Fran­cis­co Bue­ra:

Pulso - - Especial Aniversario - Una en­tre­vis­ta de MI­RIAM LEI­VA P.

PA­CO, co­mo le di­cen sus ami­gos, es uno de los eco­no­mis­tas ar­gen­ti­nos más en­cum­bra­dos in­ter­na­cio­nal­men­te y am­plia­men­te re­co­no­ci­do por sus pa­res. Fran­cis­co Bue­ra con doc­to­ra­do en Chica­go, es eco­no­mis­ta se­nior en el de­par­ta­men­to de in­ves­ti­ga­ción eco­nó­mi­ca de la Fed de Chica­go.

En Chi­le es­tu­vo co­mo in­vi­ta­do es­te­lar del en­cuen­tro anual de la So­cie­dad de Eco­no­mía ha­blan­do de su in­ves­ti­ga­ción en­fo­ca­da en los as­pec­tos ma­croe­co­nó­mi­cos del desa­rro­llo co­mo el rol del mer­ca­do del cré­di­to y los shocks fi­nan­cie­ros.

De la Fed, ade­lan­ta, no pue­de ha­blar. Sí se ex­tien­de lar­ga­men­te en su área de in­ves­ti­ga­ción, aun­que des­es­ti­ma otor­gar re­ce­tas o con­fir­mar hi­pó­te­sis co­mo si exis­tie­ran me­di­das “má­gi­cas” para apu­rar el cre­ci­mien­to. Pre­fie­re de­cir que to­do de­pen­de del con­tex­to.

“Mi ob­je­ti­vo es en­ten­der los cam­bios es­truc­tu­ra­les que ocu­rren en la pro­duc­ción a me­di­da que los paí­ses se van desa­rro­llan­do, có­mo au­men­ta y des­pués dis­mi­nu­ye la im­por­tan­cia de la ma­nu­fac­tu­ra, có­mo au­men­ta el sec­tor ser­vi­cios, y có­mo cae la agri­cul­tu­ra”, sos­tie­ne en en­tre­vis­ta con PUL­SO.

¿Si es­tos cam­bios son más len­tos, se de­mo­ra más el desa­rro­llo?

—Esa re­la­ción aún no la en­ten­de­mos muy bien. Sí sa­be­mos que hay cier­tas puer­tas bá­si­cas que de­ter­mi­nan esos cam­bios co­mo un cam­bio en los pa­tro­nes de con­su­mo don­de los ali­men­tos pa­san a te­ner me­nor im­por­tan­cia. Otros, tie­nen que ver con el cam­bio tec­no­ló­gi­co que lle- ga a cier­tos sec­to­res, de­pen­dien­do de si es fá­cil o no sus­ti­tuir bie­nes, y por ejem­plo he­mos vis­to más cam­bios tec­no­ló­gi­cos en ma­nu­fac­tu­ra. Esas son fuer­zas tra­di­cio­na­les.

¿Hay otras fuer­zas adi­cio­na­les?

—Tam­bién hay fuer­zas más nue­vas re­la­cio­na­das con el ca­pi­tal hu­mano y la edu­ca­ción. Eso es lo que in­ves­ti­go. Uno ve que en paí­ses desa­rro­lla­dos la pro­duc­ción de bie­nes con tra­ba­jo más ca­li­fi­ca­do au­men­ta, par­ti­cu­lar­men­te en el sec­tor ser­vi­cios. Y es­te cam­bio es im­por­tan­te para en­ten­der la de­sigual­dad por­que quie­nes tie­nen tra­ba­jo ca­li­fi­ca­do au­men­tan su sa­la­rio, y ese di­fe­ren­cial ha au­men­ta­do en los úl­ti­mos años.

¿Cuán­to es ese di­fe­ren­cial?

