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A la moda Bodas - - La Boda -

as his­to­rias de amor en­tre mo­nar­cas y ple­be­yos han exis­ti­do to­da la vi­da, y es que el amor es el amor, más allá de cuen­tos de ha­das o guio­nes de te­le­no­ve­las y pe­lí­cu­las. Mary Do­nald­son era una abo­ga­da que vi­vía en Aus­tra­lia, a la que la vi­da le dio un gi­ro ines­pe­ra­do (y her­mo­so) a prin­ci­pios de la dé­ca­da de los 2000 cuan­do, tras ha­ber con­clui­do los jue­gos olím­pi­cos de Sid­ney, lle­gó a una reunión en­tre ami­gos, don­de se en­con­tra­ba -por aza­res de la vi­daFe­de­ri­co de Di­na­mar­ca, a quien ella no co­no­cía y de cu­yo tí­tu­lo no se en­te­ró has­ta dos me­ses des­pués. A pe­sar de la in­elu­di­ble fa­ma de es­te, lo­gra­ron man­te­ner en se­cre­to su no­viaz­go por dos años has­ta que, en 2002, la pren­sa los atra­pó. Con la anuen­cia de la rei­na, la pa­re­ja se com­pro­me­tió en 2003 y un año des­pués se ca­sa­ron en la Ca­te­dral Vor Frue Kir­ke de Co­pen­ha­gue en Di­na­mar­ca, el 14 de ma­yo de 2004. Mary se con­vir­tió en­ton­ces en la prin­ce­sa he­re­de­ra de Di­na­mar­ca, de Groen­lan­dia y las is­las Fe­roe, tam­bién ob­tu­vo la ciu­da­da­nía da­ne­sa y se con­vir­tió a la igle­sia lu­te­ra­na. Ade­más, en 2008, Fe­de­ri­co y Mary re­ci­bie­ron el tí­tu­lo de con­des de Mon­pe­zat, que es un tí­tu­lo que Fe­de­ri­co he­re­dó de su pa­dre Hen­rik. En sus tre­ce años de ca­sa­dos, han pro­crea­do cua­tro hi­jos: Ch­ris­tian, fu­tu­ro rey de Di­na­mar­ca, Isabella y los ge­me­los Jo­sep­hi­ne y Vin­cent.

Mary y Fe­de­ri­co de Di­na­mar­ca han re­sul­ta­do ser una de las pa­re­jas más es­ta­bles de la reale­za, mos­trán­do­se siem­pre enamo­ra­dos, sen­ci­llos, jo­via­les y cer­ca­nos.

ha­cE 17 años quE sE co­no­ciE­ron y quE Em­pE­za­ron

a cons­truir un ca­mino jun­tos. hoy, con­tra cual­quiEr pro­nós­ti­co, sus mi­ra­das Enamo­ra­das si­guEn ilu­mi­nan­do las cá­ma­ras dE los pa­pa­raz­zis.

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