IDEAS DE DE­CO­RA­CIÓN PA­RA SU CA­SA

Metro a Metro - - CONTENIDO -

El di­se­ño de interiores ha to­ma­do fuer­za en los úl­ti­mos años co­mo una ten­den­cia in­dis­pen­sa­ble en la de­co­ra­ción y es­ti­lo de un ho­gar. Los mue­bles, co­lo­res y ac­ce­so­rios jue­gan un pa­pel im­por­tan­te pa­ra lo­grar una dis­tri­bu­ción ar­mo­nio­sa de los am­bien­tes. A la ho­ra de de­co­rar es im­por­tan­te la di­men­sión de los es­pa­cios, el nú­me­ro de ha­bi­ta­cio­nes, la per­so­na­li­dad y los gus­tos del pro­pie­ta­rio. Cuan­do la ca­sa cuen­ta con am­bien­tes ge­ne­ro­sos los mue­bles jue­gan un pa­pel cla­ve al mo­men­to de de­co­rar ar­mó­ni­ca­men­te el es­pa­cio. Hoy se es­tá usan­do mo­bi­lia­rio gran­de, en for­ma de ele, con es­ti­lo ca­pi­to­nea­do en co­lo­res neu­tros y fuer­tes pa­ra con­tras­tar­lo. La me­sa de cen­tro am­plia y un mue­ble de te­le­vi­sión en la cual se agre­ga uno o dos puf pa­ra que no in­te­rrum­pan con el es­pa­cio y den ma­yor am­pli­tud. El es­pe­jo se ha con­ver­ti­do en un alia­do in­dis­pen­sa­ble den­tro de la de­co­ra­ción, es muy co­mún verlo en la sa­la co­mo un ele­men­to vi­sual que ayu­da am­pliar las áreas del ho­gar. El co­me­dor res­pon­de a las ne­ce­si­da­des de ca­da usua­rio: cua­tro pues­tos o seis, con un es­ti­lo mo­derno y tapizado en to­nos fuer­tes y neu­tros. Los ac­ce­so­rios de­co­ra­ti­vos co­mo cua­dros, ja­rro­nes, flo­re­ros, en­tre otros, son ca­da vez más pla­ni­fi­ca­dos den­tro del ho­gar, su uso cum­ple con una fun­ción e in­ten­ción. Se bus­ca que ca­da ele­men­to jue­gue con los co­lo­res y el mo­bi­lia­rio pa­ra crear am­bien­tes más lim­pios. La co­ci­na ha de­ja­do de ser una zo­na es­con­di­da pa­ra con­ver­tir­se en un lu­gar abier­to con más fun­cio­na­li­dad. Aho­ra es muy co­mún ver un es­ti­lo ti­po is­la en es­ta área don­de ya se pue­de dis­fru­tar del desa­yuno, al­muer­zo o ce­na. Pa­ra las ha­bi­ta­cio­nes, se es­tá ma­ne­jan­do ca­mas es­ti­lo so­mier con es­pal­da­res en re­lie­ve y mo­bi­lia­rio con re­pi­sas que cum­plen la fun­ción de me­sa de no­che. Con el tiem­po han ido des­pa­re­cien­do ese ti­po de mue­bles pe­sa­dos y se ha rem­pla­za­do por unos mo­der­nos y fun­cio­na­les. Un ejem­plo de es­te cam­bio son los to­ca­do­res que vie­nen con un es­ti­lo mi­ni­ma­lis­ta que ayu­dan eco­no­mi­zar es­pa­cios. Mo­no­cro­má­ti­co: am­bien­tes se­re­nos y tran­qui­los. Con­tras­te: am­bien­tes atre­vi­dos e im­pac­tan­tes. Aná­lo­go: am­bien­tes en­vol­ven­tes y cer­ca­nos. En lí­nea con lo an­te­rior, pa­ra dar el co­lor ideal a ca­da es­pa­cio del ho­gar, al­gu­nas re­co­men­da­cio­nes son:

Amarillo: Es un es­ti­mu­lan­te men­tal, au­men­ta la crea­ti­vi­dad y es per­fec­to pa­ra es­pa­cios y áreas de es­tu­dio. Re­pre­sen­ta di­ver­sión, op­ti­mis­mo, ener­gía, es­pon­ta­nei­dad y ale­gría, por lo que pue­de ser usa­do en es­pa­cios co­mo sa­lo­nes so­cia­les, cuar­tos de jue­go y áreas de ac­ce­so.

Azul: Aso­cia­do a la in­te­li­gen­cia y a la ra­zón, pro­ba­ble­men­te es el co­lor más uti­li­za­do por di­ver­sas mar­cas ya que es con­si­de­ra­do co­mo el fa­vo­ri­to

de la ma­yo­ría de per­so­nas. En el ho­gar pue­de ser uti­li­za­do en es­pa­cios co­mo las ha­bi­ta­cio­nes, sa­la de es­tar y ofi­ci­na si bus­ca un efec­to de se­re­ni­dad, y en la co­ci­na y el ba­ño, don­de el ele­men­to agua se ve in­vo­lu­cra­da.

Ro­jo: Es el co­lor más emo­cio­nal, tie­ne el po­der de atrac­ción. Al re­pre­sen­tar la ener­gía tie­ne la ca­pa­ci­dad de trans­mi­tir ale­gría, di­na­mis­mo, va­lor y pa­sión. Es ideal pa­ra ser uti­li­za­do en es­pa­cios des­ti­na­dos a la co­mu­ni­ca­ción y las re­la­cio­nes co­mo la sa­la y en las co­ci­nas si se quie­re crear un es­pa­cio van­guar­dis­ta.

Ver­de: Es el co­lor de la vi­da y de la sa­lud. Pro­por­cio­na una sen­sa­ción de tran­qui­li­dad y se­gu­ri­dad. Da a las per­so­nas un fuer­te sen­ti­do de se­gu­ri­dad. Es ideal pa­ra es­pa­cios co­mo ha­bi­ta­cio­nes y ba­ños.

Vio­le­ta o mo­ra­do: Es­tá aso­cia­do con la reale­za y sim­bo­li­za el po­der, la no­ble­za, el lu­jo y la am­bi­ción. En la ca­sa pue­de ser usa­do en sus ver­sio­nes cla­ras, en las ha­bi­ta­cio­nes o pu­ro en pe­que­ños ni­chos.

Na­ran­ja: Sig­ni­fi­ca fe­li­ci­dad, en­tu­sias­mo y es­ti­mu­la­ción. Es el co­lor de la ale­gría, de lo ori­gi­nal y de la ac­ti­vi­dad. En el ho­gar es ideal en sa­lo­nes, cuar­tos de jue­go y dor­mi­to­rios in­fan­ti­les, tam­bién en ba­ños y co­ci­nas a los que que­ra­mos dar un to­que di­ver­ti­do. Co­lo­res neu­tros:

Ne­gro: Sig­ni­fi­ca ele­gan­cia, mis­te­rio, ma­gia y po­der. De­no­ta fuer­za, au­to­ri­dad, sen­sa­ción de im­por­tan­cia y se­rie­dad. Pue­de ser usa­do en es­pa­cios co­mo ba­ños si se uti­li­za sin ex­ce­sos.

Blan­co: Se­gún el sim­bo­lis­mo, es el co­lor per­fec­to. Sig­ni­fi­ca co­mien­zo, paz, el bien y la hon­ra­dez. Es un co­lor neu­tral que va con to­do. Por lo an­te­rior, es ideal pa­ra to­dos los es­pa­cios del ho­gar.

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