Ma­don­na

Pro­vo­ca­do­ra a los 60.

Jet-Set - - CONTENIDO -

“No en­ve­jez­can, es un pe­ca­do”, les ad­ver­tía Ma­don­na a sus con­gé­ne­res en un dis­cur­so du­ran­te los Pre­mios Bill­board Wo­men in Mu­sic, en 2016. “Se­rán cri­ti­ca­das y vi­li­pen­dia­das”, les ad­ver­tía a las que es­tu­vie­ran dis­pues­tas a rom­per con el cli­ché de que las ma­du­ras de­ben ol­vi­dar pa­la­bras co­mo se­xo, cu­rio­si­dad y aven­tu­ra. Acor­de con ese áni­mo de re­de­fi­nir fron­te­ras, la rei­na del pop no ha­bla más del pa­sa­do, de la atre­vi­da jo­ven­ci­ta que fue y que un día de 1978 lle­gó de Mi­chi­gan a Nue­va York con so­lo 35 dó­la­res en el bol­si­llo; la que so­bre­vi­vía po­san­do des­nu­da pa­ra es­tu­dian­tes de fo­to­gra­fía, a 20 dó­la­res la ho­ra, y que cua­tro años más tar­de ya era un fe­nó­meno mun­dial. Así ella no quie­ra ha­cer nos­tal­gia, siem­pre se­rá fas­ci­nan­te evo­car sus pa­sos has­ta con­ver­tir­se en la mu­jer más exi­to­sa de la mú­si­ca, con al­re­de­dor de 300 mi­llo­nes de dis­cos ven­di­dos e in­gre­sos por más de 1200 mi­llo­nes de dó­la­res en con­cier­tos. Ese re­cuen­to tam­bién na­rra que en los ochen­ta era una chi­ca de pós­ter, pe­ro a la vez una artista se­ria, em­ble­ma del em­po­de­ra­mien­to de las mu­je­res. Sus en­car­na­cio­nes y rein­ven­cio­nes han acu­ña­do su se­llo en 36 años de ca­rre­ra. Ha si­do do­mi­na­triz en cor­sé o va­que­ra

ca­pri­cho­sa y ha pro­fun­di­za­do en el sig­ni­fi­ca­do his­tó­ri­co de per­so­na­jes co­mo Ma­rilyn Mon­roe o Ma­ría An­to­nie­ta pa­ra cons­truir su pro­pia ima­gen. To­do eso le sir­vió pa­ra sub­ver­tir lo es­ta­ble­ci­do: re­sen­ti­da con su crian­za ca­tó­li­ca, se re­vis­tió de ro­sa­rios y cru­ci­fi­jos pa­ra can­tar y la Igle­sia ca­si la ex­co­mul­ga por bur­lar­se de la pa­sión de Cris­to. Su otra trans­gre­sión fue ex­pre­sar abier­ta­men­te la se­xua­li­dad. En 1991 se ex­pu­so a un arres­to por si­mu­lar que se mas­tur­ba­ba du­ran­te un con­cier­to en Ca­na­dá. “Te­nía un gran ape­ti­to por los hom­bres y no le da­ba pe­na”, con­tó Ed Stein­berg, quien fue el pro­duc­tor de su pri­mer vi­deo, Every­body. Mi­llo­nes ama­ron esa re­bel­día, pe­ro las co­sas se com­pli­ca­ron cuan­do cum­plió 40 y em­pe­za­ron a pe­dir­le que “en­ve­je­cie­ra con gra­cia”. “Re­tí­ra­te, abue­la”, le es­pe­ta­ban, y era cues­tio­na­da por sus atuen­dos y mo­vi­mien­tos pro­vo­ca­do­res en el es­ce­na­rio. Has­ta El­ton John co­men­tó que pa­re­cía una strip­per de fe­ria y ella pro­tes­tó: “Aho­ra me dis­cri­mi­nan por la edad. Me des­pre­cian y me cri­ti­can por­que sal­go con hom­bres más jó­ve­nes que yo o por­que ha­go co­sas que se con­si­de­ran de exclusivo do­mi­nio de las jo­ven­ci­tas. ¿Quién se in­ven­tó

