Cien­tí­fi­cos com­po­nen pie­zas mú­si­ca­les ex­clu­si­vas pa­ra ga­tos

El Colombiano - - TENDENCIAS - Por RA­MI­RO VE­LÁS­QUEZ GÓMEZ

Ol­ví­de­se de Bach o Mo­zart, The Beatles y Plá­ci­do Domingo. Tam­po­co la sal­sa ni el re­gue­tón. No, a los ga­tos les gus­ta... su pro­pia mú­si­ca.

Y aun­que no los ve­rá en un có­mo­do si­llón au­ri­cu­la­res en ma­nos y oí­dos, un es­tu­dio pu­bli­ca­do on­li­ne en Ap­plied Ani­mal Beha­viour Scien­ce, ór­gano de la So­cie­dad In­ter­na­cio­nal de Eto­lo­gía Aplicada, su­gie­re que los ga­tos pre­fie­ren su pro­pia mú­si­ca y no la hu­ma­na.

Char­les Snow­don, David Teie y Megan Sa­va­ge, de los de­par­ta­men­tos de si­co­lo­gía y mú­si­ca de las Uni­ver­si­da­des de Wis­con­sin y Mary­land, au­to­res de la investigación y de la mú­si­ca pa­ra ga­tos, di­je­ron en el ar­tícu­lo: “he­mos desa­rro­lla­do un mar­co teó­ri­co que hi­po­te­ti­za que pa­ra que la mú­si­ca sea efec­ti­va con otras es­pe­cies de­be es­tar en el ran­go de fre­cuen­cia y con tiem­pos si­mi­la­res a los que usa ca­da es­pe­cie en su co­mu­ni­ca­ción”.

Com­po­si­cio­nes

Así, Teie ha com­pues­to va­rias pie­zas de “mú­si­ca pa­ra ga­tos” ( mu­sic­for­cats. com/ 21lis­ten.htm) y tras los en­sa­yos rea­li­za­dos los in­ves­ti­ga­do­res con­clu­ye­ron que les gus­ta más a los mi­ni­nos que la que es­cu­chan de las per­so­nas. Hay pa­ra ga­ti­tos, ba­la­das y otros ai­res mu­si­ca­les.

No es la pri­me­ra vez que se in­ten­ta in­fluir con mú­si­ca la con­duc­ta de ani­ma­les no hu- pie­zas mu­si­ca­les ha com­pues­to Teie: Spook’s Ditty, Coz­mo’s Air y Rusty’s Ba­llad

ma­nos, pe­ro los re­sul­ta­dos no han si­do con­clu­yen­tes, se­gún los au­to­res de es­te es­tu­dio.

Los ga­tos más jó­ve­nes y los ma­yo­res res­pon­die­ron me­jor a su mú­si­ca que aque­llos de edad me­dia.

En el es­tu­dio a los ga­tos se les pre­sen­ta­ron dos com­po­si­cio­nes pa­ra ellos y dos hu­ma­nas, y se ana­li­zó la res­pues­ta a ca­da una.

Las in­ves­ti­ga­cio­nes rea­li­za­das por los tres su­gie­ren que es­tos pe­que­ños fe­li­nos pa­re­cen más atraí­dos a la mú­si­ca ela­bo­ra­da a la mis­ma ta­sa de su ron­ro­neo, 23 no­tas por se-

gun­do, con ar­pa acom­pa­ña­da por tri­nos de pá­ja­ros.

“Eso no con­fun­di­rá al ga­to, es más como si es­cu­cha­ra un vio­lín y pien­sa en la voz hu­ma­na”, di­jo Teie al por­tal de la Red de Ra­dio (NPR).

No to­dos los ga­tos con­si­de­ra­rán la mú­si­ca pa­ra ellos como la más plá­ci­da, pues ca­da uno tie­ne su per­so­na­li­dad, re­cor­dó el au­tor, pe­ro al­gu­nos sí.

Por eso es que usua­rios de las re­des so­cia­les ex­pre­sa­ron co­men­ta­rios en­con­tra­dos so­bre los efec­tos en sus ga­tos.

D. Cuth­bert re­la­tó que su ga­ta es­cu­chó una can­ción y de in­me­dia­to se acer­co al PC y es­cu­chó tam­bién las otras dos, mien­tras Amy S re­la­tó que la pu­so a sus ga­tos y uno de ellos la mi­ró feo.

La investigación, de to­das ma­ne­ras, pro­du­jo reac­cio­nes en di­ver­sos me­dios.

Mau­lli­dos so­no­ros

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