Cuan­do un ha­bla... ár­bol

Semana (Colombia) - Especial - - Barranquilla -

Hay que es­cu­char­lo. Ba­qui, el mono ti­tí ca­be­ci­blan­co, em­ba­ja­dor de la con­ser­va­ción y sím­bo­lo an­fi­trión de los XXIII Juegos Cen­troa­me­ri­ca­nos y del Ca­ri­be, char­la con el Doc­tor Ár­bol, cien­tí­fi­co e ima­gen del pro­gra­ma ‘Siembra Ba­rran­qui­lla’, so­bre la im­por­tan­cia de te­ner una ciudad ver­de.

BA­QUI: Mi ‘doc’, com­ba­tir el cam­bio cli­má­ti­co es uno de los prin­ci­pa­les ob­je­ti­vos de ‘Siembra Ba­rran­qui­lla’. ¿Có­mo lo ha­rá? ¿De qué ma­ne­ra crea­rá con­cien­cia am­bien­tal?

DOC­TOR ÁR­BOL: Bueno, la idea es ge­ne­rar nue­vas zo­nas ver­des en la ciudad. Al au­men­tar el nú­me­ro de ár­bo­les, se re­du­cen sus­tan­cial­men­te las emi­sio­nes de dió­xi­do de car­bono y de esa ma­ne­ra se pue­de mi­ti­gar ese fe­nó­meno. Pe­ro no so­lo eso, las nue­vas plan­ta­cio­nes de ár­bo­les ayu­dan a dis­mi­nuir la sen­sa­ción tér­mi­ca de la ciudad y me­jo­ran la ca­li­dad del ai­re. Ya sa­bes, al crear es­tos es­pa­cios sa­lu­da­bles y que brin­dan paz, las zo­nas se va­lo­ri­zan e in­cen­ti­van a la co­mu­ni­dad a que­rer pro­gre­sar en te­rri­to­rios am­bien­tal­men­te sos­te­ni­bles. Te lo di­go Ba­qui, ‘Siembra Ba­rran­qui­lla’ se­rá un ejem­plo de que el de­sa­rro­llo sos­te­ni­ble sí es po­si­ble. B.: Se sem­bra­rán 250.000 ár­bo­les en 150.000 me­tros cuadrados. Yo, ob­via­men­te, amo los ár­bo­les, son el ho­gar de mu­chas es­pe­cies y en las ciu­da­des son esen­cia­les. Há­ble­nos de sus com­pa­dres. D.A.: Así es, pa­ra es­te pro­yec­to se se­lec­cio­na­ron 14 es­pe­cies na­ti­vas de la re­gión pa­ra ase­gu­rar­nos de no crear un mal im­pac­to en el há­bi­tat. Pro­vie­nen de se­mi­llas cer­ti­fi­ca­das y de ma­ne­jo agro­nó­mi­co. Ha­brá des­de al­ga­rro­bos blan­cos, has­ta al­men­dros. Es­tas es­pe­cies no son fru­ta­les, se lle­gó a la con­clu­sión de que si lo fue­sen trae­rían pro­ble­mas fi­to­sa­ni­ta­rios al no re­co­ger­se la fru­ta. El fin es plan­tar ár­bo­les en una eta­pa adul­ta, no tan jóvenes, pa­ra que des­de su siembra ini­cial ya cum­plan con los ob­je­ti­vos de los que te ha­blé. B.: Ajá ‘doc’, pe­ro pa­ra eso, pri­me­ro se­rán sem­bra­dos en un vi­ve­ro y lue­go se­rán tras­plan­ta­dos a di­fe­ren­tes pun­tos de la ciudad, ¿ver­dad? D.A.: Sí, los vi­ve­ros per­mi­ten au­men­tar la es­ca­la, la su­per­vi­ven­cia y la con­ser­va­ción de las es­pe­cies na­ti­vas. Es­te vi­ve­ro es­tá ubi­ca­do en el mu­ni­ci­pio de Lu­rua­co, tie­ne 53 hec­tá­reas; 45 es­tán des­ti­na­das a la siembra y ocho son vías y zo­nas

