“La ex­pe­rien­cia se con­vier­te en tu me­jor ami­go”

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Dia­na Cla­vi­jo Ro­sa­nía (Ba­rran­qui­lla, 1962) cum­plió su sue­ño de vo­lar avio­nes. Na­da fre­nó sus idea­les, ni si­quie­ra su pa­dre, quien tam­bién fue pi­lo­to y se opo­nía. Han pa­sa­do 18 años des­de que de­mos­tró que te­nía la mis­ma ca­pa­ci­dad de uno de sus her­ma­nos y otros fa­mi­lia­res, y hoy es el or­gu­llo de la fa­mi­lia. Es la úni­ca mu­jer pi­lo­to en Amé­ri­ca que vue­la con LAN los Boeing 777, ae­ro­na­ves de gran car­ga. Des­de Nue­va York, Es­ta­dos Uni­dos, ha­bló con +NE­GO­CIOS (+ n) de su éxi­to pro­fe­sio­nal y de vi­vir ex­pe­rien­cias co­mo vo­lar so­bre paí­ses en gue­rra.

+n ¿Cum­plió con la tra­di­ción fa­mi­liar?

Dia­na Cla­vi­jo Se pue­de de­cir que sí, ven­go de una fa­mi­lia de pi­lo­tos. En mi ca­so en par­ti­cu­lar no tu­ve el apo­yo de mi pa­pá en los años de la ado­les­cen­cia cuan­do de­ci­dí ser pi­lo­to.

+n ¿Con­ven­ció a su pa­pá de no fre­nar su sue­ño?

DC Es­tu­dié de­re­cho y des­pués que me es­pe­cia­li­cé de­ci­dí es­tu­diar avia­ción. Des­de chi­qui­ta, mi pa­pá no me lle­va­ba a vo­lar. De pron­to mi her­mano tu­vo más ese apo­yo. En otras épo­cas, el pa­pá no quie­re que su hi­ja sea pi­lo­to, por­que pien­sa que se va a en­fren­tar a un mun­do de gi­gan­tes. Pe­ro hoy en día es la per­so­na más or­gu­llo­sa del mun­do de que yo sea pi­lo­to.

+n ¿En qué mo­men­to se re­be­ló?

DC Es­ta­ba tra­ba­jan­do en la Pro­cu­ra­du­ría Ge­ne­ral y en­tré en una cri­sis co­mo exis­ten­cial, re­fle­xio­né so­bre mi vi­da. Me di cuen­ta que no que­ría ser abo­ga­da. De­ci­dí ir­me a

EE.UU. y em­pe­zar de ce­ro.

+n · ¿Có­mo le ex­pli­có la decisión? DC · Le di­je "pa­pi de­ci­dí es­tu­diar avia­ción", es­tan­do en Es­ta­dos Uni­dos. Te­nía 25 años.

+n · ¿Qué res­pon­dió su pa­pá? DC · Que es­ta­ba muy vie­ja. Le di­je que eso era un pa­ra­dig­ma, por­que una per­so­na de 25, 26 años no es vie­ja. Me di­jo que no me re­ci­bi­rían en Avian­ca. Le di­je: bueno pa­pi, re­gre­so cuan­do ten­ga to­das mis li­cen­cias y así fue. No tu­ve su apo­yo eco­nó­mi­co.

+n · ¿Có­mo hi­zo pa­ra es­tu­diar? DC · Ha­bía lle­ga­do a EE.UU. con vi­sa de tu­ris­ta, lo­gré es­tu­diar y tra­ba­jar ba­jo la me­sa. Lo hi­ce en una ca­fe­te­ría cu­ba­na en Mia­mi, des­pués en un si­tio de ca­bi­nas te­le­fó­ni­cas pa­ra ha­cer lla­ma­das. Eso fue en los 90. Des­pués lle­gué a Oklaho­ma, don­de tra­ba­jé en un res­tau­ran­te me­xi­cano.

