AM­PA­RO GRISALES, DE RE­GRE­SO A LAS TA­BLAS

Lue­go de sie­te años en car­te­le­ra, tres tem­po­ra­das en Bo­go­tá y tres gi­ras den­tro y fue­ra del país con la obra No se­ré fe­liz pe­ro ten­go ma­ri­do, Am­pa­ro Grisales vuel­ve a las ta­blas, es­ta vez con la pro­duc­ción de Da­go Gar­cía Pro­duc­cio­nes y de su her­ma­na, Patr

Publimetro Barranquilla - - PORTADA - laura.lo­pez@publimetro.co LAURA LÓPEZ

Me eri­cé es la obra tea­tral con la que Am­pa­ro Grisales re­gre­sa a las ta­blas. Se tra­ta de una pie­za es­cri­ta por Cé­sar Be­tan­cur ‘Pu­che­ros’, ex­clu­si­va­men­te pa­ra ella, y di­ri­gi­da por Víc­tor Que­za­da. El es­treno se­rá el pró­xi­mo 13 de oc­tu­bre.

PUBLIMETRO con­ver­só con ella so­bre es­ta pro­duc­ción, en la que la ‘di­va’ iro­ni­za so­bre la te­le­vi­sión y la fa­rán­du­la, se pa­sea por coc­te­les y re­des so­cia­les, re­ve­la su re­la­ción con la po­lí­ti­ca y, bor­dean­do el lí­mi­te en­tre la reali­dad y la ima­gi­na­ción, pre­sen­ta al hi­jo que nun­ca tu­vo.

Cuén­te­nos so­bre Me eri­cé.

Es­toy muy con­ten­ta con la obra por­que es un mon­ta­je to­tal­men­te di­fe­ren­te, no es un stand-up co­medy y no es un uni­per­so­nal. Es­to es un es­pec­tácu­lo con to­da la tec­no­lo­gía de lu­ces, ci­clo­ra­ma y di­bu­jos ani­ma­dos. Ten­go de com­pa­ñe­ro a un ac­tor que me ha­ce di­fe­ren­tes per­so­na­jes cuando ha­blo de un te­ma. Se tra­ta de Al­ber­to Ba­rre­ro, que es una ma­ra­vi­lla por­que ha­ce va­rias me­ta­mor­fo­sis, es un ca­ma­león im­por­tan­tí­si­mo en la obra. Ca­da es­ce­na me la ‘di­bu­ja’ co­mo de­be ser, es un ac­tor muy ver­sá­til, pa­ra mí, es el me­jor co­me­dian­te que tie­ne el país a ni­vel ac­to­ral. Mu­cho gla­mour y mú­si­ca ori­gi­nal pa­ra la obra. Es un es­pec­tácu­lo en gran­de.

“Me eri­cé” ya es una ex­pre­sión muy su­ya, ¿có­mo eli­gió ese nom­bre pa­ra la obra?

La ver­dad, fue idea de Patricia (Grisales) y de Da­go Gar­cía. Patricia se ha con­ver­ti­do en una gran pro­duc­to­ra muy ‘te­sa’, se ha en­car­ga­do de lle­var es­pec­tácu­los se­rios a las ma­nos de gran­des em­pre­sa­rios. Eso es im­por­tan­te por­que en es­te me­dio hay mu­cha gen­te char­la­ta­na, a mu­cha gen­te la han ‘tum­ba­do’, ¡em­pe­zan­do por mí!, en mi pri­me­ra obra, y Patricia tu­vo la ex­pe­rien­cia. La idea fue de ella apro­ve­chan­do que la obra es un trán­si­to anec­dó­ti­co a tra­vés de mi ca­rre­ra ar­tís­ti­ca con los per­so­na­jes más no­to­rios de mi ca­rre­ra.

¿La obra tie­ne as­pec­tos fic­cio­na­les o es más anec­dó­ti­ca?

Anéc­do­tas. Pre­ci­sa­men­te la pre­sen­ta­ción es esa: mu­cho de reali­dad, to­da­vía más de fic­ción, y muy buen hu­mor. Acom­pa­ña­do de un mu­si­cal gi­gan­te, la le­tra de la mú­si­ca tam­bién cuen­ta un po­co de mi al­ma, el li­bre­to es de Cé­sar ‘Pu­che­ros’ Be­tan­cur, con quien me reuní mu­chas ve­ces y lo­gró in­ter­pre­tar lo que yo que­ría de­cir. Ya con el li­bre­to em­pe­za­mos a edi­tar y a que las co­sas tu­vie­ran me­jor for­ma. Lo que hay es un mon­ta­je muy lin­do.

