El ta­pe­te me­jor ven­di­do

Mas Negocios - - PYMES -

Ca­da ta­pe­te es he­cho en­tre ocho y 12 se­ma­nas a tiem­po de en­tre­ga y 40 ta­pe­tes en pro­me­dio ven­de al año Ver­di De­sign, se­gún ci­fras de 2015. Los pre­cios de los ta­pe­tes van de los $5 mi­llo­nes a los $51 mi­llo­nes. El más cos­to­so fue ven­di­do y en­via­do a Mia­mi, EE.UU. En 2015 ven­die­ron 35% en el ex­te­rior y 65% en Co­lom­bia. Los mer­ca­dos a con­quis­tar son Pe­rú, Chi­le, Argentina y Bra­sil. de los hi­los, el ta­pe­te fue una “obra de ar­te”. Car­los com­bi­nó el ta­pe­te con lá­tex y cue­ro. Des­pués la mu­sa lo lle­vó a com­bi­nar­lo con me­tal. “Fue al­go re­vo­lu­cio­na­rio en el año 2000”, des­ta­ca To­más Ve­ra.

De­trás de esa crea­ción, la muer­te de Silvia “de­vas­tó” la pro­yec­ción de un ne­go­cio y des­pués se fre­nó con la muer­te de Car­los Ve­ra ha­ce seis años. Pe­ro el tes­ti­mo­nio fue re­co­gi­do por sus hi­jos To­más y Cris­ti­na Ve­ra Gu­tié­rrez de Piñeres.

Cris­ti­na, diseñadora grá­fi­ca, y To­más, con es­tu­dios en administración y ne­go­cios, crea­ron a Ver­di De­sign. Los sen­ti­mien­tos y re­cuer­dos de los ta­pe­tes ac­ti­va­ron el es­pí­ri­tu em­pren­de­dor que, ade­más, se­ña­lan es un ADN de su ma­má ‘Tuty’ Gu­tié­rrez de Piñeres.

La di­fe­ren­cia es que aho­ra han in­cor­po­ra­do un con­cep­to de mar­ca que ges­ta­ron en 2011 con las uñas. Cuen­ta To­más que no hu­bo he­ren­cia, ni ca­pi­tal de lo ate­so­ra­do por su pa­dre. De los aho­rros de su em­pleo du­ran­te tres años, co­mo di­se­ña­dor de pá­gi­na web, ini­ció Ver­di De­sign. Du­ran­te el pri­mer año cre­ció con una es­truc­tu­ra de cos­tos mí­ni­mos de $50 mi­llo­nes y en 2013, se en­fo­ca­ron en en­tre­gar por pe­di­do los ta­pe­tes pa­ra fi­de­li­zar los clientes y ma­ne­jar es­ca­sos tops. “Con los an­ti­ci­pos de 70% tra­ba­jé y pu­de mo­ver­me”.

Al fi­nal de ese año la mo­vi­da lo lle­vó a un gran clien­te en Es­ta­dos Uni­dos. Su se­gun­da her­ma­na So­fía, es­tu­dian­te de di­se­ño de in­te­rio­res, ha­bía he­cho pa­san­tías con un re­fe­ren­te mun­dial: Juan Mon­to­ya en Nue­va York, a don­de lle­gó To­más sin re­co­men­da­cio­nes y su ca­tá­lo­go de ta­pe­tes a bus­car una ci­ta. Mon­to­ya no se en­con­tra­ba, pe­ro sus di­se­ña­do­res le re­co­men­da­ron que vi­si­ta­ra otros clientes en el mis­mo edi­fi­cio. To­más subió y lle­gó en nom­bre del di­se­ña­dor co­lom­biano a una ofi­ci­na gran­dí­si­ma que lo re­ci­bió con mi­ra­das es­cru­ta­do­ras al jo­ven que lle­va­ba su Ipad ba­jó el bra­zo.

A los cin­co mi­nu­tos el due­ño de la com­pa­ñía lo aten­dió y des­pués de 20 mi­nu­tos de con­tar to­da esta his­to­ria, el due­ño de la com­pa­ñía le di­jo: “us­ted no sa­be ha­ce cuán­tos años es­ta­ba bus­can­do un pro­duc­to co­mo es­te”.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Colombia

© PressReader. All rights reserved.