LA COLECCIÓN SCHREINER DE GRÁFICA CUBANA CONTEMPORÁNEA

Art On Cuba - - Index - Juan Carlos Betancourt

Ubi­cada en Bad Steben, pe­queña ciu­dad de la Alta Fran­co­nia ale­m­ana, al sureste del es­tado de Baviera, la colección Schreiner de gráfica cubana contemporánea ha su­per­ado sus veinte años de ex­is­ten­cia. Su pres­en­cia es como un guiño artís­tico de la Isla en la ciu­dad donde, cu­riosa­mente, el joven Alexan­der von Hum­boldt comenzó su vida pro­fe­sional. Y a pe­sar de to­dos esos años, la riqueza vis­ual, di­ver­si­dad y con­tenido de esta colección to­davía sus­cita un gran mag­netismo en la au­di­en­cia ale­m­ana. (…) Sin em­bargo, para mu­chos en Cuba es una in­cóg­nita y los pocos que saben de ella la re­cuer­dan como una vaga ref­er­en­cia.

Su ori­gen se debe, sin lu­gar a du­das, a al­gu­nas históri­cas co­in­ci­den­cias. Pero, más allá de su sen­tido espon­tá­neo y efímero, las co­in­ci­den­cias, como afirmaba Carl Jung, son tam­bién “ac­tos de creación en el tiempo”. (…) La primera de esas co­in­ci­den­cias que nos re­miten al ori­gen del esta colección la en­con­tramos ha­cia fi­nales de los ochenta. Por esos años Wolf­gang Schreiner era di­rec­tor de op­era­ciones para Europa Ori­en­tal de la Leonard Mon­heim AG, uno de los tres grandes pro­duc­tores de choco­late ale­manes. Dicha multi­na­cional es­taba di­rigida por el in­dus­trial Peter Lud­wig quien, además, era el colec­cionista más famoso de Ale­ma­nia y Europa en ese tiempo. Wol­fang Schreiner no solo era su primer em­pleado sino tam­bién su amigo más cer­cano. Al lado de Lud­wig, a quien siem­pre acom­pañaba en sus vi­a­jes de ne­go­cios por todo el mundo, Wol­fang cono­ció el en­tu­si­asmo y la pasión por el arte. Con lo cual, aprovechando las opor­tu­nidades que le ofrecían sus largas es­tancias de tra­bajo en Europa del Este, du­rante el período de la Guerra Fría, el señor Schreiner se hizo un gran cono­ce­dor de la gráfica de es­tos países y fue así como em­pezó a ed­i­ficar su propia colección.

A todo lo an­te­rior se suma otro he­cho sig­ni­fica­tivo. En esta época Wolf­gang conoce a Ste­fanie Bar­bara, su fu­tura es­posa y di­rec­tora en aquel mo­mento de la galería de gráfica del An­tiguo Museo (Altes Mu­seum) en el Ber­lín Ori­en­tal de la RDA. Ste­fanie era tam­bién colec­cionista y ex­perta en arte con­tem­porá­neo de Europa del Este. Así que en 1994 am­bos unieron sus colec­ciones y fun­daron en Bad Steben el Grafik Mu­seum bajo la idea de que “el arte puede con­struir puentes –en­tre per­sonas y tam­bién en­tre países”. Sigu­iendo este prin­ci­pio al­tru­ista, la con­cep­ción gen­eral del museo se di­vidió en cu­a­tro líneas de tra­bajo: las artes grá­fi­cas de Europa del Este, los artis­tas más sig­ni­fica­tivos de la de­sa­pare­cida RDA, la colección cubana e in­ter­na­cional y los artis­tas re­gionales. En­tre sus ob­je­tivos más im­por­tantes está la di­vul­gación en Ale­ma­nia del arte grá­fico de di­chos países. Te­niendo en cuenta ese tra­bajo con­junto y su com­pro­miso con el arte y la so­ciedad el mat­ri­mo­nio Schreiner recibió en el pasado al­tos re­conocimien-

CARLOS QUINTANA

Sin tí­tulo, 1992

Seri­grafía / 60 x 42 cm

Cortesía Grafik Mu­seum, Bad Steben, Ale­ma­nia

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