ECO­LO­GÍA Y TU­RIS­MO SE MEZ­CLAN EN EL CE­RRO NU­TI­BA­RA

El Colombiano - - TEMA DEL DÍA -

La tra­di­ción de quie­nes ha­bi­tan Me­de­llín, y de los tu­ris­tas que lle­gan a la ciu­dad, es vi­si­tar el ce­rro Nu­ti­ba­ra, un es­pa­cio de 33 hec­tá­reas que re­ci­bió ese nom­bre en 1929 co­mo homenaje a un ca­ci­que in­dí­ge­na de la re­gión. Ubi­ca­do en­tre los ba­rrios Be­lén Fá­ti­ma, Con­quis­ta­do­res y Ten­che, es un re­fe­ren­te de ciu­dad. Pa­ra dis­fru­tar más de cer­ca de sus 33 es­pe­cies de aves, de las cua­les 18 son ne­ta­men­te de há­bi­tat ur­bano, co­mo el ga­lli­na­zo ca­be­ci­ro­jo o la paloma co­mún, se sube des­de el cos­ta­do nor­te por un sen­de­ro ecológico que a dia­rio re­co­rren cien­tos de per­so­nas con el pro­pó­si­to de una ac­ti­vi­dad de­por­ti­va. Por el sur se lle­ga en vehícu­lo has­ta la ci­ma, don­de es­tá el Pue­bli­to Pai­sa, una mues­tra de las ca­sas tra­di­cio­na­les de An­tio­quia. Pe­ro es­to no es lo úni­co que tie­ne el ce­rro, que ha ad­qui­ri­do de una con­no­ta­ción cul­tu­ral, por el tea­tro al ai­re li­bre Car­los Vie­co y las es­cul­tu­ras en sus ca­mi­nos pea­to­na­les, así co­mo la ofer­ta gas­tro­nó­mi­ca. Tam­bién tie­ne sen­de­ros que son usa­dos pa­ra la prác­ti­ca de­por­ti­va. Los alum­bra­dos na­vi­de­ños de fin de año son un atrac­ti­vo tu­rís­ti­co más del ce­rro Nu­ti­ba­ra.

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