« El otro me ho­rro­ri­za » : una en­tre­vis­ta con M. Be­lla­tin

El es­cri­tor pe­ruano-me­xi­cano, au­tor de ‹ Mu­je­res de sal›, ‹ Efec­to in­ver­na­de­ro y‹ Sa­lón de be­lle­za›, en­tre otros, con­ver­só con ‹ La­ti­tud› acer­ca de su tra­ba­jo literario, los pre­mios y los te­mas so­bre los que es­cri­be.

Latitud - - News - Por John Bet­ter @john­bet­ter69

Ma­rio Be­lla­tin es uno de los au­to­res en len­gua es­pa­ño­la más pro­lí­fi­cos de los que ten­ga­mos no­ti­cias. Sus li­bros son con­si­de­ra­dos pie­zas maes­tras. Tér­mi­nos co­mo ex­pe­ri­men­tal, ra­ro, o fue­ra de es­te mun­do se usan pa­ra acer­car­nos a su mun­do literario, un am­bien­te don­de lo per­tur­ba­dor es una cons­tan­te.

Be­lla­tín es un gran na­rra­dor, su no­ve­la Sa­lón de be­lle­za fi­gu­ra en el nú­me­ro 19 de la lis­ta se­lec­cio­na­da en 2007 por 81 es­cri­to­res y crí­ti­cos la­ti­noa­me­ri­ca­nos y es­pa­ño­les de los me­jo­res 100 li­bros en len­gua cas­te­lla­na de los úl­ti­mos 25 años. Aun­que, a de­cir ver­dad, el au­tor pe­rua­no­me­xi­cano pres­cin­de de elo­gios si­mi­la­res a es­te, y quie­nes han leí­do gran parte de su obra sa­ben que se en­fren­tan a un au­tor anó­ma­lo, al­guien que los pue­de ho­rro­ri­zar y enamo­rar al mis­mo tiem­po, de esos que apa­re­cen ca­da cien años o más. En­tre sus tí­tu­los más des­ta­ca­dos po­de­mos men­cio­nar Mu­je­res de sal, Efec­to in­ver­na­de­ro, Ca­non per­pe­tuo, Sa­lón de be­lle­za, Da­mas chi­nas, El jar­dín de la se­ño­ra Mu­ra­ka­mi, Flo­res, Shi­ki Na­gao­ka: Una na­riz de fic­ción y La es­cue­la del do­lor hu­mano de Se­chuán, en­tre mu­chos otros.

Via­je­ro in­can­sa­ble, in­vi­ta­do fre­cuen­te a fe­rias in­ter­na­cio­na­les de li­te­ra­tu­ra por to­do el mun­do, Be­lla­tin se to­ma un ai­re y da a La­ti­tud es­ta ra­ra y di­ver­ti­da en­tre­vis­ta que mues­tra uno de sus tan­tos la­dos ocul­tos.

Us­ted afir­ma que un au­tor de­be pres­cin­dir P de lo au­to­bio­grá­fi­co. ¿En su obra no hay na­da en lo que se ha­ya sen­ti­do iden­ti­fi­ca­do? R Exac­to, de­be pres­cin­dir de lo que se en­tien­de por eso (au­to­bio­grá­fi­co), pa­ra que­dar re­fle­ja­do de una ma­ne­ra más in­ten­sa. Se po­dría de­cir que nun­ca hay más au­to­bio­gra­fía que cuan­do no se ha­ce au­to­bio­gra­fía. Cuan­do se quie­bran los cá­no­nes clá­si­cos de ese ti­po de fic­ción.

Es­cri­bió un li­bro cuan­do te­nía diez años, P ¿de qué tra­ta­ba? R De pe­rros. De los que co­no­cía por sim­ple ob­ser­va­ción, de los que veía pa­sar por la zo­na en la que vi­vía.

¿Qué tie­nen los pe­rros que has­ta el día de P hoy lo acom­pa­ñan en su co­ti­dia­ni­dad? R Que pa­re­cen ser los úni­cos que le­ye­ron los Man­da­mien­tos, y se los cre­ye­ron a ul­tran­za.

¿Por qué di­cen que us­ted es P un au­tor ex­pe­ri­men­tal?, ¿de qué ha­blan cuan­do se re­fie­ren a us­ted de esa for­ma? R Lo ig­no­ro. De­be ser por­que no en­cuen­tran me­jor for­ma pa­ra se­ña­lar lo que no se en­tien­de.

¿Cuán­tos li­bros pue­de P es­cri­bir en un año? R De po­der, po­dría 365 o más. Pe­ro sue­lo pu­bli­car uno o dos.

