“Hay que bus­car el ma­ri­da­je en­tre la asis­ten­cia téc­ni­ca y la in­clu­sión fi­nan­cie­ra de la py­me”

Pulso - - Empresas & Mercados - DA­NIEL FA­JAR­DO C.

LA “BI­CI­CLE­TA” es uno de los con­cep­tos que acom­pa­ña a gran par­te de las py­mes y mipy­mes en el día a día. Por eso, el ac­ce­so a ser­vi­cios fi­nan­cie­ros es fun­da­men­tal para el desa­rro­llo de es­te seg­men­to. Si bien la ofer­ta en­tre­ga­da por ban­cos y coope­ra­ti­vas es va­ria­da en tér­mi­nos de ac­ce­so a pro­duc­tos co­mo cré­di­tos y tar­je­tas, se pre­sen­tan ele­va­dos ni­ve­les de con­cen­tra­ción te­rri­to­rial y no cuen­ta con es­pa­cios para en­tre­gar ser­vi­cios es­pe­cí­fi­cos co­mo el mer­ca­do de los mi­cro­cré­di­tos.

Es­ta fue una de las con­clu­sio­nes del se­mi­na­rio “Ser­vi­cios fi­nan­cie­ros aso­cia­dos a los Cen­tros de Desa­rro­llo de Ne­go­cios”, rea­li­za­do por Ser­co­tec, don­de la in­vi­ta­da es­pe­cial fue Ro­sa Ma­til­de Gue­rre­ro, con­sul­to­ra in­ter­na­cio­nal en in­clu­sión fi­nan­cie­ra, con una vas­ta ex­pe­rien­cia en la reali­dad la­ti­noa­me­ri­ca­na.

La ecua­to­ria­na pre­sen­tó el es­tu­dio “Es­ta­do de las mi­cro­fi­nan­zas en Chi­le y la par­ti­ci­pa­ción de las em­pre­sas de me­nor ta­ma­ño en el sec­tor fi­nan­cie­ro”. Los re­sul­ta­dos mos­tra­ron que si bien nues­tro país es uno de los más ade­lan­ta­dos en cuan­to a la ge­ne­ra­ción de pro­duc­tos de cré­di­tos orien­ta­dos a py­mes y mipy­mes a ni­vel la­ti­noa­me­ri­cano, so­mos el úl­ti­mo con res­pec­to a las eco­no­mías de la OCDE. Por otro la­do, el 70% de los deu­do­res en Chi­le son pe­que­ños, mien­tras que la mo­ro­si­dad de más de 90 días de la car­te­ra mi­cro, se re­du­jo de 7,16% a 5,31% en­tre 2009 y agos­to de 2014.

Sin em­bar­go, Gue­rre­ro fue cla­ra al co­men­tar que en Chi­le aún no es­tá bien de­fi­ni­do el con­cep­to de mi­cro- cré­di­to. “Por lo ge­ne­ral es el que se en­tre­ga a una em­pre­sa de me­nor ta­ma­ño, pe­ro sin ga­ran­tías y que se pa­ga con los re­cur­sos que se ge­ne­ran del pro­pio ne­go­cio. Eso es cla­ve y de­fi­ne el ins­tru­men­to. La de­ci­sión de otor­gar­lo es­tá en ba­se al es­tu­dio de in­gre­sos y egre­sos, no en fun­ción de una ga­ran­tía. O sea, que el ne­go­cio ten­ga sos­te­ni­bi­li­dad en el tiem­po”, di­ce la es­pe­cia­lis­ta.

¿Có­mo se ase­gu­ra una en­ti­dad fi­nan­cie­ra que el ne­go­cio sea sos­te­ni­ble?

—Cuan­do das cré­di­to a la mi­cro­em­pre­sa, ge­ne­ras un com­pro­mi­so y acom­pa­ña­mien­to de me­diano y lar­go pla­zo. Por ejem­plo, con asis­ten­cia téc­ni­ca se­gún ca­da ca­so y ni­vel de desa­rro­llo, ayu­dar­la en el plan de ne­go­cios o apo­yar­la en cuan­to a mar­ke­ting. Eso me­jo­ra­rá su flu­jo, sus in­gre­sos y la for­ma en que lo gas­tan, es de­cir, su sos­te­ni­bi­li­dad. Pe­ro apar­te del acom­pa­ña­mien­to, de­be exis­tir la edu­ca­ción fi­nan­cie­ra.

¿Se ve una preo­cu­pa­ción ge­ne­ral de la in­dus­tria fi­nan­cie­ra por esa edu­ca­ción o son ini­cia­ti­vas ato­mi­za­das?

—En Chi­le, en Amé­ri­ca La­ti­na y en el mun­do dar edu­ca­ción fi­nan­cie­ra es una gran preo­cu­pa­ción. No só­lo a los pe­que­ños em­pre­sa­rios, sino tam­bién a los clien­tes en ge­ne­ral. Pe­ro en nues­tra re­gión hay que me­ter­le mu­cha más fuer­za. Es al­go que de­be en­ten­der to­da la po­bla­ción, no só­lo la de in­gre­sos al­tos. Eso es edu­car fi­nan­cie­ra­men­te.

¿No se­rá me­jor en­ton­ces em­pe­zar en los co­le­gios?

