Una no­che DE ROCK EN La Are­no­sa

Pre­sen­ta­ción

Si - - Hay Rumba - POR SARA HER­NÁN­DEZ C.

Una man­cha de ca­mi­se­tas ne­gras fue agru­pán­do­se po­co a po­co so­bre la ace­ra de la ca­rre­ra 43 con ca­lle 70, en el nor­te de Ba­rran­qui­lla. Pa­ra los jó­ve­nes que las ves­tían era la opor­tu­ni­dad de vol­ver a sen­tir en vi­vo un gé­ne­ro que po­co se es­cu­cha por las ca­lles del Ca­ri­be, na­da más y na­da me­nos, que en los acor­des de uno de los prin­ci­pa­les gru­pos de rock co­lom­biano: Ekhymosis.

El ne­gro fue el rey de la no­che, sal­vo al­gu­nas ex­cep­cio­nes co­mo la de un jo­ven no tan con­sien­te de sí mis­mo, que pa­re­cía me­ti­do en un via­je al que mu­chos de los allí pre­sen­tes atraía. Sin más afa­nes lle­ga, se ha­ce fren­te al gru­po y em­pie­za a sa­cu­dir­se al rit­mo de la mú­si­ca. No hay du­da que la esen­cia de lo que es­cu­cha co­rre por sus ve­nas.

Muy cer­ca, en la ta­ri­ma con­ti­núa el gru­po Re­bo­lo y Na­va­jas. No es una pre­sen­ta­ción con­ven­cio­nal en la que co­reas y bai­las los éxi­tos de tu ar­tis­ta, es al­go más de sen­tir. Una pa­sión que los allí pre­sen­tes ex­te­rio­ri­za­ban mo­vien­do sus ca­be­zas o po­gean­do, abra­zán­do­se al­gu­nos y le­van­tan­do los pu­ños en se­ñal de vic­to­ria. Es co­mo la de­fi­nen al­gu­nos asis­ten­tes “una pa­sión que ha­ce par­te de ti, la mis­ma que te lle­va a ex­plo­rar mu­chas co­sas”.

Esa se­ría la no­che en la que la ma­yo­ría del pú­bli­co asis­ten­te es­pe­ra­ba una de las ban­das clá­si­cas de rock del país, esa por la que ca­da uno pa­gó más de 35.000 pe­sos en la en­tra­da. Mau­ri­cio An­gu­lo, uno de los or­ga­ni­za­do­res del even­to, ex­pli­ca que la cul­tu­ra del ba­rran­qui­lle­ro pa­ra es­te ti­po de ac­ti­vi­da­des “no es la de pre­ven­ta de ti­que­tes, sino es un te­ma que se mue­ve mi­nu­to a mi­nu­to”. Co­men­ta que con es­tas pre­sen­ta­cio­nes lo que bus­can es man­te­ner vi­vo el es­pí­ri­tu ro­que­ro, pe­se a la po­ca afluen­cia de per­so­nas y la fal­ta de apo­yo de las au­to­ri­da­des. A su vez, agre­ga que hay fa­len­cias en la di­fu­sión de las ac­ti­vi­da­des, a ve­ces por des­cui­do de los mis­mos or­ga­ni­za­do­res.

La lu­na se al­can­za a ver por en­tre las ho­jas de los tres ár­bo­les que am­bien­tan el es­ce­na­rio, em­pe­za­ba a ubi­car­se jus­to en me­dio del cie­lo. Lue­go, si­gue Le­gión, una ban­da li­ga­da al rock y metal más pro­gre­si­vo.

Des­pués lle­gó el turno de Si­co­tró­pi­co, una de las agru­pa­cio­nes con más po­ten­cia en la Cos­ta. Es­ta vie­ne con un rock más al­ter­na­ti­vo, y pren­día po­co a po­co a los asis­ten­tes. An­tes del gru­po estrella, la ban­da Ta­chue­las sube al es­ce­na­rio. Su vo­ca­lis­ta, Ro­ber­to So­sa, re­co­no­ci­do en la ciu­dad por su don con el mi­cró­fono, asom­bra­ba a los ro­que­ros pre­sen­tes que can­ta­ron va­rios covers de Black Sab­bath. 1. Re­bo­lo y Na­va­jas Es­te es un gru­po de rock and roll y blues, con una cuo­ta la­ti­na im­pre­sa en sus par­ti­tu­ras men­ta­les. Es­ta agrupación tu­vo su au­ge del 2006 al 2010.

2. Le­gión Se ci­ñen al rock y el metal pro­gre­si­vo. Es una agrupación que lle­va va­rios años en la es­ce­na ba­rran­qui­lle­ra.

3. Si­co­tró­pi­co Es una de las ban­das más re­co­no­ci­das a ni­vel lo­cal. Sus so­ni­dos son más al­ter­na­ti­vos y se de­fi­nen a sí mis­mos co­mo la psi­quis del tró­pi­co.

Pa­sa­da la me­dia­no­che lle­gó el mo­men­to más es­pe­ra­do: Ekhymosis se subió al es­ce­na­rio. La ban­da lle­gó con una ex­plo­sión mu­si­cal que de in­me­dia­to con­ta­gió con sus can­cio­nes a los asis­ten­tes, a eso de la una de la ma­dru­ga­da.

Al fi­nal, tal vez su éxi­to más re­cor­da­do, So­lo, lle­vó al clí­max a los asis­ten­tes. En una so­la voz, el pú­bli­co la co­reó de prin­ci­pio a fin, desean­do que la ban­da an­tio­que­ña la alar­ga­ra lo más que pu­die­se.

El rock en Ba­rran­qui­lla, al me­nos en ese ‘callejon’ reinó du­ran­te más de cua­tro ho­ras y los jó­ve­nes de ca­mi­se­tas ne­gras sa­lie­ron su­da­dos, fe­li­ces.

LA VI­SI­TA DEL GRU­PO EKHYMOSIS A BA­RRAN­QUI­LLA FUE LA EX­CU­SA PER­FEC­TA PA­RA QUE LOS RO­QUE­ROS LO­CA­LES SE REUNIE­RAN EN UN DIS­CRE­TO BAR EN EL NOR­TE DE LA CIU­DAD. RE­VIS­TA SÍ ACOM­PA­ÑÓ A LOS ME­TA­LE­ROS PRE­SEN­TES.

AZHARYS HAZBÚN Re­cien­te­men­te la ban­da Ekhymosis se pre­sen­tó en el bar El Ca­lle­jón.

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