PAULA MENDOZA, LA JOYA DE LOS CANO

EN SEPTIEMBRE SALDRÁ LA PRI­ME­RA CO­LEC­CIÓN COLABORATIVA EN­TRE LA JOYERÍA CANO Y LA ARTISTA BO­GO­TA­NA, FAMOSA POR HA­CER QUE SUS DISEÑOS DE BOLITAS BRILLEN EN BEYONCÉ Y RITA ORA.

Fucsia - - CONTENIDO -

QUE UNA cantante de la ta­lla de Beyoncé ha­ya de­ci­di­do lle­var una joya de Paula Mendoza en su vi­deo mu­si­cal

XO, en 2013, no es al­go que se pa­se por al­to. Y me­nos en un uni­ver­so tan com­pe­ti­do co­mo el de la joyería. Es­te fue qui­zá uno de los mo­men­tos más im­por­tan­tes pa­ra la bo­go­ta­na, pe­ro no ha si­do el úni­co: dos años des­pués, en 2015, fue no­mi­na­da por el Coun­cil of Fas­hion De­sig­ners of Ame­ri­ca (CFDA) co­mo me­jor diseñadora de ac­ce­so­rios.

Pa­ra ese en­ton­ces, el es­fuer­zo de on­ce años ven­dien­do de tien­da en tien­da en di­fe­ren­tes ciu­da­des de Es­ta­dos Uni­dos em­pe­za­ba a dar fru­tos. Hoy, 16 años des­pués, lo que co­men­zó co­mo una ini­cia­ti­va uni­per­so­nal de­di­ca­da a crear jo­yas por en­car­go es un nom­bre re­co­no­ci­do en el seg­men­to de la joyería de mo­da, cu­yas piezas (en­tre ellas la cu­le­bra de bolitas, ícono de la mar­ca) se ven­den

en las más im­por­tan­tes tien­das de lu­jo del mun­do –vir­tua­les y fí­si­cas–, co­mo Net-a-por­ter, Berg­dorf Good­man,

Saks Fifth Ave­nue y Har­vey Ni­chols.

Una com­pa­ñía pe­que­ña –dos per­so­nas en Nue­va York y 18 jo­ye­ros en Bogotá– que ha tras­pa­sa­do fron­te­ras y que por es­tos días en­fren­ta un gran re­to en ca­be­za de su fun­da­do­ra: asu­mir las rien­das crea­ti­vas de Joyería Cano, la fir­ma co­lom­bia­na ins­pi­ra­da en el ar­te pre­co­lom­bino y en las cul­tu­ras in­dí­ge­nas de nues­tro país.

¿Qué re­tos ha en­con­tra­do en el ca­mino de ha­cer em­pre­sa?

PAULA MENDOZA (P. M.): Ser una per­so­na crea­ti­va y te­ner –a la vez– una dis­ci­pli­na fi­nan­cie­ra. Ha si­do un gran re­to en­ten­der que cuan­do es­toy di­se­ñan­do no pue­do usar los ele­men­tos más cos­to­sos en una so­la pie­za por­que me va a sa­lir ca­rí­si­ma o que no pue­do ha­cer la joya que quie­ro por­que no se va a ven­der.

- ¿Qué sor­pre­sas la im­pul­sa­ron a con­ti­nuar?

P. M.: La sa­tis­fac­ción de las me­tas cum­pli­das. Co­mo artista te po­nes tus pro­pias me­tas y es al­go muy per­so­nal, pe­ro cuan­do eres una mujer de ne­go­cios tie­nes que es­ta­ble­cer unas más cuan­ti­fi­ca­bles o tu em­pre­sa no va a fun­cio­nar. Cuan­do te das cuen­ta de que las cum­ples, que de ahí se de­ri­van nue­vos re­tos y que es­tos ha­cen que ten­gas más res­pon­sa­bi­li­da­des, que te per­mi­ten ir cre­cien­do y que son ca­da vez más gran­des e in­fluen­cian a más per­so­nas, es muy sa­tis­fac­to­rio. Te das cuen­ta de que es­tás cam­bian­do vi­das a pe­que­ña es­ca­la.

- Dar tra­ba­jo la ha­ce fe­liz…

P. M.: Es una ale­gría que no cam­bio por na­da. Siem­pre que ha­blo con las per­so­nas que tra­ba­jan con­mi­go me en­can­ta pre­gun­tar­les qué es lo que más les gus­ta de mi em­pre­sa, y me di­cen que les trans­mi­to mu­cha fe­li­ci­dad, que les ha­go creer en sus sue­ños y eso me da ga­nas de llo­rar.

