IR­VI­NE WELSH: “HE EN­VE­JE­CI­DO ME­JOR QUE MIS PER­SO­NA­JES”

El es­cri­tor es­co­cés ha­bló con PUBLIMETRO so­bre su li­bro más re­cien­te, Dead Men’s Trou­sers (2018) y re­fle­xio­nó so­bre el le­ga­do de sus an­te­rio­res crea­cio­nes en el mar­co de la FIL­BO

Publimetro Medellin - - Portada -

Ir­vi­ne Welsh, au­tor de li­bros de cul­to co­mo Trains­pot­ting (1993), Acid Hou­se (1994), Éx­ta­sis (1996), Porno (2002) y Col re­ca­len­ta­da (2009), es co­no­ci­do por sus te­má­ti­cas de ex­ce­sos, crí­ti­ca so­cial e irre­ve­ren­cia. A sus 59 años pien­sa en mu­chas co­sas, me­nos en pa­rar de es­cri­bir.

Cuén­te­nos de Dead Men’s Trou­sers, mu­chos creen que es el úl­ti­mo de los li­bros de la lí­nea de Trains­pot­ting, ¿es cier­to?

Eso creo, sí. Aho­ra veo a es­tos per­so­na­jes co­mo his­to­rias in­di­vi­dua­les, ya no creo que pue­dan vol­ver a ser una pan­di­lla. Bueno, en reali­dad nun­ca lo fue­ron des­de el pri­mer li­bro, de he­cho, en Porno ya eran más ri­va­les que ami­gos. En es­te li­bro es­tán tra­tan­do de re­con­ci­liar­se y ser ami­gos de nue­vo, y lo lo­gran en cier­ta me­di­da, pe­ro ya no son tan cer­ca­nos, no se co­no­cen tan bien. Así que, la ver­dad, me cues­ta vol­ver­los a ver co­mo una pan­di­lla. Uno de ellos mue­re, pe­ro no te di­ré quién es.

Eso di­cen, se ru­mo­ra que es Beg­bie quien mo­ri­rá…

¡No pue­do de­cir­lo! (ri­sas)

De cier­ta for­ma, us­ted re­tra­tó co­sas de su vi­da en es­tos li­bros, ¿sien­te que ha cre­ci­do con sus per­so­na­jes?, ¿han en­ve­je­ci­do jun­tos?

Creo que yo he en­ve­je­ci­do me­jor que ellos (ri­sas). Al­gu­nas per­so­nas no es­ta­rían de acuer­do con­mi­go, pe­ro creo que de ver­dad me ha ido me­jor que a ellos, aun­que eso no es tan di­fí­cil, con­si­de­ran­do el es­ti­lo de vi­da que lle­van (ri­sas). De to­das for­mas, siem­pre tra­to de que la fic­ción sea más dra­má­ti­ca que la vi­da real.

Mu­cha de su li­te­ra­tu­ra se ha lle­va­do al ci­ne, ¿por qué cree que sus li­bros son tan ci­ne­ma­to­grá­fi­cos?

Creo que es por­que los per­so­na­jes de los li­bros son ex­tra­or­di­na­rios y hay muy bue­nos ac­to­res. Con per­so­na­jes tan me­mo­ra­bles siem­pre hay ac­to­res que quie­ren in­ter­pre­tar­los y eso le da ni­vel al cas­ting, así que pue­des apun­tar­le a te­ner lo me­jor de lo me­jor en ca­da pe­lí­cu­la. Tam­bién creo que hay es­ce­nas muy vi­sua­les, mu­chos de los pa­sa­jes de los li­bros lo son y cuan­do tam­bién tie­nes eso en­con­tra­rás bue­nos di­rec­to­res dis­pues­tos a crear la es­ce­na e in­vo­lu­crar­se. Eso atrae ta­len­to; si tie­nes bue­nos ac­to­res, di­rec­to­res, ci­ne­ma­tó­gra­fos, di­se­ña­do­res y di­se­ña­do­res de ves­tua­rio, ob­tie­nes muy bue­nas pe­lí­cu­las. Con esas con­di­cio­nes es di­fí­cil te­ner una ma­la pe­lí­cu­la.

Ha­blan­do de los per­so­na­jes, ¿có­mo son ellos el ejem­plo de lo que se co­no­ce co­mo ‘mas­cu­li­ni­dad tó­xi­ca’ en psi­co­lo­gía?

Sí, creo que el asun­to se re­mon­ta a la in­dus­tria­li­za­ción,

en la que pri­ma­ba la pro­duc­ción y la re­duc­ción de cos­tos. Creo que con es­te mo­de­lo eco­nó­mi­co se creó una di­vi­sión de tra­ba­jo y unas je­rar­quías fren­te a las que na­tu­ral­men­te hu­bo una reac­ción. La mas­cu­li­ni­dad tó­xi­ca bus­ca pre­ser­var el po­der del pa­triar­ca­do, in­clu­so si ya no hay una ba­se real pa­ra ello. En los cam­pos y en las industrias ya no se ne­ce­si­ta es­te ti­po de je­rar­quía, tam­po­co. Esa so­lía ser una es­truc­tu­ra pa­ra con­ser­var la pro­duc­ti­vi­dad, pe­ro creo que eso de­be­ría des­apa­re­cer. Lo veo co­mo un úl­ti­mo gri­to de an­gus­tia en ciertos hom­bres.

