Al­ma co­lom­bia­na

Fucsia - - CONTINIDO -

Lue­go de rea­li­zar una se­rie de pren­das en co­la­bo­ra­ción con Se­ven Se­ven pa­ra el even­to Co­lom­bia by Es­te­ban Cor­tá­zar at Co­let­te, en Pa­rís, el di­se­ña­dor de­ci­dió com­par­tir la co­lec­ción con su tie­rra na­tal. FUC­SIA ha­bló con él so­bre el ori­gen de es­te pro­yec­to.

Es­ta es la se­gun­da vez que Es­te­ban Cor­tá­zar po­ne al al­can­ce del pú­bli­co co­lom­biano su vi­sión de la mo­da. Ya lo ha­bía he­cho en 2011 de la mano de Ar­ki­tect, marca pro­pia del Éxi­to, con la cual lan­zó una co­lec­ción cáp­su­la. El pa­sa­do mes de ju­lio, a pro­pó­si­to del año Co­lom­bia­fran­cia, el di­se­ña­dor, ex di­rec­tor crea­ti­vo de Un­ga­ro y uno de los in­fal­ta­bles de la Se­ma­na de la Mo­da de Pa­rís, dio a co­no­cer su alian­za con Se­ven Se­ven.

El mo­ti­vo no era otro que mos­trar una se­rie de pren­das uni­sex (ca­mi­se­tas, bu­zos, ca­mi­bu­zos y shorts) que in­clu­ye­ran imá­ge­nes de la ico­no­gra­fía pop de nues­tro país y pa­la­bras de nues­tro ar­got popular, y pre­sen­tar­las en una de las tiendas más que­ri­das por los aman­tes de la mo­da en la Ciu­dad Luz: Co­let­te. En un even­to iné­di­to lla­ma­do Co­lom­bia by Es­te­ban Cor­tá­zar at Co­let­te, que se ro­bó los titulares de la pren­sa es­pe­cia­li­za­da en ese la­do del mun­do y en es­te, reali­zó un ho­me­na­je de mo­da a la tie­rra que lo vio na­cer, Bo­go­tá, y a la que le ha da­do co­bi­jo en bue­na par­te de su ca­rre­ra crea­ti­va, Pa­rís.

Su pro­pues­ta, lla­ma­da Pa­rís-bo­go­tá, via­jó des­de Eu­ro­pa has­ta Co­lom­bia por de­seo del crea­dor —y el im­pul­so de Sop­hie Douer, di­rec­to­ra crea­ti­va de Se­ven Se­ven—, quien qui­so com­par­tir con sus co­te­rrá­neos el re­sul­ta­do de su alian­za con la marca co­lom­bia­na de ro­pa fe­me­ni­na y mas­cu­li­na.

Es la se­gun­da vez que Es­te­ban Cor­tá­zar po­ne al al­can­ce del pú­bli­co co­lom­biano su vi­sión de la mo­da.

¿Có­mo sur­gió la idea de es­ta co­la­bo­ra­ción en­tre Se­ven Se­ven y Es­te­ban Cor­tá­zar?

Na­ció a par­tir del pro­yec­to Co­let­te. Cuan­do es­ta­ba pen­san­do en es­te me pre­gun­ta­ba có­mo po­día­mos lo­grar que las pie­zas de mi marca que es­ta­rían en el even­to fue­ran he­chas cien­to por cien­to en Co­lom­bia, te­nien­do en cuen­ta que di­se­ño y con­fec­ciono en Pa­rís. Em­pe­cé a bus­car un alia­do pa­ra po­der hacer las ca­mi­se­tas, los bu­zos y los shorts. A tra­vés de Clo­cló Echa­va­rría (fun­da­do­ra de Creo Con­sul­ting, em­pre­sa que re­pre­sen­ta las me­jo­res mar­cas de di­se­ño y mo­da de Amé­ri­ca La­ti­na en Lon­dres y Nueva York) co­no­cí a Sop­hie Douer y le di­mos vía li­bre a es­ta alian­za. Des­pués de lo que pa­só en Co­let­te y del éxi­to que tu­vo, Sop­hie qui­so traer lo he­cho a Co­lom­bia y ob­via­men­te a mí me in­tere­sa­ba mu­cho dar­les la opor­tu­ni­dad a los co­lom­bia­nos de te­ner lo que ha­bía­mos crea­do pa­ra Co­let­te. Fue muy es­pon­tá­neo y aun­que lo hi­ci­mos en muy po­co tiem­po, lo lo­gra­mos.

