A PROPÓSITO DE LA BAN­DERA CUBANA

Art On Cuba - - Sp - Llilian Llanes

(…) Por di­ver­sas ra­zones, al­gunos de los prob­le­mas que me mo­ti­varon a es­cribir un artículo so­bre “Arte, crítica y mer­cado” hace al­gunos años me vinieron a la mente a propósito de la reposi­ción en La

Ha­bana de una mues­tra cuyo pie forzado fue la ban­dera y de la que en su opor­tu­nidad esta re­vista pub­licó una nota es­crita por mi colega Herrera Ysla.

Dicha ex­posi­ción y otros he­chos re­cientes ocur­ri­dos en torno al uso de la ban­dera cubana me tra­jeron a la mente los tiempos en que los sím­bo­los pa­trios se con­virtieron en un asunto de ex­tremo in­terés tanto de políti­cos como de artis­tas en el ter­ri­to­rio na­cional, cuando el arte y la política no de­ja­ban sep­a­rar el trigo de la paja. Algo así como el conato de es­cán­dalo que hace poco provocó en la tele­visión cubana el atleta cubano ganador de plata en Brasil quien, al ga­nar la medalla olímpica bus­caba, como cor­re­spondía, la ban­dera del país que lo llevó a la cita, Es­paña. Y así va­mos viendo cómo la ya tan ll­e­vada y traída ban­dera cubana ha adquirido un pro­tag­o­nismo inusi­tado en los úl­ti­mos tiempos.

(…) La visita a la ex­posi­ción me recordó la man­era como la prensa cubana du­rante los primeros dece­nios del siglo xx abordó el tema de los sím­bo­los pa­trios, y en par­tic­u­lar el de la ban­dera.

Hay que re­cono­cer que por en­tonces las au­tori­dades públi­cas no se in­mis­cuían en el mundo de la ima­gen. De man­era que fueron los dis­eñadores grá­fi­cos y los dibu­jantes vin­cu­la­dos a las re­vis­tas ilustradas los que le dieron forma a una icono­grafía a través de la cual los con­cep­tos de Pa­tria, República y Nación se asum­ieron como un todo, in­cluyendo en el­los el de Lib­er­tad, pro­ced­imiento que pasó de in­medi­ato a la es­cul­tura mon­u­men­taria de la época. Fue así como se comenzó a uti­lizar de forma alegórica la figura fe­menina –aquella que desde la Revolu­ción Francesa había pasado a rep­re­sen­tar los idear­ios re­pub­li­canos y lib­er­tar­ios–, vin­cu­lada de al­guna man­era a la ban­dera cubana como ref­er­ente del país.

En la creación de dicha ale­goría los dibu­jantes de prin­ci­p­ios de siglo dieron mues­tras de un gran ofi­cio y de la var­iedad de es­ti­los que dom­ina­ban, apre­cia­bles en las obras de sello pre­rrafaelista de Emilio Here­dia y de San­ti­ago Quiñones, así como en las de aliento cla­sicista de Antonio Jiménez, que en otros ca­sos tam­bién in­cur­sionó en la vi­su­al­i­dad de la Belle Époque.

Sin duda, al­gu­nas de las fór­mu­las uti­lizadas por es­tos artis­tas en el primer dece­nio de 1900 con­sti­tuyeron una novedad para el ojo hasta en­tonces ha­bit­u­ado al re­al­ismo rep­re­senta­cional. Den­tro de ese con­texto llama la aten­ción la por­tada de la re­vista lit­er­aria Cuba Li­bre des­ti­nada a cel­e­brar el ad­ven­imiento de la República, cuyo dis­eño fue con­ce­bido por el es­pañol re­cién lle­gado a Cuba Miguel He­via a par­tir de los íconos que el imag­i­nario colec­tivo había asum­ido para rep­re­sen­tar la nación, a saber, el es­cudo, la ban­dera y la fecha del 20 de mayo, día de la procla­mación del magno acon­tec­imiento. (…)

Tiempo de­spués Mas­sa­guer haría de la ima­gen de la ban­dera una fi­esta de color llena del op­ti­mismo pro­pio de aque­l­los tri­un­fal­is­tas años de las “va­cas gor­das”. De en­tonces son sus bel­las por­tadas de Social de marzo y mayo de 1917 y en par­tic­u­lar la de mayo de 1919 en la que reza: “Nues­tra joven República ha lle­gado a los diez y si­ete años. ¡Bella, pero peli­grosa edad!”

Por su parte la dé­cada del veinte em­pezó bajo un nuevo signo. Mas­sa­guer abrió el número de mayo de 1921 con una del­i­cada y her­mosa por­tada, en­vuelta en un aire de nos­tal­gia por la epopeya mam­bisa. Se ini­cia­ban otros tiempos para la nación y así lo re­fleja el pro­pio au­tor en el número de mayo de 1923 con un dibujo que sirve para ilus­trar el sigu­iente texto: “¡Po­bre Cuba! En la di­chosa edad y con la ro­pita rota. El de­lan­tal no la cubre toda… Y como único com­pañero el per­rito, que es tan pe­queñito…” Eran ya los tiempos en que el uso y la pres­en­cia de la ban­dera fue trans­for­mán­dose en los medios en cuyas pági­nas, de acuerdo a las cir­cun­stan­cias, el sím­bolo pa­trio em­pezó a tener un valor agre­gado, el de le­git­i­mar la pro­duc­ción na­cional den­tro del ám­bito del mer­cado. (…) ƒ

1. 2. Ver http://cuba­ma­te­rial.com.

En­tre­vista re­al­izada por Wal­frido Dorta a propósito de la ex­posi­ción Pioneros: Build­ingCuba’sSo­cial­istChild­hood, in­au­gu­rada el 17 de sep­tiem­bre de 2015 en la galería Arnold and Sheila Aron­son Gal­leries de Par­sons School of De­sign, cu­rada por María A. Cabr­era Arús y Meyken Bar­reto.

Dorta, Wal­frido: “La cul­tura ma­te­rial del niño en Cuba, en Nueva York”. En: Di­ario de Cuba, 4 de julio de 2015. (http:// www.di­ar­i­ode­cuba.com/cul­tura/1435955214_15504.html). CON­RADO MAS­SA­GUER Social, por­tada de marzo de 1917

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