Mu­chos de ellos tam­bién son vis­tos co­mo mar­gi­na­les, y aun­que se me­ten en si­tua­cio­nes en las que mu­chas per­so­nas no se me­te­rían ja­más (co­mo de­jar mo­rir a un be­bé du­ran­te un via­je de he­roí­na), los lec­to­res se pue­den iden­ti­fi­car con ellos, ¿por qué cree que es así?

Sí. Creo que a la gen­te le da cu­rio­si­dad. Creo que to­dos nos iden­ti­fi­ca­mos con los erro­res que co­me­ten y las con­se­cuen­cias que vie­nen con di­chos erro­res. Los li­bros nos per­mi­ten ver el ho­rror sin te­ner que vi­vir­lo, po­de­mos ver la des­gra­cia y sus con­se­cuen­cias, sin te­ner que ex­pe­ri­men­tar­lo per­so­nal­men­te. Eso da cier­to con­fort. Tam­bién pien­so que por la for­ma en que es­tá con­fi­gu­ra­da la eco­no­mía mun­dial y la for­ma en que se han desa­rro­lla­do las so­cie­da­des, to­dos so­mos mar­gi­na­les, ¿sa­bes?, so­bre to­do por la for­ma en que los jó­ve­nes tie­nen que so­bre­vi­vir en es­te mun­do tan jo­di­do. An­tes creía que era cul­pa de nues­tra ge­ne­ra­ción por de­jar to­do es­te desas­tre, pe­ro creo que es un pro­ce­so es­truc­tu­ral del de­sa­rro­llo eco­nó­mi­co. Y aun así, es­tos son tiem­pos muy in­tere­san­tes; 2008 fue te­rri­ble, por ejem­plo. Aho­ra to­do es­tá vol­vien­do a ser di­ver­ti­do.

Las dro­gas son uno de los te­mas cen­tra­les en su li­te­ra­tu­ra, ¿qué opi­na de la gue­rra con­tra las dro­gas?

No exis­te tal co­sa. La gue­rra con­tra las dro­gas es real­men­te la gue­rra con­tra la ju­ven­tud. Es la gue­rra con­tra la po­bla­ción y los ci­vi­les.

¿Por qué lo di­ce?

Bueno, por­que la gue­rra con­tra las dro­gas es sim­ple­men­te pa­ra asus­tar a la gen­te que nun­ca ha con­su­mi­do. Es un te­rro­ris­mo oca­sio­na­do por el Es­ta­do, bá­si­ca­men­te. Pe­ro en reali­dad no bus­co to­mar una pos­tu­ra po­lí­ti­ca en mis li­bros, creo que hay per­so­na­jes con di­fe­ren­tes creen­cias en ca­da uno de ellos, y eso es­tá bien.

¿Có­mo es su pro­ce­so crea­ti­vo?, ¿tie­ne al­gu­na ru­ti­na en par­ti­cu­lar pa­ra es­cri­bir?

No, real­men­te. Me le­van­to, voy a mi escritorio y me que­do allí por tres ho­ras es­cri­bien­do. Lue­go sal­go, pue­de que va­ya a la pla­ya o al gim­na­sio, desa­yuno, re­gre­so y re­vi­so lo que he es­cri­to. Me to­mo un ca­fé y tra­ba­jo en los tex­tos. Des­pués al­muer­zo y con­ti­núo tra­ba­jan­do. O tal vez no. A ve­ces, sim­ple­men­te sal­go a dar una vuel­ta.

Us­ted tam­bién es DJ, su re­la­ción con la mú­si­ca es muy cer­ca­na. ¿Es­cu­cha mú­si­ca mien­tras es­cri­be?

¡Sí! So­bre to­do al co­mien­zo de cual­quier tex­to, siem­pre ten­go al­go de mú­si­ca. Creo al­gu­nas lis­tas de re­pro­duc­ción, y ten­go una pa­ra ca­da per­so­na­je. Las co­sas por las que pa­san y lo que es­cu­chan me ayu­da a me­ter­me en sus vi­das y lo que su­ce­de con ellos. Tam­bién va­río en­tre el rui­do y el si­len­cio, se­gún lo que es­té pa­san­do en la his­to­ria. Así pue­do con­cen­trar­me y en­fo­car­me real­men­te en ca­da uno.

Si hu­bie­ra es­cri­to li­bros co­mo

Glue (2001) o Porno (2002) en es­tos tiem­pos, ¿qué co­sas se­rían di­fe­ren­tes?

¡Guau! Va­ya, pues, no lo sé. Es una pre­gun­ta interesante por­que es di­fí­cil de­cir­lo. Creo que no po­dría es­cri­bir­los, ten­dría que ser al­guien más jo­ven que yo por­que yo ya es­toy muy vie­jo, es­toy ale­ja­do de la cul­tu­ra de los jó­ve­nes, aun­que no hay tal co­sa, pe­ro aho­ra es­toy ale­ja­do del mun­do de las dro­gas, de la po­bre­za, de la cla­se tra­ba­ja­do­ra y de su lu­cha dia­ria. ¿Qué vie­ne des­pués de Dead Men’s Trou­sers? Ya es­toy tra­ba­jan­do en el si­guien­te y en el que va des­pués de ESE. |LAU­RA LÓ­PEZ - PUBLIMETRO

“…Pien­so que por la for­ma en que es­tá con­fi­gu­ra­da la eco­no­mía mun­dial y la for­ma en que se han desa­rro­lla­do las so­cie­da­des, to­dos so­mos mar­gi­na­les”

Ir­vi­ne Welsh

|CORTESÍA

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