+n · ¿Có­mo ob­tie­ne su li­cen­cia? DC · Me fui pa­ra Oklaho­ma, don­de lle­gué en bus pa­ra sa­car mi li­cen­cia y que me sa­lie­ra más ba­ra­to, por­que no te­nía pla­ta pa­ra el ti­que­te en avión. Allí en­tré en una es­cue­la de avia­ción en un ae­ro­puer­to y ter­mi­né to­do. Cuan­do es­tu­dias avia­ción, si tie­nes la pla­ta ter­mi­nas en 8 o 9 me­ses. Me de­mo­ré en­tre mar­zo del 91 has­ta final de 92.

+n · ¿Cuál ha si­do su me­jor vue­lo? DC · A Orien­te Me­dio y ha si­do la me­jor ex­pe­rien­cia que he te­ni­do en la vi­da. Vo­lé en Af­ga­nis­tán y lle­vá­ba­mos el co­rreo a las tro­pas en gue­rra de EE.UU. en Irak y Af­ga­nis­tán en 2003.

+n · ¿Sin­tió la gue­rra? DC · Íba­mos a ae­ro­puer­tos don­de no ha­bía mu­chas ayu­das de na­ve­ga­ción. Vo­la­mos vi­sual­men­te. Por ejem­plo, pa­ra en­trar a Bagdad ha­bía que so­bre­vo­lar en un ar­co co­mo de tres mi­llas y des­cen­der en es­pi­ral pa­ra evi­tar que un mi­sil o al­go des­de tie­rra te im­pac­ta­ra, por­que sí hu­bo un ac­ci­den­te de un avión DHL an­tes que no­so­tros lle­gá­ra­mos al lu­gar. +n · ¿Se sien­te una pri­vi­le­gia­da? DC · No me con­si­de­ro ni es­pe­cial, ni or­gu­llo­sa. Doy gra­cias a Dios por te­ner el pri­vi­le­gio de vo­lar, ha­cer lo que me gus­ta en una com­pa­ñía co­mo LAN.

+n · ¿Có­mo se ha ga­na­do el res­pe­to en un mercado la­bo­ral com­ple­jo? DC · No soy ni fe­mi­nis­ta, ni ma­chis­ta. Soy una per­so­na que tra­ba­ja en un me­dio do­mi­na­do por hom­bres. Ja­más he apro­ve­cha­do mi con­di­ción de mu­jer pa­ra es­ca­lar una po­si­ción, ni pa­ra vic­ti­mi­zar­me. Soy una per­so­na más en un equi­po de tra­ba­jo, don­de ten­go que te­ner pri­me­ro una ap­ti­tud de vue­lo, co­no­ci­mien­to, por­que he es­tu­dia­do, y don­de a tra­vés de los años, la ex­pe­rien­cia se vuel­ve tu me­jor ami­go.

+n · A em­pren­de­do­res con gran­des sue­ños, ¿qué con­se­jo da­ría? DC · Una fra­se que guar­do y es­cri­bí en un cua­derno y en un li­bro que leí di­ce: “Más va­le fra­ca­sar por ob­te­ner un éxi­to que un triun­fo que no triun­fa por te­mor a fra­ca­sar”. Me di­je al­gu­na vez que te­nía que ha­cer lo que que­ría en mi vi­da. Lo más im­por­tan­te es amar lo que uno ha­ce.

Dia­na Cla­vi­jo pi­lo­tea avio­nes des­de 2003. Tam­bién ha si­do de la tri­pu­la­ción de Tam­pa y DHL.

An­tes de ser pi­lo­to, Dia­na Cla­vi­jo tra­ba­jó co­mo abo­ga­da

en Bo­go­tá en Agro­cal y en la Pro­cu­ra­du­ría

Ge­ne­ral.

Un Boeing 777 es de­fi­ni­do por Dia­na co­mo un avión efi­cien­te y con­fia­ble.

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