Is­rael Castellanos León › is­rael@cubarte.cult.cu

Art On Cuba - - Index - Is­rael Castellanos León

Yo, Publio. Con­fe­siones de Raúl Martínezse tit­u­laron las memo­rias de ese artista cubano, Premio Na­cional de Artes Plás­ti­cas 1994 por la obra de la vida. Al­le­greto can­tá­bile se nom­bró su ret­ro­spec­tiva ex­hibida desde noviem­bre de 2017 hasta febrero de 2018 en el Cen­tro de Arte Con­tem­porá­neo Wifredo Lam, de La Ha­bana, para con­mem­o­rar el 90 aniver­sario de su nacimiento (1927).

Y Yo, ab­stracto po­dría renom­brarse dicha ex­posi­ción.

Estruc­turada de modo cronológico y pro­gre­sivo, la mues­tra cu­rada por Co­rina Mata­moros, Gabriela Hernán­dez y Ros­sana Bouza cubrió eta­pas o hi­tos a par­tir de unas cuarenta y cinco obras pertenecientes a las colec­ciones del Museo Na­cional de Bel­las

Artes –en su gran may­oría–, el Con­sejo Na­cional de Artes Plás­ti­cas, el Con­sejo de Es­tado de la República de Cuba y Abe­lardo Es­torino.

Ahora bien, quien recor­rió la mues­tra em­pezó por la ab­strac­ción y ter­minó con ella. Porque Raúl fue un ab­stracto con­se­cuente. En la primera sala, el es­pec­ta­dor pudo ob­ser­var col­lages, tin­tas y óleos de los años 1950, iden­ti­fi­ca­dos con el ab­strac­cionismo. Y lle­garía a percibir al­guna forma rec­tan­gu­lar, más o menos lírica, más o menos ge­ométrica.

En la se­gunda sala dé­cada 1960 halló ab­strac­ciones pic­tóri­cas y ges­tuales con ma­te­rias y tex­tos aña­di­dos, que aso­cia­ría a las com­bine–paint­ings de Rauschen­berg. Ad­ver­tiría que los rec­tán­gu­los querían hablar, co­mu­nicar con pal­abras…Vería el ros­tro repetido de Martí, ini­cio de la se­ri­al­i­dad con fig­uras históri­cas cubanas…

(…) El mismo es­pec­ta­dor tam­bién pudo per­catarse de que la fig­u­ración de Raúl –esta vez, en com­pañía de Mario Gar­cía Joya– llegó al do­minio de la fo­tografía. (…)

Raúl y Mario quisieron sub­ver­tir o cues­tionar la ve­raci­dad de la fo­tografía como doc­u­mento fidedigno de la re­al­i­dad. Ma­nip­u­laron la com­posi­ción rec­tan­gu­lar típica del en­cuadre fo­tográ­fico, ex­poniendo difer­entes án­gu­los o pun­tos de vista de la misma es­cena…

(…) En la ter­cera salita –tam­bién de los años 1960– el es­pec­ta­dor ad­vir­tió un mano a mano, un con­tra­pun­teo. Los var­ios sem­blantes de Martí di­alog­a­ron con los ros­tros difer­entes, “anón­i­mos”, de otros hi­jos de la Pa­tria. En uno de los rec­tán­gu­los, el es­pec­ta­dor creyó re­cono­cer a Raúl Martínez. Como uno más. In­te­grado al pueblo. A la masa. En una es­en­cia ab­straída a nivel con­cep­tual pero tam­bién for­mal, pues el artista par­tió de ref­er­entes fo­tográ­fi­cos.

Era una ab­strac­ción de doble sen­tido, a la que Raúl siguió apelando, para in­ter­pre­tar el paisaje hu­mano, so­cial. Y así el es­pec­ta­dor llegó a 1970, año de una utopía: hacer la zafra de los 10 mil­lones. De que van, van –se repetía ofi­cial­mente, en medio de la gen­er­al­izada efer­ves­cen­cia rev­olu­cionaria. Y, fi­nal­mente, no fueron... posi­bles. A esa fecha pertenece el lienzo Nosotros, con fisonomías de vari­adas ex­pre­siones: son­ri­ente, se­ria, pen­sativa. Del pro­pio año son las tem­peras que Raúl dedicó a cada uno de los Bea­tles, cuando su música se es­cuch­aba clan­des­ti­na­mente en Cuba por ser con­sid­er­ada por­ta­dora de di­ver­sion­ismo ide­ológico. O no ser políti­ca­mente cor­recta, según se habría di­cho hoy. Pero ya no es nece­sario.

El es­pec­ta­dor se dio cuenta de un salto cronológico en la ex­posi­ción hasta 1976. Justo cuando ter­minó el Quin­que­nio Gris –que con­finó in­t­elec­tual­mente a creadores como el pro­pio Raúl– y se crearon el Min­is­te­rio de Cul­tura y el In­sti­tuto Su­pe­rior de Arte… Y el es­pec­ta­dor ar­ribó, en­tonces, al Período Es­pe­cial. Aquí, en­tre col­lages de la serie

Oh, América y bo­ce­tos en car­bon­cillo de los úl­ti­mos años de vida (1994–1995) de Raúl, pudo apre­ciar una pin­tura ab­stracta que cerró sala y ex­posi­ción: Atarde­cer en la Isla (1994)…

En el ocaso de su vida y en tiem­pos de restau­ración del paradigma es­tético, de la metá­fora in­stru­ida, Raúl volvió a la ab­strac­ción. Como el ouroboros, que se muerde la cola, re­gresó a la ten­den­cia que lo había situ­ado en la avan­zada del arte cubano… ƒ

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