USO EN ME­DI­CI­NA ESTÉTICA

Estilo Ejecutivo - - BIENESTAR -

Es un mé­to­do bien co­no­ci­do pa­ra el re­ju­ve­ne­ci­mien­to fa­cial sin ci­ru­gía. La téc­ni­ca con­sis­te en la in­fil­tra­ción me­dian­te una agu­ja ex­tra­fi­na de la to­xi­na bo­tu­lí­ni­ca en el múscu­lo de la zo­na que se desea tra­tar. La to­xi­na re­la­ja los múscu­los que pro­du­cen las arru­gas que se for­man por la ges­ti­cu­la­ción, por ejem­plo las lí­neas horizontales de la fren­te que se for­man al le­van­tar las ce­jas. Se pue­de apli­car en fren­te, pe­rio­cu­lar, co­la de ce­ja, en­tre­ce­jo y arru­gas pe­ri­bu­ca­les en­tre otras. Es­te tra­ta­mien­to no du­ra más de diez mi­nu­tos en ser ad­mi­nis­tra­do y sus re­sul­ta­dos bien apli­ca­dos han si­do muy bue­nos, ade­más sus efec­tos se­cun­da­rios se re­suel­ven por lo ge­ne­ral sin se­cue­las de nin­gún ti­po a los po­cos días, co­mo es el ca­so de las equi­mo­sis ( mo­re­tes). No exis­te nin­gún pe­rio­do de re­cu­pe­ra­ción des­pués de so­me­ter­se a unas in­yec­cio­nes de bó­tox, pue­de re­tor­nar a su vi­da ha­bi­tual in­me­dia­ta­men­te.

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