—Un nú­me­ro sim­ple es que el re­torno por año de es­tu­dio es 10% de al­za del sa­la­rio a tra­vés de la vida, eso es más o me­nos en to­do el mun­do, pe­ro co­mo en los paí­ses en desa­rro­llo hay me­nos gen­te edu­ca­da, la bre­cha de­be­ría ser más gran­de. Es­to, en prin­ci­pio, au­men­ta la de­sigual­dad. Por eso me­jo­rar la edu­ca­ción es una prio­ri­dad aún más im­por­tan­te, aun­que en los úl­ti­mos años el di­fe­ren­cial es­tá au­men­ta­do para to­dos los paí­ses, lo que su­gie­re un cam­bio en la de­man­da glo­bal por tra­ba­jo ca­li­fi­ca­do de­bi­do a los cam­bios tec­no­ló­gi­cos.

Así co­mo hay un pleno em­pleo, ¿hay un óp­ti­mo de de­sigual­dad?

—Eso ca­da so­cie­dad lo de­be de­ci­dir de acuer­do a sus vi­sio­nes morales es­pe­cí­fi­cas del bie­nes­tar. Uno más bien pue­de ha­blar de su efec­to y có­mo la de­sigual­dad afec­ta el cre­ci­mien­to, la se­gu­ri­dad.

¿Y cuál es el efec­to de la de­sigual­dad en el cre­ci­mien­to?

—Mi sen­sa­ción es que no hay una re­la­ción muy cla­ra, muy evi­den­te. La de­sigual­dad in­flu­ye en for­ma más com­ple­ja, la dis­tri­bu­ción de in­gre­sos es mul­ti­di­men­sio­nal, es muy di­fí­cil de re­su­mir en un fac­tor. Uno pue­de ha­blar de cuán­ta po­bre­za hay, cuán ses­ga­da es la dis­tri­bu­ción, pe­ro es muy di­fí­cil es­ta­ble­cer una re­la­ción cau­sal en­tre una me­di­da par­ti­cu­lar co­mo el Gi­ni y el cre­ci­mien­to. Uno tie­ne que ser cui­da­do­so con esos ex­pe­ri­men­tos y enun­cia­dos muy fuer­tes.

Si hu­bie­ra que po­ner acen­to en uno de los ob­je­ti­vos, ¿Cuál eli­ge? ¿De­sigual­dad o cre­ci­mien­to?

—Hay que preo­cu­par­se de am­bos. Me pa­re­ce irres­pon­sa­ble po­ner la dis­yun­ti­va en ese pun­to. La dis­per­sión de in­gre­sos de­be preo­cu­par por­que siempre va a ha­ber gen­te en si­tua­cio­nes muy mar­gi­na­les. Si esa de­sigual­dad es­tá re­fle­jan­do que po­ca gen­te tie­ne ac­ce­so al po­der po­lí­ti­co me pa­re­ce más gra­ve que si esa de­sigual­dad tie­ne que ver con que se des­cu­brie­ron nue­vas tec­no­lo­gías y fue­ron pro­duc­ti­vas.

¿Por qué?

—Hay que ver si esa de­sigual­dad es re­fle­jo de ren­tas que vie­nen de la his­to­ria, o de in­no­va­cio­nes nue­vas co­mo el crea­dor de Fa­ce­book por­que la de­sigual­dad pue­de es­tar aso­cia­da a in­cen­ti­vos que se dan para que la gen­te to­me ries­gos y cree nue­vas tec­no­lo­gías, u otros por­que tu­vo suer­te al na­cer sin ha­ber to­ma­do nin­gu­na de­ci­sión. Es­tos te­mas son com­ple­jos, en­ton­ces cier­ta de­sigual­dad se­rá más útil si se dan in­cen­ti­vos bue­nos que afec­tan po­si­ti­va­men­te a la so­cie­dad.

¿Hay evi­den­cia de po­lí­ti­cas que apun­ten a re­du­cir la de­sigual­dad y ter­mi­nen afec­tan­do el cre­ci­mien­to, y vi­ce­ver­sa?

— No me sien­to muy có­mo­do en dar una opi­nión muy fuer­te so­bre eso por­que no es un te­ma que co­noz­ca bien para res­pon­der en ca­lien­te. La res­pues­ta de­be­ría ser que hay que es­tu­diar muy cui­da­do­sa­men­te los efec­tos de las po­lí­ti­cas para en­ten­der­los. Hay que te­ner cui­da­do con vi­sio­nes muy sim­plis­tas, es muy pe­li­gro­so. Pri­me­ro hay que en­ten­der las ra­zo­nes por las cua­les la de­sigual­dad sur­ge, y ver cuál es el efec­to de las po­lí­ti­cas en esa de­sigual­dad y sus efec­tos no desea­dos, los cua­les son di­fí­ci­les de me­dir o de en­ten­der.

