AT WASSERMAN PROJECTS

At­tempts a Deep Study of Detroit in Tran­si­tion

Art On Cuba - - INDEX - Sarah Rose Sharp › roz.sharp@gmail.com

(…) Cuando se vive en un lu­gar gob­er­nado por los vari­ables capri­chos de la nat­u­raleza, uno aprende a adap­tarse a las fuerzas que ex­is­ten más allá del con­trol hu­mano. En este sen­tido, Detroit era cuna im­prob­a­ble de la era in­dus­trial, con aquel ob­je­tivo de man­tener las máquinas ro­dando a lo largo de la ca­dena de mon­taje en una ca­den­cia cal­cu­lada con pre­cisión. La in­ter­ac­ción y el con­flicto en­tre la nat­u­raleza y la in­dus­tria es fun­da­men­tal para la psiquis de Detroit, y se rev­ela den­tro del paisaje con­tem­porá­neo en los campos que una vez fueron casas, en las ru­inas con posti­gos cer­ra­dos de in­sta­la­ciones in­dus­tri­ales que otrora tu­vieron una alta pro­duc­ción, tem­po­rada tras tem­po­rada.

Esta sen­sación de des­o­lación, de ves­ti­gios de civ­i­lización, de re­pul­sión vis­ceral con­tra los es­tra­gos del período An­tropoceno, se capta muy bien en City of Queen Anne’s Lace, una ex­posi­ción biper­sonal en Wasserman Projects, Detroit, pro­tag­o­nizada por los artis­tas cubanos José Yaque y Ale­jan­dro Campins, y con cu­raduría de Rafael Di­azCasas. Am­bos artis­tas y el cu­rador pasaron mu­cho tiempo en Detroit du­rante el de­sar­rollo y la eje­cu­ción del proyecto –in­vi­ta­dos por Wasserman Projects, y fi­nan­cia­dos por el Rock­e­feller Broth­ers Cuban Art Fund (Fondo de Arte Cubano Rock­e­feller Broth­ers).

El fun­dador de Wasserman Projects, Gary Wasserman, cono­ció a Campins en La Ha­bana en medio de la preparación de la Bienal de La Ha­bana de 2015. Wasserman es­taba tra­ba­jando en una dis­ertación en la que es­tablecía un par­alelo en­tre Detroit y La Ha­bana. “Hay, de he­cho, tanto par­alelis­mos como difer­en­cias” –dijo Wasserman en una en­tre­vista vía correo elec­trónico con Art OnCuba. “Am­bas ciu­dades ex­per­i­men­ta­ron pro­fun­dos cam­bios desde prin­ci­p­ios de los años 60. Tanto La Ha­bana como Detroit en­traron en una pre­cip­i­tada deca­den­cia so­cial y económica ya que sus prin­ci­pales in­sti­tu­ciones se vieron de­safi­adas por prob­le­mas in­ex­tri­ca­bles. A par­tir de ahí, las solu­ciones a prob­le­mas sim­i­lares se tornaron muy difer­entes… (…) Am­bas ciu­dades se de­te­ri­o­raron, pero la ex­pe­ri­en­cia del de­te­ri­oro según la ven es­tos artis­tas es muy dis­tinta. Donde nosotros ve­mos fra­caso, es­tos artis­tas ven opor­tu­nidades. Re­sultaba fasci­nante traer­los a Detroit por sus per­spec­ti­vas.”

(…) Yaque, Campins, y Di­azCasas no son los primeros en ver las se­cue­las de Detroit in­spi­rado­ras más que de­sco­ra­zon­ado­ras. No son los primeros en cav­i­lar poéti­ca­mente so­bre la ter­ri­ble belleza del de­te­ri­oro. Pero como muchas primeras im­pre­siones, el verse cau­ti­vado por la des­o­lación de Detroit, por ese de­te­ri­oro en crec­imiento de­scon­tro­lado, no re­sulta menos su­per­fi­cial que cualquier otro tipo de atrac­ción ba­nal. Los ma­te­ri­ales en la pieza prin­ci­pal de Yaque, la cual vi­sual­mente sim­ula el tipo de es­tratos que toma mile­nios pro­ducir, tienen su ori­gen, a lo sumo, en los úl­ti­mos sesenta años. Am­bos artis­tas han elu­dido la car­ac­terís­tica más im­por­tante de Detroit: su gente.

Detroit no es una ci­u­dad fan­tasma, ni un lu­gar lleno de zom­bis que cam­i­nan ar­ras­trando los pies por tier­ras baldías. Con­cen­trarse en las ru­inas de Detroit es verlo como un lu­gar que se der­rumbó tras medio siglo de ais­lamiento forzado, en lu­gar de verlo como un lu­gar que ha tri­un­fado a pe­sar de ello. Uno es­per­aría que dos artis­tas cubanos, prove­nientes de una nación que ha ex­per­i­men­tado un tipo sim­i­lar de ase­dio por mo­tivos políti­cos, se pudieran iden­ti­ficar con ello. En medio de una in­fraestruc­tura fal­l­ida, de un racismo apab­ul­lante y una se­quía económica que duró de­masi­adas tem­po­radas, los habi­tantes de Detroit salieron de su letargo y de­ci­dieron calar más pro­fundo. El tí­tulo de la mues­tra, City of Queen Anne’s Lace, que es el ci­clo bienal de flo­ración de la zana­ho­ria sil­vestre y una im­a­gen fre­cuente en los es­pa­cios abier­tos y de­s­cuida­dos de Detroit, es un guiño a la as­piración de la ex­posi­ción de cap­turar algo de vida en el suelo de Detroit.

“Los campos de zana­ho­ria sil­vestre que re­bosan la ci­u­dad y la habi­tan, pueden verse como una etapa tem­po­ral” –ex­presó Di­azCasas en el en­sayo del catál­ogo de la ex­posi­ción–, “una etapa con po­ten­cial para generar nueva vida en crec­imiento. La mi­rada de Campins y Yaque com­prende a una so­ciedad en pleno cam­bio.” ƒ

JOSÉ EDUARDO YAQUE

River Detroit I, 2017 / 100 x 127 cm

Cortesía Gal­le­ria Con­tinua, San Gimignano / Bei­jing / Les Moulins / Ha­bana Fo­tografía del artista

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