El tra­ba­jo de­trás de eti­que­ta una

Ca­da bo­te­lla de vino siem­pre tie­ne al­go que con­tar, por eso que su eti­que­ta es una in­vi­ta­ción a co­no­cer acer­ca de su his­to­ria y ori­gen. To­das tie­nen que dis­tin­guir­se de al­gu­na for­ma y tra­du­cir el tra­ba­jo que hu­bo en ca­da co­se­cha.

Pulso - - EVASION - MACARENA ZARHI

LAS PER­SO­NAS re­cuer­dan a un vino por la ves­ti­men­ta de una bo­te­lla o lo pa­re­ci­do que es a una por­ta­da de un dis­co o de un li­bro. Es­to es lo que pien­san va­rios vi­ña­te­ros in­de­pen­dien­tes a la ho­ra de crear su vino. Lo im­por­tan­te es di­fe­ren­ciar­se de las gran­des mar­cas que ya tie­ne una ima­gen crea­da en la men­te del con­su­mi­dor.

Ellos bus­can co­lo­res, acua­re­las, có­mics y di­se­ños menos tra­di­cio­na­les pa­ra re­fle­jar el tra­ba­jo de un vino. La aper­tu­ra de nue­vas bo­de­gas y vi­ni­fi­ca­do­res en la in­dus­tria ha he­cho que los pro­duc­to­res se preo­cu­pa­ran de que no só­lo el sa­bor del pro­duc­to fue­ra úni­co, sino que tam­bién su ima­gen .

Por ejem­plo, la enó­lo­ga Javiera Or­tú­zar hi­zo a mano la eti­que­ta de su úl­ti- mo ca­ber­net sau- vig­non. “Creo que es­te te­ma es tan di­fí­cil co­mo po­ner­le nom­bre al vino. Mi idea es que trans­mi­ta lo que hay den­tro de la bo­te­lla que agru­pa pa­sión, de­di­ca­ción y amor por el vino. La úl­ti­ma co­se­cha fue de 3 mil bo­te­llas, por lo que es­cri­bir­las a mano fue bas­tan­te ago­ta­dor”, ex­pli­ca la enó­lo­ga. Otras vi­ñas co­mo J. Bou­chon pre­pa­ra­ron du­ran­te el 2015 un con­cur­so abier­to a di­se­ña­do­res y ar­qui­tec­tos pro­fe­sio­na­les y afi­cio­na­dos. Con el di­se­ño del ga­na­dor, se eti­que­tó la pri­me­ra co­se­cha de uva país, el cual lla­mó País Sal­va­je y el año pa­sa­do, se con­ser­vó la mis­ma ima­gen, pe­ro se le agre­ga­ron le­tras ama­ri­llas. Pa­ra Luiz Alle­gret­ti, pro­duc­tor del vino Ara­lez, de ela­bo­ra­ción pro­pia, la po­lí­ti­ca de una eti­que­ta es de­vol­ver al con­su­mi­dor la ex­pe­rien­cia he­cha a mano. O sea, de re­tor­nar al ori­gen y a la ba­se au­tén­ti­ca de las co­sas. “Ca­da eti­que­ta se va ges­tan­do de for­ma or­gá­ni­ca y es­pon­tá­nea. Una es­pe­cie de diá­lo­go en­tre dos se­res vi­vos co­mo por ejem­plo, en­tre el pro­duc­tor de vi­nos y el vino pro­du­ci­do. No hay que ol­vi­dar que el vino es un ele­men­to vi­vo, en el tiem­po, en la his­to­ria, en nues­tra me­mo­ria y re­cuer­dos”, di­ce Alle­gret­ti. Una eti­que­ta pue­de va­riar mu­cho en cos­to de pro­duc­ción, de­pen­dien­do del tra­ba­jo crea­ti­vo y de los ma­te­ria­les (pa­pel, tin­ta, pé­ta­los, ar­te, etc). Pa­ra ha­cer­se una idea, el pre­cio de una eti­que­ta tie­ne un cos­to apro­xi­ma­do de $2.500.000 y ca­da una cues­ta cer­ca de $800.

En el ca­so de Alle­gret­ti, la mues­tra fue una re­fle­xión pro­fun­da so­bre el ti­po de vino que que­rían pro­po­ner, pa­ra lo que jun­tó pa­pel, lino de ex­ce­len­te ca­li­dad, un lá­piz tin­ta de co­lor mo­ra­do (que tam­bién tie­ne un sen­ti­do), la­cre y el ani­llo se­llo de su fa­mi­lia, el cual lle­va en

sus ma­nos y que han uti­li­za­do va­rias ge­ne­ra­cio­nes.

La crea­ción

Pe­ro de­trás de las eti­que­tas de mu­chos vi­nos se es­con­den me­ses de tra­ba­jo que cum­plen una fun­ción más allá de in­for­mar so­bre los da­tos du­ros del pro­duc­to. “Hay que preo­cu­par­se de trans­mi­tir el al­ma que es­tá con­te­ni­da en la bo­te­lla, el con­cep­to que sir­vió de es­truc­tu­ra y ba­se y prin­ci­pal­men­te, las emo­cio­nes que pue­de tras­pa­sar”, di­ce Alle­gret­ti.

Al­go pa­re­ci­do opi­na Re­nán Can­cino del vino Hua­so Sau­zal. Pa­ra él, la eti­que­ta de­be ser una trans­mi­sión del pro­yec­to com­ple­to y don­de el di­se­ña­dor de­be es­tar im­preg­na­do del tra­ba­jo, por eso tu­vo que via­jar has­ta Sau­zal (Re­gión del Mau­le) pa­ra co­no­cer la esen­cia de la ela­bo­ra­ción del vino y des­cu­brir que más que una eti­que­ta, es su ves­ti­men­ta. ℗

País Sal­va­je Fue­ron 250 las pro­pues­tas que se re­ci­bie­ron en el con­cur­so de es­ta eti­que­ta que tu­vo co­mo ga­na­dor a Fran­cis­co Behm.

Javiera Or­tú­zar Fue po­co el tiem­po que tu­vo es­ta enó­lo­ga pa­ra la crea­ción de la eti­que­ta, por lo que de­ci­dió ha­cer­la a mano.

Ara­lez de Luiz Alle­gret­ti

El eti­que­ta­do fue pen­sa­do co­mo una for­ma de en­tre­gar­le al con­su­mi­dor la ex­pe­rien­cia de vi­vir un pro­duc­to he­cho a mano.

Ar­te­mi­sa de Ro­bert Gill­mo­re La eti­que­ta de es­te vino la hi­zo una ami­ga de Gill­mo­re, que es ar­qui­tec­ta y qui­so trans­mi­tir la crea­ción de fa­mi­lia y enó­lo­gos de es­te en­sam­bla­je.

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