¿Có­mo de­ben es­tu­diar­se esos efec­tos?

—Hay mu­chas for­mas. Yo es­toy más acos­tum­bra­do a cons­truir mo­de­los que des­cri­ban la he­te­ro­ge­nei­dad de la so­cie­dad y se pue­dan si­mu­lar los efec­tos de los shocks ad­ver­sos so­bre los pa­tro­nes de in­gre­sos, con­su­mo y ri­que­za. Otra for­ma dis­tin­ta es tra­tar de mi­rar los da­tos en for­ma crea­ti­va, ha­cer ex­pe­ri­men­tos que en­tien­dan los efec­tos de po­lí­ti­cas más pun­tua­les. Es di­fí­cil en­ten­der los efec­tos ma­cro de po­lí­ti­cas y có­mo afec­ta­rán la de­sigual­dad y cre­ci­mien­to, el úni­co ca­mino es cons­truir mo­de­los cuan­ti­ta­ti­vos que in­cor­po­ren es­ta ri­que­za.

¿Es ne­ce­sa­rio cons­truir me­di­das para re­du­cir la de­sigual­dad en vez de apun­tar al cre­ci­mien­to?

—Uno pue­de que­rer ase­gu­rar a la gen­te un cier­to mí­ni­mo, pe­ro vol­ve­mos a la dis­cu­sión de si preo­cu­pa más la po­bre­za o la de­sigual­dad, lo en­tien­do pe­ro me cues­ta di­fe­ren­ciar­las por­que creo que tie­ne que ver más con vi­sio­nes éti­cas. Una pers­pec­ti­va se­ría que lo que nos mo­les­ta de la de­sigual­dad es que pen­sa­mos: “Que a una per­so­na le va­ya per sé mu­cho me­jor que a mí, no me mo­les­ta, pe­ro sí me gus­ta­ría re­du­cir mi ries­go”, es una pers­pec­ti­va Rawl­sia­na. Co­mo eco­no­mis­ta no ten­go au­to­ri­dad para de­cir­le a la gen­te có­mo tie­ne que va­lo­rar el mun­do. Lo que tra­ta­mos es de apren­der có­mo fun­cio­na el mun­do, no sa­be­mos mu­cho pe­ro ha­ce­mos un es­fuer­zo.

Pe­ro hay eco­no­mis­tas que se in­cli­nan por el cre­ci­mien­to, so­bre to­do en su es­cue­la, Chica­go

—El cre­ci­mien­to es im­por­tan­te, y en los úl­ti­mos 200 años el cam­bio en el mun­do ha si­do dra­má­ti­co, en In­dia y en Chi­na ha po­si­bi­li­ta­do que mu­cha gen­te au­men­te su bie­nes­tar, y de eso no hay nin­gu­na du­da. El te­ma es que no en­ten­de­mos muy bien qué ha­ce que un país sea muy exi­to­so y el otro no, y he­mos de­tec­ta­do que hay po­lí­ti­cas que no tie­nen el efec­to desea­do y por otro la­do, hay po­lí­ti­cas que tie­nen efec­tos sú­per gran­des en al­gu­nos paí­ses, pe­ro no es­tá la cer­te­za que ocu­rra en to­dos. Se­ría irres­pon­sa­ble de mi par­te de­cir que po­lí­ti­cas A, B y C van a ge­ne­rar el cre­ci­mien­to que es­tá ocu­rrien­do en Chi­na e In­dia.

ORI­GEN “Hay que ver si la de­sigual­dad es re­fle­jo de ren­tas que vie­nen de la his­to­ria, o de in­no­va­cio­nes co­mo el crea­dor de Fa­ce­book”.

RE­LA­CIO­NES “No hay una re­la­ción muy cla­ra de que exis­ta un efec­to de la de­sigual­dad so­bre el cre­ci­mien­to”.

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