Al ha­cer la re­tros­pec­ti­va de su vi­da, ¿qué co­sas dis­fru­ta re­cor­dar?

Los co­mien­zos, los per­so­na­jes que uno se en­cuen­tra… los po­lí­ti­cos en cam­pa­ña, los pe­rio­dis­tas del cuar­to po­der, que abu­san de su po­der, los que has co­no­ci­do de to­da la vi­da, ex­no­vios tam­bién… el ex­no­vio con el que te aver­güen­za ad­mi­tir que te acos­tas­te ¡y es­tan­do so­bria! Al ha­cer esa re­tros­pec­ti­va hay una can­ti­dad de cues­tio­na­mien­tos que han pa­sa­do du­ran­te 45 años de ca­rre­ra. Hay per­so­nas que la gen­te va a re­co­no­cer o sim­ple­men­te re­pre­sen­tan gre­mios. Re­la­cio­nes de amo­res y odios con to­dos los per­so­na­jes, có­mo es la gen­te cuando te ha­bla de fren­te y cuando ha­bla a tus es­pal­das, esa par­te está re­pre­sen­ta­da en di­bu­jos ani­ma­dos. Hay que ver­lo por­que es di­fí­cil de des­cri­bir so­lo con pa­la­bras.

Al pre­gun­tar­le so­bre su vi­da, ¿cuá­les son los te­mas de los que no ha­bla?

Real­men­te no ha­blo de mi fa­mi­lia. Es más, el es­treno es el mis­mo día del pri­mer año de la muer­te de mi ma­dre y pa­ra mí fue una ca­sua­li­dad. La fe­cha se fi­jó y cuando me di cuen­ta, coin­ci­dían. De he­cho, ese día en la ma­ña­na hay una mi­sa de aniver­sa­rio, y cuando nos di­mos cuen­ta con Patricia, lo cier­to es que el le­ga­do de mi ma­má siem­pre fue la fe­li­ci­dad.

Es­ta obra está es­cri­ta por mi ma­má, ella pu­so la fe­cha de al­gu­na for­ma. La to­ma­mos co­mo una se­ñal de nues­tro án­gel de la guar­da, que es ella, y qué me­jor for­ma de ren­dir­le un ho­me­na­je que con nues­tros triun­fos, ya que ella siem­pre ce­le­bró nues­tros lo­gros. Va a ser un día muy fuer­te de sen­sa­cio­nes… pe­ro sí, de mi fa­mi­lia no ha­blo, so­lo de mi ca­rre­ra ar­tís­ti­ca a tra­vés de los per­so­na­jes.

¿Cuál fue el prin­ci­pal re­to al con­tar anéc­do­tas pro­pias?

Nin­guno en es­pe­cial. Lo que quie­ro ver es có­mo van a iden­ti­fi­car a los per­so­na­jes, que tal vez los re­co­noz­can por ras­gos en es­pe­cí­fi­co, su for­ma de ca­mi­nar, etc.

¿Ha pen­sa­do en di­ri­gir?

Sí. Acá te­ne­mos un gran di­rec­tor, que es Víc­tor Que­za­da. Pe­ro di­ga­mos que el di­se­ño de la obra en to­tal ha te­ni­do bas­tan­tes to­ques míos desde la for­ma en que los vi­sua­li­za­ba. He­mos he­cho muy buen equi­po con los que ha­cen el ves­tua­rio, los de lu­ces, to­do.

¿Pre­fie­re el tea­tro o la te­le­vi­sión?

Cri­ti­co mu­cho las te­le­no­ve­las. Soy una ac­triz de ci­ne, tea­tro y gran­des se­ries pa­ra gran­des pla­ta­for­mas (ri­sas). De­pen­de de las se­ries, que me gus­tan más que las no­ve­las, aun­que pa­sé por ellas y re­co­noz­co que dan re­co­no­ci­mien­to, pe­ro la for­ma­ción de tea­tro es otra co­sa. En el tea­tro se res­pi­ra con el pú­bli­co, que cam­bia ca­da día. Uno tam­bién tie­ne moods di­fe­ren­tes, a ve­ces es­tás arri­ba, a ve­ces es­tás aba­jo. Tie­nes que tra­tar de es­tar siem­pre bien. Los mo­vi­mien­tos son más am­plios, las pau­sas más lar­gas. La com­pe­ne­tra­ción con el pú­bli­co es im­pre­sio­nan­te. De to­das las dis­ci­pli­nas, el tea­tro es la que te for­ma más.

“Ha­blo de la so­le­dad y de có­mo es una for­ma de re­en­con­trar­se con uno mis­mo y có­mo al fi­nal ado­ras es­tar so­la, por­que la so­le­dad es la edad del sol”

|COR­TE­SÍA

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