esas re­glas? Voy a lu­char con­tra ellas. De aquí a diez o vein­te años, lo que yo ha­go va a ser nor­mal”, le de­cla­ró a The Cut. Así, su se­xa­gé­si­mo cum­plea­ños la sor­pren­de afe­rra­da a la lu­cha con­tra la dis­cri­mi­na­ción por la edad y el se­xis­mo. Sus cuen­tas en las re­des so­cia­les es­tán inun­da­das de men­sa­jes al res­pec­to, lo mis­mo que las pro­mo­cio­nes de sus pro­duc­tos de be­lle­za, en­tre­vis­tas y re­ci­ta­les. En tiem­pos del #Metoo, ¿quién po­dría de­cir que Ma­don­na es una vie­ja ri­dí­cu­la o que de­jó de ser un cons­tan­te me­di­dor del es­pí­ri­tu de la épo­ca?

Tam­bién tu­vo ro­man­ces con John John Ken­nedy,andy Bird,va­ni­lla Ice y Jean-mi­chel Bas­quiat, en­tre otros.

1984. Ya era un fe­nó­meno glo­bal. Sus can­cio­nes re­pun­ta­ban en las lis­tas y las jo­ven­ci­tas imi­ta­ban su es­ti­lo ins­pi­ra­do en la len­ce­ría, el punk y la devoción ca­tó­li­ca.

1987. Su re­ci­tal en Pa­rís ba­tió el ré­cord del con­cier­to más con­cu­rri­do de una mu­jer, con 130.000 es­pec­ta­do­res. Su look evo­ca­ba a Ma­rilyn Mon­roe y era la nue­va pie­dra de es­cán­da­lo.

1978. Así lle­gó a Nue­va York de su na­tal Bay City a los 20 años. Es­tu­dia­ba en la Uni­ver­sity of Mi­chi­gan, pe­ro qui­so huir de la tris­te­za por la muer­te de su ma­dre.

2008. Lle­gó al me­dio si­glo co­mo la mu­jer más exi­to­sa de la mú­si­ca y una de las más in­flu­yen­tes en la cul­tu­ra y los me­dios. Su for­tu­na as­cien­de a 580 mi­llo­nes de dó­la­res.

2005. Es­ta­ba afin­ca­da co­mo una le­yen­da y se con­ser­va­ba es­plén­di­da, pe­ro ser cua­ren­to­na le me­re­ció crí­ti­cas por sus atuen­dos sen­sua­les y has­ta pe­di­dos de que se re­ti­ra­ra.

Hoy. “Nunca pien­so que es­toy lu­chan­do con­tra la edad. So­lo lle­vo mi vi­da co­mo siem­pre. Nunca es­toy sa­tis­fe­cha. Me pongo en si­tua­cio­nes in­có­mo­das y to­mo ries­gos”, le di­jo a

Su quí­mi­ca con Sean Penn hi­zo épo­ca, pe­ro pe­lea­ban mu­cho. Es­tu­vie­ron casados en­tre 1985 y 1989. Salió con Mi­chael Jack­son pe­ro to­do se arrui­nó cuan­do ella cri­ti­có su look en una en­tre­vis­ta. Ha te­ni­do mu­chos hom­bres, pe­ro es con In­grid Ca­sa­res que vi­vió la re­la­ción más pro­fun­da y du­ra­de­ra de su vi­da. Se­du­jo a Wa­rren Beatty en el set de Dick Tracy, en 1991. El flirt se aca­bó tras el es­treno de la cin­ta.

Se ca­só con Guy Rit­chie en 2000. Se di­vor­cia­ron en 2008, tras con­ce­bir a su hi­jo Roc­co y adop­tar a Da­vid Ban­da.

Con­vi­vió con el en­tre­na­dor y ac­tor Car­los León en­tre 1994 y 1997. Él es el pa­dre de su hi­ja ma­yor, Lour­des Ma­ría.

El bra­si­le­ño Je­sús Luz fue su no­vio en­tre 2008 y 2010. Los pre­fie­re más jó­ve­nes por­que tie­nen la men­te abier­ta.

Otro toy boy fue Brahim Zai­bat, quien ha­cía par­te de su cuer­po de bai­la­ri­nes.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Colombia

© PressReader. All rights reserved.