¿Qué fue lo que más le lla­mó la aten­ción de la marca co­lom­bia­na?

¿Qué sa­bía de ella?

La ver­dad, no la co­no­cía. Clo­cló me ha­bló de ella y me di­jo que le pres­ta­ra aten­ción por­que po­día pro­du­cir mis pren­das pa­ra Co­let­te. Lue­go de in­ves­ti­gar un po­co so­bre la marca, me pa­re­ció in­tere­san­te que es una fir­ma que le es­tá ha­blan­do a la juventud y di­ri­gi­da a di­fe­ren­tes per­so­nas; se sien­te que es pa­ra to­dos, sin im­por­tar de dón­de vie­nes, quién eres y cuán­ta pla­ta tie­nes.

¿Có­mo fue el pro­ce­so crea­ti­vo pa­ra dar­le vi­da a las pren­das?

Sop­hie tie­ne un gran equi­po. ¡Cha­peau! Hi­zo que mi vi­sión se hi­cie­ra reali­dad. El pro­ce­so fue una co­la­bo­ra­ción en­tre mi equi­po en Pa­rís y el de Se­ven Se­ven en Bo­go­tá pa­ra crear to­das las grá­fi­cas y el di­se­ño. Co­mo mu­chos in­te­gran­tes de mi equi­po son co­lom­bia­nos, pen­sa­mos pri­me­ro en las pa­la­bras pa­ra po­ner en las ca­mi­se­tas y los bu­zos: “san­co­cho”, “jue­mí­chi­ca”, “chon­ta­du­ro” y “chan­go”. No que­ría­mos crear co­sas ob­vias, pe­ro sí que to­do el mun­do las en­ten­die­ra. Uno co­mo co­lom­biano las ve y sa­be exac­ta­men­te qué quie­ren de­cir, pues for­man par­te de nues­tra vi­da co­ti­dia­na, nos ha­cen son­reír o nos re­cuer­dan al­go. Pa­rís­bo­go­tá fue la pri­me­ra que hi­ci­mos y es la más per­so­nal por­que ha­bla de mí, de que es­toy ra­di­ca­do en Pa­rís pe­ro soy de Bo­go­tá.

¿Por qué eli­gió jus­to esas pa­la­bras pa­ra las ca­mi­se­tas y los bu­zos?

Ha­bía una gran lis­ta y yo fui quien al fi­nal las eli­gió. Sin em­bar­go, es­ta es­co­gen­cia se ba­só no so­lo en su sig­ni­fi­ca­do o en su par­te di­ver­ti­da, sino tam­bién en có­mo se veían grá­fi­ca­men­te pues­tas so­bre las pren­das. Eso fue de­ter­mi­nan­te.

Si­tué­mo­nos en Co­let­te,

¿qué anéc­do­tas le que­da­ron de la gen­te que vi­si­tó la mues­tra co­lom­bia­na so­bre las pa­la­bras de sus pren­das?

Des­de un co­mien­zo pen­sé: la ma­yo­ría de las per­so­nas que van a ver es­tas pa­la­bras en Co­let­te no sa­ben qué sig­ni­fi­can, así que muy se­gu­ra­men­te me van a pre­gun­tar a mí o a otras per­so­nas. Lo im­por­tan­te pa­ra mí era que se vie­ran muy co­ol, pues al fi­nal no im­por­ta qué di­gan. Mu­chos de los que com­pra­ron es­tas pren­das en Pa­rís no eran co­lom­bia­nos y aun así se las lle­va­ron por­que les lla­mó la aten­ción có­mo se veían grá­fi­ca­men­te.

¿Y las imá­ge­nes que apa­re­cen es­tam­pa­das?

El Di­vino Ni­ño, las obras de Pe­dro Ruiz y Ca­ba­lle­ro… An­tes que na­da pen­sé en aque­llas re­pre­sen­ta­cio­nes icó­ni­cas co­lom­bia­nas y las imá­ge­nes que me lle­ga­ron a la men­te fue­ron el ‘Pi­be’ Val­de­rra­ma, So­fía Ver­ga­ra y el Di­vino Ni­ño; es­ta úl­ti­ma no la ele­gí por su sig­ni­fi­ca­do re­li­gio­so, sino por­que ha­bla de esa par­te pop de Co­lom­bia.

