Unas mu­ñe­cas que no son pa­ra los ni­ños

PUBLIMETRO ha­bló con Da­ria Makh­su­mo­va pa­ra sa­ber más sobre su som­brío hobby

Publimetro Colombia - - PLUS - STA­NIS­LAV KUPTSOV Me­tro World News en Mos­cú

“Pa­re­ce que los com­pra­do­res de mis mu­ñe­cas vi­vie­ran en crip­tas, pa­sa­ran la no­che en ataú­des y co­mie­ran hu­ma­nos, pe­ro de­bo de­cep­cio­nar­te. Mis obras de ar­te es­tán en co­lec­cio­nes de per­so­nas com­ple­ta­men­te di­fe­ren­tes”

Da­ria Makh­su­mo­va, pe­rio­dis­ta y ar­tis­ta ru­sa

Da­ria Makh­su­mo­va, pe­rio­dis­ta de Eka­te­rim­bur­go, Ru­sia, crea mu­ñe­cas que se han he­cho po­pu­la­res en to­do el mun­do. La mu­jer se ins­pi­ra en imá­ge­nes mis­te­rio­sas y lú­gu­bres pa­ra sus obras de ar­te. La colección de la ar­tis­ta presenta un ga­to de Ches­hi­re qui­tán­do­se la ca­be­za, una bru­ja con ve­las sobre los hom­bros y la piel pe­la­da, un Som­bre­re­ro Lo­co con mur­cié­la­gos y glo­bos ocu­la­res co­mo ac­ce­so­rios. Da­ria a ve­ces es cri­ti­ca­da por crear mu­ñe­cas tan os­cu­ras, pe­ro eso no la mo­les­ta, sino que la es­ti­mu­la. PUBLIMETRO con­ver­só con ella pa­ra sa­ber más.

¿Pa­ra quién ha­ce es­tas mu­ñe­cas?

La gen­te com­pra mu­ñe­cas pa­ra com­pla­cer un este­ta in­terno y es­ta­ble­cer un es­ta­do de áni­mo pa­ra los es­pa­cios. Por su­pues­to, mis crea­cio­nes es­tán di­se­ña­das pa­ra adul­tos. Son es­tá­ti­cas, frá­gi­les y ab­so­lu­ta­men­te inapro­pia­das pa­ra ju­gar. Pa­re­ce­ría que los com­pra­do­res de mis mu­ñe­cas vi­vie­ran en crip­tas, pa­sa­ran la no­che en ataú­des y co­mie­ran hu­ma­nos, pe­ro de­bo de­cep­cio­nar­te. Mis obras de ar­te es­tán en co­lec­cio­nes de per­so­nas com­ple­ta­men­te di­fe­ren­tes.

¿Pe­ro los ni­ños tam­bién aman a las mu­ñe­cas?

Sí, mi ar­te tam­bién es po­pu­lar en­tre los ni­ños. Los ado­les­cen­tes me si­guen en las re­des so­cia­les y lo apre­cio.

¿Sus mu­ñe­cas son mal­va­das?

Mis mu­ñe­cas no son mal­va­das. Al­gu­nos es­pec­ta­do­res, sin em­bar­go, pien­san que sí por al­gu­na ra­zón. Son he­roí­nas vi­vas de los cuen­tos de ha­das, ca­da una con su propia his­to­ria.

Hi­zo una colección de mu­ñe­cas sobre Ali­cia en el país de las ma­ra­vi­llas...

Pa­ra ins­pi­rar­me, es­toy agra­de­ci­da del in­creí­ble ar­tis­ta ru­so Black Fury. Sus ilus­tra­cio­nes me im­pul­sa­ron a crear una colección com­ple­ta de mu­ñe­cas. An­tes de eso, so­lía tra­ba­jar so­lo en pie­zas in­di­vi­dua­les y te­nía mu­cho mie­do de tal res­pon­sa­bi­li­dad.

Su úl­ti­ma crea­ción es La oru­ga azul (tam­bién co­no­ci­da co­mo Hoo­kahS­mo­king Ca­ter­pi­llar), un personaje fic­ti­cio que apa­re­ce en el li­bro de Ca­rroll,

Las aven­tu­ras de Ali­cia en el País de las Ma­ra­vi­llas. ¿Có­mo lo creó?

La com­ple­ji­dad del tra­ba­jo fue pen­sar a tra­vés del di­se­ño. Era ne­ce­sa­rio ha­cer un cuer­po hue­co, pe­ro fuer­te, ca­paz de lle­var un nar­gui­le. Por lo tan­to, mo­di­fi­qué li­ge­ra­men­te el mar­co de alam­bre es­tán­dar y lue­go se­guí el ca­mino ha­bi­tual: mo­de­lar, pu­lir, im­pri­mir, pin­tar, ha­cer el dis­fraz, pu­lir los de­ta­lles y crear los pei­na­dos. La crea­ción de La oru­ga azul cos­tó al­re­de­dor de 120 dó­la­res.

¿Cuán­to tiem­po tar­dó?

Co­mo es­toy ocu­pa­da en mi tra­ba­jo prin­ci­pal, me de­mo­ro dos me­ses en crear un personaje.

¿Qué es lo más di­fí­cil de su tra­ba­jo?

Ser me­ticu­losa, por­que la pre­ci­sión y los de­ta­lles son to­do en las mu­ñe­cas.

Por otro la­do, lo más her­mo­so es crear to­do un mun­do a par­tir de la na­da: hay una pie­za de ma­sa blan­ca fren­te a ti, y des­pués de un tiem­po, se con­vier­te en una jo­ven da­ma de cuen­to de ha­das.

|COR­TE­SÍA

El ga­to de Ches­hi­re es re­pre­sen­ta­do co­mo una mu­ñe­ca qui­tán­do­se la ca­be­za con las ma­nos.

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