- ¿Có­mo es el pro­ce­so crea­ti­vo de una co­lec­ción de Paula Mendoza?

P. M.: Pri­me­ro con­ci­bo la idea ini­cial; la ins­pi­ra­ción. To­do es muy per­so­nal... ¿Qué pa­sa en mi vi­da? ¿Dón­de vi­vo? ¿Qué veo? ¿Con qué per­so­nas me re­la­ciono? De ahí na­ce to­do. Me pue­den ins­pi­rar un artista, un ar­qui­tec­to, una mujer, un sen­ti­mien­to. Lue­go pin­to las piezas, se van a en­sa­yo, mi­ra­mos si fun­cio­nan y se ha­cen. El pro­ce­so to­ma cua­tro me­ses.

- ¿Có­mo lle­gó la pro­pues­ta de ser la nue­va di­rec­to­ra crea­ti­va de Joyería Cano?

P. M.: Conocí a Eduar­do Cano

(CEO de la mar­ca) el año pa­sa­do en Nue­va York; me les pre­sen­té a él y a sus pa­dres… pa­ra mí era un or­gu­llo co­no­cer­los, pues Joyería Cano siem­pre ha si­do un referente por la ri­que­za de in­for­ma­ción que hay en sus vi­tri­nas y he sen­ti­do un pro­fun­do res­pe­to por es­ta com­pa­ñía. A ese en­cuen­tro le si­guie­ron otros con Eduar­do y nos di­mos cuen­ta de que sus ne­ce­si­da­des eran mis for­ta­le­zas y lo que yo te­nía pa­ra ofre­cer era lo que él es­ta­ba bus­can­do.

- ¿Qué la im­pul­só a acep­tar­la?

P. M.: Lue­go de ha­blar con Eduar­do me di cuen­ta de que la pro­pues­ta ha­cía

match con un pro­yec­to que ten­go en Co­lom­bia y que es­ta­mos a pun­to de lan­zar; un tra­ba­jo con co­mu­ni­da­des in­dí­ge­nas gra­cias al cual voy a es­tar via­jan­do por to­do el país, apren­dien­do mu­cho de quiénes so­mos y de nues­tras raí­ces. En­ton­ces to­do em­pe­zó a te­ner sen­ti­do: co­mu­ni­da­des in­dí­ge­nas, Joyería Cano, Paula Mendoza, Co­lom­bia, Es­ta­dos Uni­dos… Lo que em­pe­zó co­mo una pro­pues­ta de una co­lec­ción colaborativa se con­vir­tió en un te­ma de di­rec­ción crea­ti­va y fue ahí cuan­do le di­je que que­ría pa­sar­le una pro­pues­ta for­mal.

- ¿Cuán­do ve­re­mos la pri­me­ra co­lec­ción de es­ta alian­za crea­ti­va?

P. M.: Co­mo tal el pro­duc­to, la joya de la co­lec­ción, saldrá en septiembre; an­tes va­mos a ha­cer un tra­ba­jo muy ar­duo de tien­das, de mar­ca, de per­so­na­li­dad, de re­des… Pron­to se ve­rán cam­bios cla­ros en los que se ha­rá evi­den­te que mi mano es­tá por ahí to­can­do co­sas.

- ¿Qué cree que le pue­de apor­tar a Joyería Cano co­mo pro­fe­sio­nal, jo­ye­ra y via­je­ra del mun­do?

P. M.: Eso mis­mo: mun­do. Sien­to que soy una es­pon­ja de in­for­ma­ción. Via­jo mu­cho y me re­la­ciono per­ma­nen­te­men­te con per­so­nas de to­das par­tes… mi ca­be­za es­tá en es­ti­mu­la­ción cons­tan­te. Eso es lo que le voy a dar a la mar­ca. Tam­bién fe­mi­ni­dad, una mano fe­me­ni­na que ama las jo­yas y el ofi­cio co­mo yo lo ha­go, y eso se va a no­tar. La mano de una mujer siem­pre se no­ta.

"Me di cuen­ta de que ten­dría éxi­to des­de el día ce­ro. Sa­bía que es­to era lo que te­nía que ha­cer".

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