OLÉ Y ALELUYA

Art On Cuba - - Sp - Mon­roe Den­ton

Olé y aleluya. Ex­cla­ma­ciones tri­un­fales dom­ina­ban la re­cep­ción de Car­men Herrera: Lines of Sight en el Whit­ney Mu­seum of Amer­i­can Art en Nueva York. El mundo de la crítica y el de la pub­li­ci­dad en esa ciudad bullen con fe­lic­ita­ciones y al­a­ban­zas re­cono­ciendo una car­rera que se ha es­tado pro­duciendo, aunque fuera de su ám­bito, du­rante más de si­ete dé­cadas. No es que Herrera no es­tu­viera ex­hi­bi­endo.

Ella es­taba –en ex­hibi­ciones colec­ti­vas, con fre­cuen­cia en galerías que tra­ba­jan con artis­tas y clien­tela his­pana, nunca en el cen­tro del mundo del arte de Nueva York–, y los críti­cos la ig­nor­a­ban. ¿Qué es lo que el público puede ver ahora en ex­posi­ción? (…)

Las obras al­can­zan re­conocimiento público en un mo­mento sig­ni­fica­tivo. (…) Las es­tric­tas defini­ciones teóri­cas que de­ter­mi­nan quiénes es­tán den­tro y quiénes fuera del Min­i­mal­ismo es­tán ce­di­endo a clasi­ficar como tal un tra­bajo más in­di­vid­u­al­ista y ori­en­tado a la sen­si­bil­i­dad. El fem­i­nismo como política tam­bién se ha he­cho más abar­cador de una gama de ex­pre­siones y ex­iste un flir­teo con­stante con de­s­cubrim­ien­tos tardíos en la vida (Grandma Moses –Mary Anne Robert­son– que comenzó a pin­tar a los 78 años; Alice Neel y Louise Bour­geois, cuya au­tori­dad au­mentó de­spués de dé­cadas de aban­dono hasta un ar­rol­lador éx­ito al fi­nal de la vida). La obra de Herrera es más calma y –al menos en esta se­lec­ción y en al­gu­nas piezas in­clu­idas en su premier en la Galería Lis­son– más ju­ve­nil que las de Neel o Bour­geois.

Sus piezas ha­cen én­fa­sis en el uni­verso de lo sen­si­ble, más que en el cla­si­cismo platónico del Min­i­mal­ismo echt de Nueva York –afinidades con Jack Younger­man (aunque mu­cho más reser­vadas), quizás más que con Ellsworth Kelly. La com­para­ción de las car­reras de Herrera y Kelly es tanto en­gañosa como in­struc­tiva. Como él, sus for­mas aban­do­nan bas­tante pronto la com­ple­ji­dad a fa­vor de ge­ometrías más sen­cil­las. Lo en­gañoso viene de una con­fusión básica de rela­ciones tamaño/es­cala: las obras de la primera nunca al­can­zan las di­men­siones ex­pan­si­vas de la obra del di­funto artista mas­culino. La re­pro­duc­ción mecánica –li­bros, ais­lamiento dig­i­tal o fo­tográ­fico de la ima­gen desde el pro­ceso de ll­e­var a otra es­cala fig­uras y en­tornos– crea con­fusión per­cep­tiva, una equiv­a­len­cia falsa que se du­plica en la an­u­lación de las difer­en­cias en sus medios –acrílico para Herrera, pin­tura al óleo, fun­da­men­tal­mente,

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