Yu­ya

El po­der de su nom­bre Re­cien­te­men­te, la in­fluen­cer re­ci­bió su es­tre­lla en el Pa­seo de las Es­tre­llas de las Ve­gas. Y es que su fa­ma es tal, que es­ta exi­to­sa chi­ca no so­lo es you­tu­ber, tam­bién es­cri­to­ra y em­pre­sa­ria. La im­por­tan­cia de su mar­ca cre­ce en el m

Tu IT Girl (Chile) - - Test - Por Karina M. So­to (@ka­ri­so­tog)

Con más de 22 mi­llo­nes de sus­crip­to­res en su ca­nal de You­Tu­be, Yu­ya se ha con­so­li­da­do co­mo una de las in­fluen­cers más po­pu­la­res a ni­vel mun­dial. A nues­tro encuentro, lle­gó con esa ama­bi­li­dad que la ca­rac­te­ri­za y que te ha­ce sen­tir que es­tás en con­fian­za, con­ver­san­do con una ami­ga. Re­vi­sa lo que nos con­fe­só…

Lle­vas más de cin­co años crean­do con­te­ni­dos en You­Tu­be, tie­nes mi­llo­nes de sus­crip­to­res y un bo­tón de Dia­man­te… Cuan­do gra­bas­te tu pri­mer vi­deo, ¿ima­gi­nas­te es­to?

No, pa­ra na­da, ja­más lo pen­sé. Siem­pre he he­cho las co­sas con pa­sión y de una ma­ne­ra na­tu­ral, por­que dis­fru­to ha­cer­las. Sien­to que todo ha flui­do ma­ra­vi­llo­sa­men­te, no era al­go que ima­gi­na­ba que iba a su­ce­der, pe­ro es­toy muy fe­liz, agra­de­ci­da y emo­cio­na­da y, co­mo siem­pre, go­zan­do el pro­ce­so de todo lo que creo.

¿A qué edad em­pe­zas­te a gra­bar vi­deos?

Muy chi­ca, creo que a los 16 años, ¡ya lle­vo bas­tan­te!

con esa Yu­ya Si pu­die­ras en­con­trar­te con­se­jo le da­rías? de 16 años, ¿qué

he ha­cía, no­to que los vi­deos que ha Cuan­do veo Mi vi­da mon­tón de as­pec­tos. cre­ci­do en un ma­du­ré, aun­que emo­cio­nal­men­te cam­bia­do y apren­di­do, co­no­ci­do la mis­ma. He mi esen­cia es a evo­lu­cio­nar. que me ayu­da­ron le gen­te y lu­ga­res Yu­ya con esa pe­que­ña Si me en­con­tra­ra pe­ro en ella mis­ma, que con­fia­ra mi re­co­men­da­ría es par­te de na­da por­que So­lo no me cam­bia­ría todo el pro­ce­so. hay que vi­vir cre­ci­mien­to, ti”. y “con­fía en me di­ría “atré­ve­te”

¿Qué ma­qui­lla­je lle­vas en tu car­te­ra? ¿Cuá­les son tus pro­duc­tos in­fal­ta­bles?

Siem­pre ten­go pol­vos pa­ra el bri­llo o, si no quie­ro ma­qui­llar­me de­ma­sia­do, unas toa­lli­tas que qui­tan la gra­sa, ade­más del lips­tick que es­té usan­do ese día. Eso es lo bá­si­co. Tam­po­co me gus­ta ma­qui­llar­me tan­to, por ejem­plo, hoy so­lo me apli­qué blush y creo que eso es todo. ¡Ah! Y co­rrec­tor.

Cuén­ta­nos al­gún “Trá­ga­me tie­rra” de be­lle­za que te ha­ya su­ce­di­do.

Íba­mos a fes­te­jar los 12 mi­llo­nes sus­crip­to­res de en You­Tu­be y que­ría es­tar (ha­ce un tiem­po) muy de­pi­la­da, “me voy a qui­tar así que di­je ocu­par el bi­go­te”, y se me ocu­rrió ban­di­tas de mal! ce­ra ¡pe­ro las Me que­da­ron arran­qué es­pan­to­sas. dos cos­tras Aun­que de bi­go­te me veía me ma­qui­llé la cos­tra, y todo, se fue ho­rri­ble.

¿Qué tips les da­rías a las lec­to­ras que su­fren bull­ying en las re­des so­cia­les?

Lo pri­me­ro, yo creo que hay cui­dar có­mo nos re­la­cio­na­mos con otras per­so­nas. Es de­cir, cual­quier co­sa que no que­ra­mos que nos ha­gan tam­po­co de­be­mos ha­cer­la. Des­pués, hay que es­tar en el mis­mo ca­nal, es de­cir, “pa­ra dar paz, te­ne­mos que ser paz”. Por otra par­te, no creo que de­ba­mos que­dar­nos ca­lla­dos cuan­do al­guien se por­ta mal con no­so­tros, si al­go te es­tá ha­cien­do da­ño com­pár­te­lo con al­guien en quien con­fíes y, so­bre todo, no si­gas la gue­rra. Sien­to que una per­so­na que mo­les­ta lo que es­tá bus­can­do es que la víc­ti­ma se mue­va, en­ton­ces es ne­ce­sa­rio com­pren­der que hay gen­te que no es muy es­ta­ble y bus­ca es­ca­pes a su vi­da y lo ha­ce ata­can­do o agre­dien­do a quien sea, así que no hay que to­mar­lo per­so­nal. Es me­jor com­par­tir lo que no nos ha­ce sen­tir bien con la gen­te en quien con­fia­mos, no hay que guar­dar es­tos he­chos si real­men­te nos mo­les­tan.

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