Al­gu­nas de es­tas pren­das for­ma­ron par­te de la co­lec­ción que pre­sen­tó du­ran­te la pa­sa­da Se­ma­na de la Mo­da de Pa­rís,

¿por qué de­ci­dió ha­cer­lo?

Fue muy es­pon­tá­neo. Cuan­do es­tá­ba­mos ha­cien­do los looks pa­ra la co­lec­ción, te­nía­mos 28 y yo que­ría lle­gar a 30. De pron­to di­je: ¿y por qué no tra­ta­mos de hacer al­go con es­tas pie­zas? Lo que hi­ce fue que se vie­ran mu­cho más ele­va­das, más ele­gan­tes, y con­ver­tí dos de los bu­zos en crop tops. Lue­go, los pu­se so­bre ves­ti­dos lar­gos.

Los es­tam­pa­dos que se ven en es­ta co­lec­ción tie­nen los colores de nues­tra ban­de­ra, ¿fue in­ten­cio­nal?

Lo lin­do de es­ta co­lec­ción es que eso no fue pla­nea­do; me re­fie­ro a la par­te co­lom­bia­na. Yo creo que lo de Co­let­te me ins­pi­ró mu­cho y es­ta­ba en el ai­re. Pe­ro no fue al­go pla­nea­do ni in­ten­cio­nal. Eso es un error: en mi ex­pe­rien­cia, cuan­do uno lo pien­sa mu­cho, no ha­ce lo que quie­re hacer. Lo lin­do de es­to es que fue su­per­es­pon­tá­neo, que no me di cuen­ta de los colores y al fi­nal de la pa­sa­re­la sa­lie­ron el ama­ri­llo, el azul y el ro­jo. Y lo que más me gus­tó fue la res­pues­ta de la gen­te: se sin­tió con­mo­vi­da… eso fue muy lin­do.

¿Po­dría ha­blar­nos de to­das las ideas que unió en su pro­pues­ta?

Mis co­lec­cio­nes siem­pre las ha­go a tra­vés de con­ver­sa­cio­nes con mi equi­po. Nor­mal­men­te la pro­pues­ta que mos­tra­mos en oc­tu­bre tie­ne mu­cho que ver con las re­fe­ren­cias que guar­do de mis va­ca­cio­nes de ve­rano y las de mi equi­po. Ca­da ve­rano, me voy cua­tro o cin­co se­ma­nas a Ibi­za y re­gre­so con mi­les de aven­tu­ras e his­to­rias que siem­pre se me­ten en esa co­lec­ción. Es, en­ton­ces, una mez­cla de con­ver­sa­cio­nes, re­fe­ren­cias, co­sas que he­mos vis­to, leí­do y es­cu­cha­do. Y así fue. Es­ta vez pen­sé mu­cho en la sal­sa, en có­mo se creó; esa es la par­te la­ti­na de la co­lec­ción.

¿Qué que­ría trans­mi­tir con las si­lue­tas de­por­ti­vas?

Siem­pre es­tán ahí. Me vis­to así to­dos los días; uso te­nis y ca­mi­se­ta... soy muy de­por­ti­vo en mi forma de ves­tir y me gus­ta es­tar có­mo­do, y que­ría im­ple­men­tar eso en mi co­lec­ción y mos­trar­lo de al­gu­na ma­ne­ra.

¿Y con la sas­tre­ría?

Siem­pre hay tam­bién al­go muy so­fis­ti­ca­do. Creo que la mu­jer Es­te­ban Cor­tá­zar tie­ne siem­pre ese la­do sen­sual la­tino, un po­co de la on­da de­por­ti­va, de la dis­ci­pli­na que me dio Nueva York gra­cias a los años vi­vi­dos allá y la par­te ur­ba­na de su día a día, y tam­bién la so­fis­ti­ca­ción de Pa­rís, las co­sas co­mo es­tán he­chas, los do­bla­dos, los aca­ba­dos; eso es Pa­rís. To­do eso es­tá en mi co­lec­ción.

Los di­se­ños de Es­te­ban Cor­tá­zar tie­nen un la­do sen­sual la­tino, fru­to de su he­ren­cia co­lom­bia­na; re­fe­ren­cias de­por­ti­vas y ur­ba­nas, re­sul­ta­do de los años que vi­vió en Nueva York y la so­fis­ti­ca­da in­fluen­cia de Pa­rís, su re­si­den­cia ac­tual.

Es­te­ban Cor­tá­zar con Gio­van­na Cam­pag­na y Clo­cló Echa­va­rría, crea­do­ras

de Creo Con­sul­ting.

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