De los 6 a los 12 me­ses

Ser Padres (Chile) - - PORTADARECIÉN NACIDOS -

Co­lo­res

¿Ca­qui­ta con san­gre? No, es más pro­ba­ble que el be­bé ha­ya co­mi­do to­ma­te o re­mo­la­cha. ¿Gu­sa­nos ne­gros? Son las he­bras del plá­tano. El co­lor de lo que co­me pue­de te­ñir la de­po­si­ción, por eso, si co­me pu­ré de za­naho­ria te en­con­tra­rás un pa­ñal na­ran­ja. Y an­te una eva­cua­ción ne­gra, ha­cia el pri­mer cum­plea­ños, es po­si­ble que al­guien le ha­ya da­do una ga­lle­ta de cho­co­la­te. Lo ha­bi­tual, si no ha to­ma­do nin­guno de los ali­men­tos que co­lo­rean la ca­qui­ta, es que sea ma­rrón en to­da su ga­ma, des­de el ocre al ma­rrón más os­cu­ro.

Con­sis­ten­cia

Con la in­tro­duc­ción de los ali­men­tos la ca­qui­ta del be­bé que to­ma le­che ma­ter­na se es­pe­sa bas­tan­te: de la con­sis­ten­cia de la mos­ta­za o el yo­gur lí­qui­do

Tips

Las de­po­si­cio­nes es­tán com­pues­tas por el ali­men­to des­com­pues­to, bac­te­rias, cé­lu­las del in­tes­tino y bi­lis. In­clu­so un té de man­za­ni­lla pue­de mo­di­fi­car las eva­cua­cio­nes del be­bé. ¿Qué pa­sa cuan­do le das co­mi­da? Lo más pro­ba­ble es que ten­gas una va­ria­da ga­ma de ma­ti­ces. Es nor­mal.

• Co­mo de­cía­mos an­te­rior­men­te, los be­bés que to­man ma­ma­de­ra sue­len ha­cer ca­qui­ta al­go más du­ra (ha­ce po­co, las le­ches pro­vo­ca­ban que las de­po­si­cio­nes fue­ran bo­las se­cas, pe­ro eso ha me­jo­ra­do con los cam­bios en la com­po­si­ción de la le­che), las fór­mu­las ac­tua­les sue­len pro­du­cir ca­qui­tas de co­lor más os­cu­ro, me­nos fre­cuen­tes y con peor olor. Pa­ra los que la ha­cen más du­ra, exis­ten le­ches «an­ti­es­tre­ñi­mien­to» en el mer­ca­do. Con­sul­ta con tu pe­dia­tra si crees que tu pe­que­ño es­tá pa­san­do por es­ta si­tua­ción.

pa­sa a la del pu­ré. Pue­des en­con­trar­te tam­bién con res­tos más o me­nos es­pe­sos (lentejas, acei­tu­nas, pa­si­tas). No pa­sa na­da. Sig­ni­fi­ca que el pe­que­ño aún no di­gie­re bien la fi­bra u otros ali­men­tos; es so­lo una cues­tión de tiem­po. Es­to tam­bién pue­de pa­sar si co­me muy rá­pi­do y no mas­ti­ca bien. Des­de pe­que­ño de­bes dar­le el tiem­po ne­ce­sa­rio y ani­mar­lo a co­mer pau­sa­da­men­te y sin lí­mi­tes de tiem­po.

Fre­cuen­cia y olor

Con los nue­vos ali­men­tos los be­bés sue­len eva­cuar una o dos ve­ces al día. Más de cua­tro, so­bre to­do si son muy lí­qui­das, pue­den ser de­ma­sia­das. Res­pec­to al olor, es cier­to que la ca­qui­ta de las gua­guas ama­man­ta­das no es des­agra­da­ble. Pe­ro, la de los que to­man fór­mu­la, pue­de em­pe­zar a oler muy si­mi­lar a la de un adul­to.

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