LA RE­AL­I­DAD COMO SOSPECHA

Art On Cuba - - Index - David Mateo

Cuando parecía que se agota­ban nue­stros re­cur­sos alegóri­cos rela­ciona­dos con la con­certación in­di­viduo-so­ciedad, la pro­duc­ción artís­tica fe­menina comenzó a de­sar­rol­lar en los años noventa todo un pro­ceso de ren­o­vación del tema den­tro de las artes plás­ti­cas, con én­fa­sis en aque­l­los en­fo­ques rep­re­senta­cionales vin­cu­la­dos a las no­ciones de iden­ti­dad y com­pro­miso, al diál­ogo in­ter­per­sonal y a la equidad de géneros, a las conex­iones paradóji­cas en­tre re­al­i­dad y sub­con­sciente. Re­flex­ionar so­bre el su­jeto desde el su­jeto mismo, a par­tir de sus ex­pec­ta­ti­vas y es­ta­dos de con­trariedad, fa­cil­i­tar el li­bre ac­ceso a una fuente tes­ti­mo­nial es­casa­mente abor­dada, como aque­lla que proviene del es­ce­nario domés­tico, fa­mil­iar, y es­table­cer nuevos mo­tivos de analogía en­tre los com­por­tamien­tos públi­cos y pri­va­dos, han sido al­gu­nas de las aporta­ciones es­en­ciales de ese fenó­meno.

(…) Lidzie Alvisa se da a cono­cer a me­di­a­dos de los años noventa como un caso atípico den­tro de ese de­sar­raigo ex­pe­d­ito de lo pri­vado, esa rev­elación descar­nada de las con­tin­gen­cias ín­ti­mas en aras de in­ducir otras aris­tas de re­flex­ión so­bre el ám­bito de la in­di­vid­u­al­i­dad. (…) Sin em­bargo, es a par­tir de los primeros años del 2000 que su obra man­i­fi­esta a mi juicio un salto cual­i­ta­tivo, cuando deja de so­bred­i­men­sionar el pa­pel in­ter­me­di­ario, per­sua­sivo, de ofi­cios tradi­cionales, una re­nun­cia di­rigida con ab­so­luto sen­tido de riesgo, in­cluso, ha­cia su propia es­pe­cial­ización como grabadora. Cuando opta por una metodología de es­cu­d­riñamiento mu­cho más desin­hibida y rev­e­ladora, respal­dada por la téc­nica fo­tográ­fica de carác­ter doc­u­men­tal, cuando em­pieza a dis­tan­cia­rse de las at­mós­feras glam­orosas y la arte­sanal­i­dad car­ac­terís­ti­cas de una buena parte de la creación fe­menina de la época (...).

(…) La de­cisión de con­cen­trarse en el bal­ance crítico, en la con­frontación re­flex­iva en­tre las ex­pe­ri­en­cias domés­ti­cas e in­t­elec­tuales, en igual­dad de es­ti­ma­ciones y tonos, sin in­cli­narse ha­cia un ex­tremo o ha­cia otro, fue lo que la pre­servó de no haber con­tin­u­ado sub­or­di­nada a las al­ter­na­ti­vas con­ven­cionales de la rep­re­sentación fe­menina. En ese con­tro­ver­sial es­pa­cio de in­ter­in­flu­en­cias per­son­ales, Alvisa no solo es­table­ció las bases de su ac­tivi­dad alegórica, sino que al hac­erlo no optó por una posi­ción dis­tante, im­par­cial, se ofre­ció de man­era de­spre­jui­ci­ada como prin­ci­pal in­di­cio de con­stat­ación. Ella no nece­sitaba es­cu­d­arse en los ar­dides oníri­cos de la fem­i­nidad, ni tratar de ne­go­ciar un es­caño de potes­tad dis­cur­siva den­tro de una es­cena dom­i­nada por los hom­bres, porque com­prendió que, en esa línea con­fluyente en­tre las vi­cisi­tudes domés­ti­cas y las as­pira­ciones es­pec­u­la­ti­vas, filosó­fi­cas, po­dría pre­sen­tirse el equi­lib­rio con­je­tu­ral y anímico del que tan ve­he­mente­mente hablaba Don­ald Kus­pit al referirse a la relación en­tre el mundo in­te­rior y ex­te­rior, lo falso y lo autén­tico.

Lidzie es una de las artis­tas que con más sis­tem­ati­ci­dad ha abor­dado esa clase de cor­relación personal, y no creo ex­agerar si digo que es una de las que más pre­tex­tos orgáni­cos ha tenido para poder hac­erlo. La misma sen­sación de eje, de cen­tral­i­dad en torno al su­jeto cre­ativo, que se ad­vierte con fre­cuen­cia en su pro­duc­ción sim­bólica (lo que hace que sus obras sean eval­u­adas casi siem­pre desde la per­spec­tiva de lo au­to­bi­ográ­fico), uno la percibe tam­bién en los de­sen­volvimien­tos el­e­men­tales de su vida pri­vada (…).

(…) Las obras re­al­izadas en los úl­ti­mos años re­fle­jan, con bas­tante clar­i­dad, los giros, las al­teraciones de su trayec­to­ria artís­tica (…). El sen­tido de cam­bios y evolu­ción que hemos ido cor­rob­o­rando en su tra­bajo parece es­tar in­dis­ol­uble­mente lig­ado a la man­era con que en­frenta esas varia­ciones e in­tenta mod­er­ar­las a toda costa. La obra in­sta­la­tiva A nivel, del año 2011, es la pieza que mejor sin­te­tiza el am­bi­ente de di­ver­si­fi­cación al que ha es­tado sometida Lidzie Alvisa, la frágil pre­sun­ción de equi­lib­rio que ha es­tado emergiendo en cada mo­mento de su car­rera. Acerca de las con­no­ta­ciones de esta obra y el con­cepto que ella encierra, la artista ha con­fe­sado: “La mul­ti­pli­ci­dad de nive­les y la vari­abil­i­dad de pa­trones que en­frenta­mos di­ari­a­mente sitúan la sospecha como sen­sor y única garan­tía”.

Las tram­pas del in­te­rior, 2008

Im­pre­sión dig­i­tal, plex­iglás, cartón y al­fil­eres Cortesía de la artista

Newspapers in English

Newspapers from Cuba

© PressReader. All rights reserved.