—Por su­pues­to. Una de las con­clu­sio­nes de ha­ce unos cua­tro años a ni­vel mun­dial es, que ade­más de la obli­ga­ción de las ins­ti­tu­cio­nes fi­nan­cie­ras de edu­car a sus clien­tes, el Es­ta­do de­be te­ner un pro­gra­ma glo­bal de edu­ca­ción fi­nan­cie­ra in­cor­po­ra­da en la edu­ca­ción es­co­lar, al me­nos en los dos úl­ti­mos años. Aquí en Chi­le ya se em­pe­zó ha­ce unos dos años. Lo mis­mo es­tá ha­cien­do Pe­rú, Co­lom­bia y Mé­xi­co.

¿Cuá­les son los prin­ci­pa­les te­mas a abor­dar en esa edu­ca­ción?

—Bá­si­ca­men­te tres co­sas: có­mo lle­var los in­gre­sos y egre­sos (o sea, un pre­su­pues­to), en­se­ñar a ahorrar y que se en­tien­da bien qué es un se­gu­ro y sus be­ne­fi­cios. Ade­más, es im­por­tan­te ex­pli­car los di­fe­ren­tes pro­duc­tos y ser­vi­cios fi­nan­cie­ros, para en­fren­tar­los con cla­ri­dad y sa­ber leer un con­tra­to. O sea, no de­jar­se es­ta­far. Tam­bién es sig­ni­fi­ca­ti­vo di­fe­ren­ciar una tar­je­ta de dé­bi­to de una de cré­di­to; sa­ber cuá­les son los de­be­res y de­re­chos; có­mo re­cla­mar. Pa­re­cen co­sas bá­si­cas, pe­ro aún hay mu­cho des­co­no­ci­mien­to.

DES­DE EL CO­LE­GIO “El Es­ta­do de­be te­ner un pro­gra­ma glo­bal de edu­ca­ción fi­nan­cie­ra in­cor­po­ra­do en la edu­ca­ción es­co­lar”.

CRÉ­DI­TOS AL AGRO “Tie­ne mu­chos vai­ve­nes, por lo que los cré­di­tos de­ben ser muy cohe­ren­tes con sus ci­clos”.

DE­BE­RES Y DE­RE­CHOS “Es im­por­tan­te ex­pli­car los di­fe­ren­tes pro­duc­tos y ser­vi­cios fi­nan­cie­ros para en­fren­tar­los con cla­ri­dad”.

Pa­re­cie­ra que cuan­do una py­me se po­ne el nom­bre de star­tup, los cré­di­tos y el po­yo flu­yen más rá­pi­do

— Es­tá de mo­da. En la si­tua­ción ac­tual, te­ner una re­la­ción con la star­tup y de­di­car­se a la tec­no­lo­gía ayu­da. So­bre to­do en Chi­le, que es muy po­si­ti­vo para los em­pren­di­mien­tos e in­no­va­ción. Y cla­ra­men­te el mun­do de las star­tups les ha abier­to una im­por­tan­te puer­ta de fi­nan­cia­mien­to a las py­mes y mipy­mes. Pe­ro tam­bién se­rá un es­pa­cio que se ago­te. La gran ma­yo­ría de las py­mes tie­ne que se­guir ha­cien­do lo que ha he­cho. Por eso, ma­si­va­men­te, hay que se­guir bus­can­do el ma­ri­da­je en­tre las asis­ten­cia téc­ni­ca y la in­clu­sión fi­nan­cie­ra real, para las py­mes, que dan más del 50% de los em­pleos.

¿En qué ti­po de in­dus­tria es más fá­cil para a una py­me re­ci­bir fi­nan­cia­mien­to?

—De­pen­de mu­cho del desa­rro­llo del sec­tor fi­nan­cie­ro en que te en­cuen­tres y cuán­ta ex­pe­rien­cia ten­ga en la me­to­do­lo­gía de ha­cer mi­cro­cré­di­tos. In­clu­so hoy exis­ten apps para en­tre­gar mi­cro­cré­di­tos con un smartp­ho­ne.

¿Pe­ro hay sec­to­res más com­ple­jos?

—Sí, uno bas­tan­te com­pli­ca­do es la agri­cul­tu­ra, que tie­ne mu­chos vai­ve­nes, por lo que hay que co­no­cer­los muy bien. Los cré­di­tos de­ben ser muy cohe­ren­tes con los ci­clos de desa­rro­llo del agro, don­de qui­zá lo más di­fí­cil es to­mar se­gu­ros, por­que hay que cu­brir­se por ejem­plo de una he­la­da o una se­quía. Es muy di­fí­cil por el ries­go que im­pli­ca. Y cla­ra­men­te, en el sec­tor co­mer­cio es más fá­cil, pe­ro de­pen­de­rá del país en que es­té. Por eso es im­por­tan­te vi­si­tar­les cons­tan­te­men­te y ase­so­rar­los.

Y para eso se re­quie­re tiem­po…

—Sí, pe­ro na­da es gratis. Co­mo fi­nan­cis­ta hay una ga­nan­cia. Se ne­ce­si­ta una vo­ca­ción es­pe­cial, pe­ro ha­cien­do un se­gui­mien­to con de­di­ca­ción, se tie­ne un ba­lan­ce po­si­ti­vo.

Cuan­do la eco­no­mía no es­tá pa­san­do un buen mo­men­to, ¿au­men­ta o dis­mi­nu­ye el cré­di­to para la py­me?

— Mo­men­tos co­mo és­te, don­de a pe­sar de ser ba­jo, hay un cre­ci­mien­to, son es­pe­cia­les para los mi­cro­cré­di­tos, por­que son los pe­río­dos don­de las py­mes y mipy­mes son la al­ter­na­ti­va al des­em­pleo.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Chile

© PressReader. All rights reserved.