PIEL DE POR­CE­LA­NA

Es has­ta un 60% más fi­na que la de un adul­to por lo que re­quie­re de cui­da­dos es­pe­cia­les.

Ser Padres (Chile) - - EN PORTADA - POR CA­RO­LI­NA MAR­COS ASE­SO­RA ÁN­GE­LA HER­NÁN­DEZ M., DER­MA­TÓ­LO­GA

Tiene la piel más sua­ve del mun­do y hue­le ma­ra­vi­llo­sa­men­te bien. Pe­ro más allá de eso, tam­bién sa­be­mos que es has­ta 60% más fi­na que la de un adul­to por lo que re­quie­re de cui­da­dos.

La de­li­ca­da su­per­fi­cie del be­bé co­men­zó a for­mar­se en el úte­ro du­ran­te el pri­mer tri­mes­tre del em­ba­ra­zo y ha­cia la 34ª se­ma­na, su ma­du­ra­ción co­mo ór­gano ba­rre­ra es­tá ca­si com­ple­ta. En los días pos­te­rio­res al na­ci­mien­to, su piel ten­drá que adap­tar­se del me­dio acuo­so en el que vi­vía al mun­do fue­ra del vien­tre ma­terno. No hay pro­ble­ma por­que vie­nen pre­pa­ra­dos con una pro­tec­ción ex­tra: vér­nix ca­seo­sa, una ca­pa for­ma­da por res­tos de cé­lu­las y gra­sa que pro­te­ge al be­bé mien­tras per­ma­ne­ce en el lí­qui­do am­nió­ti­co. Al na­cer, se tien­de a pos­ter­gar el pri­mer ba­ño y de­jar­le esa ca­pa al me­nos 24 ho­ras por­que lo de­fien­de del ex­te­rior (por lo re­gu­lar se le lim­pia con una ga­sa, pe­ro se pos­po­ne el pri­mer ba­ño).

Sus pies y ma­nos a ve­ces es­tán más ro­ji­zos de lo nor­mal. No te preo­cu­pes, el sis­te­ma cir­cu­la­to­rio se es­tá desa­rro­llan­do.

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