P ‹ Sa­lón de be­lle­za› es una de sus no­ve­las más co­men­ta­das, es una his­to­ria den­sa, ¿có­mo sur­gió ese ar­gu­men­to? R Fue apa­re­cien­do cuan­do me pu­se co­mo me­ta rea­li­zar un tex­to que no es­ca­pa­ra a cua­tro pa­re­des. Desea­ba tam­bién que to­do es­tu­vie­ra ya re­suel­to en la pri­me­ra fra­se, y que el lec­tor no ad­qui­rie­se nin­gún co­no­ci­mien­to nue­vo acer­ca de lo que po­si­ble­men­te se dis­cu­te en sus pá­gi­nas.

Sus no­ve­las son re­la­ti­vaP men­te bre­ves. ¿Ha pen­sa­do es­cri­bir al­go un po­co más ex­ten­so o se que­da­rá con es­te for­ma­to? R Es cier­to. Aun­que a ve­ces va­ría y hay li­bros pu­bli­ca­dos que no son tan bre­ves. Ca­da tex­to va en­con­tran­do su ex­ten­sión. No es al­go in­ten­cio­na­do. Pre­ci­sa­men­te aho­ra me en­cuen­tro ha­cien­do al­go que qui­zá lle­gue a las 400 pá­gi­nas.

¿Qué no­ve­la de las es­cri­tas P le ha cos­ta­do más tra­ba­jo eje­cu­tar? R La que ha­go ac­tual­men­te. Un tex­to que co­mien­za en Ita­lia en la pos­gue­rra y ter­mi­na en los ma­res del sur se­ten­ta años des­pués.

P ¿Qué ti­po de no­ve­la pue­de ser esa de la que ha­bla? R No sé qué es una no­ve­la. Lo que es­toy tra­tan­do de ha­cer aho­ra es re­cons­truir una con­ver­sa­ción im­po­si­ble, fue­ra del tiem­po y del es­pa­cio.

¿Quié­nes o cuá­les son sus in­fluen­cias P di­rec­tas? R El Sa­gra­do Co­rán, aun­que ig­no­ro qué tan di­rec­ta sea se­me­jan­te in­fluen­cia.

Mu­chos coin­ci­den en que us­ted en un fu­tuP ro pre­mio No­bel, ¿es­tá de acuer­do? R To­tal­men­te, y mien­tras más pron­to me lo en­tre­guen, me­jor, pa­ra des­de aho­ra ir pa­gan­do de una ma­ne­ra más prác­ti­ca mis gas­tos do­més­ti­cos. Ima­gino que me pue­de al­can­zar in­clu­so pa­ra ayu­dar eco­nó­mi­ca­men­te a al­gu­nos ami­gos en apu­ros.

¿Có­mo ve el pa­no­ra­ma ac­tual de la li­te­ra­tuP ra la­ti­na?, ¿a quié­nes re­co­mien­da leer? R Me pa­re­ce que hay una di­ver­si­dad de la que se ca­re­cía ha­ce al­gu­nos años. Dis­tin­tos ca­mi­nos a se­guir. Me pa­re­ce un buen ini­cio. Es­toy se­gu­ro por eso de que lle­ga­rá el día en que pue­da re­co­men­dar a al­guien.

Us­ted es pe­ruano-me­xi­cano, ¿có­mo es su P re­la­ción con los dos paí­ses? R Pé­si­ma. Yo na­cí en Mé­xi­co, cre­cí en Pe­rú y vol­ví a vi­vir en Mé­xi­co. Sin em­bar­go, pre­fie­ro la so­cie­dad me­xi­ca­na pa­ra lle­var a ca­bo mis pla­nes de es­cri­tu­ra.

¿Qué tan­to vuel­ve a sus per­so­na­jes, o de­jan P de exis­tir al fi­na­li­zar sus li­bros? R Nun­ca exis­ten ni de­jan de exis­tir. Son co­mo som­bras cons­tan­tes que van pa­san­do de un li­bro a otro.

¿Un per­so­na­je de fic­ción que desea­ra enP car­nar? R El Idio­ta.

¿Qué tan­to in­ter­vie­nen los edi­to­res en su P obra? R Na­da. Eso es una ca­ren­cia. Por eso cuen­to con el tra­ba­jo per­so­nal de la se­ño­ra Gui­ller­mi­na Ol­me­do y Ve­ra; ba­jo su su­per­vi­sión voy le­yen­do en voz al­ta to­do lo que es­cri­bo.

So­bre el no­bel a Bob Dy­lan, ¿qué pen­só? P R No mu­cho. Qui­zá que has­ta Marlene Die­trich lle­gó a can­tar­lo.

¿Qué co­sas pue­den lle­gar a ho­rro­ri­zar­lo? P R El otro, prin­ci­pal­men­te. Tam­bién el se­xo, al­go a lo que no le en­cuen­tro so­lu­ción.

Re­tra­to de Ma­rio Be­lla­tin jun­to a sus mas­co­tas, capturado por Gra­cie­la Itur­bi­de.

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