NI­ÑOS EN EL HO­GAR

Aldaba - - SOLUCIONES NIÑOS -

El caos que a me­nu­do acom­pa­ña una vida en la cual hay ni­ños pue­de con­te­ner­se me­dian­te la crea­ción, en to­da la ca­sa, de es­pa­cios ami­ga­bles ha­cia ellos.

Hoy en día los pe­que­ños son vistos y oí­dos en el ho­gar, y el di­se­ño del do­mi­ci­lio re­fle­ja es­ta ac­ti­tud de in­clu­sión. La opi­nión es de Alli­son Spam­pa­na­to, un

vi­ce­pre­si­den­te en Pot­tery Barn Kids. La reali­dad es que los ni­ños vi­ven en ca­da es­pa­cio del ho­gar”, afir­ma Spam­pa­na­to. “Idos es­tán los días cuan­do a los ni­ños se les se­cues­tra­ba en una ha­bi­ta­ción pa­ra ju­gar con la puer­ta ce­rra­da. Aho­ra, el es­tar fa­mi­liar es un si­tio don­de tan­to los ni­ños co­mo los pa­dres vi­ven y jue­gan jun­tos”.

Se­ña­la, no obs­tan­te, que no tie­nes que sa­cri­fi­car el es­ti­lo ni per­mi­tir que tu ca­sa se con­vier­ta en el pro­ver­bial pos­ter don­de el ni­ño ha­ce to­do lo que le vie­ne en ga­na. El pri­mer pa­so es crear un lu­gar pa­ra ju­gar en áreas co­mu­nes de la re­si­den­cia, don­de pue­dan en­tre­cru­zar­se di­ver­sión y fun­ción. Cuan­do los ni­ños son ac­ti­vos, las pa­re­des pue­den fá­cil­men­te des­gas­tar­se.

Uni­da­des de pa­red sir­ven pa­ra co­lo­car ju­gue­tes a la al­tu­ra del ni­ño. Arri­ba: Ca­nas­tos de me­tal con fo­rro en áreas com­par­ti­das sir­ven pa­ra re­co­ger ob­je­tos en des­or­den. (Fotos: Pot­tery Barn Kids).

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