de car­gue. Allí, los ár­bo­les cre­cen bien. Cuen­tan con un sis­te­ma de rie­go au­to­ma­ti­za­do por mi­cro­as­per­sión, que per­mi­te que el agua lle­gue di­rec­to a ca­da ár­bol. Tie­ne un buen con­jun­to de ca­na­les pa­ra evi­tar inun­da­cio­nes. Al na­cer en el vi­ve­ro, son mu­chos los be­ne­fi­cios. B.: ¡Qué ba­cano! ¿Y cuán­tos ár­bo­les po­de­mos ver hoy en el vi­ve­ro? D.A.: Ac­tual­men­te es­tán en cul­ti­vo 70.000, que ten­drán en­tre 2,5 y 3,5 me­tros de al­tu­ra, ideal pa­ra or­na­men­ta­ción. En pro­me­dio, per­ma­ne­cen allí du­ran­te 12 me­ses y pos­te­rior­men­te son tras­plan­ta­dos en la ciudad. B.: Por lo que me han con­ta­do otros ani­ma­les, ya han sem­bra­do más de 20.000. ¿En dón­de, mi ‘doc’? D.A.: Te tie­nen bien da­tea­do Ba­qui, es ver­dad, has­ta ju­lio de es­te año se han sem­bra­do cer­ca de 23.000 ár­bo­les en lu­ga­res pú­bli­cos y cer­ca de 2.379 en es­ce­na­rios de­por­ti­vos. B.: ¡Ci­po­te pro­yec­to! Ver ár­bo­les ha­ce fe­liz a la gen­te, la Al­cal­día le ha me­ti­do la fi­cha. ¿Cuá­les son los prin­ci­pa­les be­ne­fi­cios? D.A.: To­da es­ta trans­for­ma­ción que ha li­de­ra­do la ad­mi­nis­tra­ción ha pro­pi­cia­do que la ciu­da­da­nía sal­ga y com­par­ta en los es­pa­cios pú­bli­cos. Si te das cuen­ta, los píc­nics ca­da día son más co­mu­nes en Ba­rran­qui­lla, eso an­tes no su­ce­día. Es be­llo, las per­so­nas sa­can a pa­sear a sus mas­co­tas, las aves tie­nen don­de ani­dar. Se ha re­du­ci­do la con­ta­mi­na­ción acús­ti­ca. Hay fres­cu­ra. B.: ¡Pe­ro te­ne­mos que pro­te­ger esos es­pa­cios! ¿Qué de­ben ha­cer los ba­rran­qui­lle­ros pa­ra cui­dar­los? D.A.: Edu­car a los ni­ños pa­ra que sean ellos quie­nes siem­bren la se­mi­lla de la pre­ser­va­ción en ca­da uno de es­tos es­pa­cios. Sin em­bar­go, los adul­tos tam­bién tie­nen que li­de­rar el sen­ti­do de per­te­nen­cia y cui­da­do por el bien pú­bli­co; y de­ben avi­sar a las au­to­ri­da­des de cual­quier ac­to de mal­tra­to o van­da­lis­mo. Y a los en­tes es­ta­ta­les les co­rres­pon­de ha­cer el man­te­ni­mien­to ade­cua­do. A los ár­bo­les tam­bién hay que dar­les pe­chi­che. B.: Y con ca­da ár­bol que sem­bre­mos, los ba­rran­qui­lle­ros cam­bia­re­mos al mun­do… D.A.: Es la idea Ba­qui, con es­te pro­yec­to se crea­rá una cul­tu­ra sa­lu­da­ble y ami­ga­ble con el me­dioam­bien­te, se dis­mi­nui­rá la tem­pe­ra­tu­ra de la ciudad en unos 6 gra­dos, apro­xi­ma­da­men­te, y el ai­re se pu­ri­fi­ca­rá. De es­te mo­do es­pe­ra­mos ser una de las ca­pi­ta­les del país con más es­pa­cios pú­bli­cos ver­des. Con­tri­bui­re­mos a la lucha mun­dial con­tra el ca­len­ta­mien­to glo­bal.

Ba­qui An­fi­trión de los Juegos Cen­troa­me­ri­ca­nos y del Ca­ri­be, ce­le­bri­dad, ac­ti­vis­ta y am­bien­ta­lis­ta de co­ra­zón.

 Doc­tor Ár­bol, en­car­ga­do de la siembra y pre­ser­va­ción de más de 250.000 es­pe­cies en Ba­rran­qui­lla.

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