que deben ex­traer­se de otras for­mas, co­mo los cí­tri­cos, cu­yas ve­sí­cu­las se en­cuen­tran en la cás­ca­ra y se extraen mediante pre­sión me­cá­ni­ca.

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