Crá­ter del vol­cán Poás pre­sen­ta nue­vas grie­tas

Fi­su­ras es­tán unien­do los tres bo­que­tes al fon­do del co­lo­so Sec­tor es­te, don­de es­tá el mi­ra­dor, es el más da­ña­do por las ex­plo­sio­nes

La Nacion (Costa Rica) - - SUCESOS&JUDICIALES - Car­los Ar­gue­das C. car­gue­dasc@na­cion.com

En cin­co me­ses de in­ten­sa ac­ti­vi­dad, el vol­cán Poás si­gue trans­for­mán­do­se. Su pai­sa­je ya no es el mis­mo.

El buen tiem­po que pre­do­mi­nó el do­min­go an­te­rior le per­mi­tió al vul­ca­nó­lo­go Raúl Mo­ra des­cu­brir grie­tas que es­tán unien­do los tres bo­que­tes, los cua­les se ob­ser­van en el fon­do del crá­ter y ex­ha­lan azu­fre, ce­ni­za y va­por de agua.

“¿Qué va a pa­sar con esas frac­tu­ras? Hay que dar tiem­po a ver qué pa­sa. No se­ría de ex­tra­ñar que al­go se for­me ahí, o que se for­me otro cono”, di­jo Mo­ra.

Hay una fi­su­ra que se ex­tien­de por unos 150 me­tros; tie­ne una pro­fun­di­dad de 10 a 15me­tros y, en al­gu­nos tra­mos, el an­cho es de más de 10. Tam­bién hay otras de me­nor ta­ma­ño.

Asi­mis­mo, Mo­ra men­cio­nó la for­ma­ción, aún in­ci­pien­te, de una ter­ce­ra bo­ca, que, por aho­ra, so­lo ema­na va­por de agua, pe­ro que tien­de a ser otro “vol­can­ci­to” con sa­li­da de azu­fre.

Se­cue­la de efec­tos. El Poás en­tró en ac­ti­vi­dad el pa­sa­do 1.° de abril, yya el 9 de ese­mes, el par­que na­cio­nal de­bió ser pri­me­ro des­alo­ja­do y lue­go ce­rra­do por la in­ten­sa ema­na­ción de ga­ses.

El 12 de abril –Miércoles San­to– se re­gis­tró la pri­me­ra erup­ción fuer­te con la­va, y dos días des­pués, una po­de­ro­sa erup­ción de 4 ki­ló­me­tros de al­tu­ra.

Sin em­bar­go, fue el 22 de abril, a las 10:12p. m., cuan­do se pre­sen­tó la más po­de­ro­sa de las ema­na­cio­nes, que al­can­zó has- ta cin­co ki­ló­me­tros de al­to. Las pie­dras lle­ga­ron has­ta los tres ki­ló­me­tros de dis­tan­cia.

Re­co­rri­do. Mo­ra, vul­ca­nó­lo­go de la Uni­ver­si­dad de Cos­ta Ri­ca (UCR) y de la Uni­ver­si­dad Es­ta­tal aDis­tan­cia (UNED), re­co­no­ció que has­ta el do­min­go se arries­gó, jun­to con otros es­pe­cia­lis­tas, a re­co­rrer el crá­ter pa­ra re­co­ger evi­den­cias.

La vi­si­ta se hi­zo en un mo­men­to de muy ba­ja sis­mi­ci­dad y con ema­na­cio­nes es­po­rá­di­cas, pe­ro Mo­ra re­cor­dó que la na­tu­ra­le­za es im­pre­de­ci­ble y que el vol­cán pue­de lan­zar una erup­ción sin dar se­ña­les pre­vias.

Ex­pli­có que, en pri­me­ra ins­tan­cia, pu­do ver tres ca­vi­da­des por don­de sa­le el ma­te­rial. La prin­ci­pal y más gran­de es­tá ubi­ca­da don­de es­tu­vo el do­mo. Por ahí es­tán sa­lien­do ce­ni­za, pie­dras y va­por de agua.

La se­gun­da la ubi­có don­de es­tu­vo la la­gu­na de agua ca­lien­te y man­tie­ne una cons­tan­te sa­li­da de azu­fre. En tan­to, la ter­ce­ra es de muy re­cien­te sur­gi- mien­to, y de ella so­lo bro­ta va­por de agua. Em­pe­ro, se­gún su cri­te­rio, por la ubi­ca­ción den­tro del an­ti­guo la­go, es­ta úl­ti­ma se con­ver­ti­rá en otro fo­co de ex­pul­sión de azu­fre.

Otro de los elementos que le lla­mó la aten­ción es la enor­me can­ti­dad de pie­dras acu­mu­la­das ha­cia el es­te del crá­ter (don­de es­tán el mi­ra­dor, el cen­tro de vi­si­tan­tes, el par­queo y el sen­de­ro ha­cia la la­gu­na Bo­tos).

“Hay áreas, ca­si es­toy se­gu­ro, en que no hu­bo es­pa­cios don­de no ca­ye­ran im­pac­tos. Los crá­te­res in­di­can que hay ro­cas que pu­die­ron ha­ber te­ni­do tres o cua­tro me­tros de diá­me­tro, del ta­ma­ño de un ca­rro (...). Otras ca­ye­ron fun­di­das a más de 1.000 gra­dos (Cel­sius)”, de­ta­lló.

Mo­ra pro­nos­ti­có que el Poás va a se­guir con ex­pul­sio­nes por bas­tan­te tiem­po. “El an­te­rior pe­rio­do de ac­ti­vi­dad fue en­tre 1953 y 1955. Des­pués­vino un pe­rio­do en el cual si­guie­ron erup­cio­nes oca­sio­na­les. Re­cuer­de que la la­gu­na de agua ca­lien­te se for­mó has­ta 1967. Fue­ron ca­si diez años”, ma­ni­fes­tó.

RAÚL MO­RA PA­RA LN RAÚL MO­RA PA­RA LN

En el crá­ter se pue­den ob­ser­var los tres ori­fi­cios: uno que ema­na ga­ses y ce­ni­za; otro que ex­pul­sa azu­fre, y el más pe­que­ño, a la de­re­cha, que ti­ra va­por. Hay una grie­ta que los une. Es­ta es una ro­ca que sa­lió en es­ta­do lí­qui­do y se hi­zo só­li­da al en­friar­se. La ve­ge­ta­ción del la­do es­te del crá­ter fue que­ma­da por los flu­jos pi­ro­clás­ti­cos, que son va­po­res ca­lien­tes y pie­dras.

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