La es­ta­tu­ra no ha si­do li­mi­tan­te pa­ra los por­te­ros co­lom­bia­nos

El Colombiano - - DEPORTES - JOHN ERIC GÓMEZ MA­RÍN

En In­gla­te­rra es­tán ma­ra­vi­lla­dos con David Os­pi­na, por­que pa­ra los in­gle­ses, el 1,83 me­tros de es­ta­tu­ra en un guar­da­va­llas, es la ta­lla de un por­te­ro ba­ji­to. No se equi­vo­can por­que David es el ar­que­ro más cor­to de es­ta­tu­ra de la Li­ga in­gle­sa, pe­ro los ex­per­tos con­si­de­ran que es­to, has­ta aho­ra, nun­ca fue una li­mi­tan­te y me­nos pa­ra los ca­fe­te­ros.

El ejem­plo más re­cor­da­do fue Re­né Hi­gui­ta, que con 1,75 de es­ta­tu­ra im­pu­so su ley en el área chi­ca. Hoy, en­tre­na­dor de ar­que­ros en el fút­bol ára­be, Hi­gui­ta ase­gu­ra que eso nun­ca le im­pi­dió lu­cir­se ba­jo los tres pa­los. “Co­no­cí por­te­ros muy al­tos que eran len­tos de reac­ción. Mi es­ta­tu­ra siem­pre me per­mi­tió agi­li­dad e ir muy bien a los ba­lo­nes a ras de pi­so, que son los que le due­len a los más al­tos”, re­cor­dó.

Ós­car Cór­do­ba tam­bién era ba­jo pa­ra los es­tán­da­res del fút­bol eu­ro­peo pe­se a sus 1,82 me­tros de por­te, pe­ro él re­ve­la que ese era uno de sus se­cre­tos pa­ra ata­jar pe­nal­tis. “Mu­chas ve­ces es­pe­ra­ba a que el ju­ga­dor pa­tea­ra y gra­cias a que era un guar­da­va­llas li­viano po­día lle­gar a la pe­lo­ta. Nun­ca me sen­tí mal por la ta­lla”, in­di­có el ju­ga­dor que fue ti­tu­lar en Se­lec­ción Co­lom­bia.

Mil­ton Pa­ti­ño, ex­por­te­ro de Na­cio­nal y en­tre­na­dor de las di­vi­sio­nes me­no­res del verde, di­ce que ha­ce 10 años la es­ta­tu­ra no era una li­mi­tan­te, como sí lo es aho­ra.

“Hoy en día el fút­bol se ve como ne­go­cio y ca­da ju­ga­dor es un ac­ti­vo. No­so­tros como for­ma­do­res en es­te per­fil mi­ra­mos pro­yec­ción de acuer­do a sus con­di­cio­nes y, de he­cho, te­ne­mos ar­que­ros en di­vi­sio­nes me­no­res que cul­mi­na­rán su ci­clo por­que es­tu­dios nos mues­tran me­di­ca­men­te que no van a pa­sar de los 1,80”.

Mil­ton agre­ga que la ta­lla se con­vier­te en de­fi­cien­cia cuan­do se va a cho­car con delanteros al­tos y que por eso, en los por­te­ros ba­jos hay que tra­ba­jar coor­di­na­ción y tra­ba­jo de po­ten­cia en las pier­nas.

Di­ce que aun­que a él le fue bien en Co­lom­bia en su épo­ca ac­ti­va, por su es­ta­tu­ra (1,76 mts) se frus­tró un pa­so al fút­bol me­xi­cano.

Jo­sé Ma­ría Pa­zo, tam­bién un ata­ja­dor, con pa­so por la Se­lec­ción Co­lom­bia, no su­pe­ra­ba tam­po­co los 1,76, pe­ro lo com­pen­sa­ba con gran­des re­fle­jos y bue­na ubi­ca­ción.

“Cuan­do eso po­cos ar­que­ros iban al ex­te­rior y en Co­lom­bia eran mu­chos los equi­pos que te­nían ju­ga­do­res en esa po­si­ción de es­ta­tu­ra muy si­mi­lar. Aho­ra, to­dos de­ben me­dir más de 1,80 pa­ra te­ner po­si­bi­li­da­des afue­ra”.

Esas son ra­zo­nes por las que el ca­so de David Os­pi­na es más me­ri­to­rio. En un mer­ca­do en el que jue­ga uno de los por­te­ros más al­tos del mun­do, como el bel­ga Thi­baut Cour­tois, de 2,00 de por­te, el co­lom­biano bri­lla con luz pro­pia

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