Una cam­pa­ña de­pen­de de un error...

Aun­que pa­rez­ca tar­de, aho­ra es el mam­bo...

Diario Libre (Republica Dominicana) - - Deportes -

Con las elec­cio­nes en­ci­ma y la cam­pa­ña ago­ta­da, se du­da de la po­si­bi­li­dad de que pue­da pro­du­cir­se lo ines­pe­ra­do y cam­bie la co­rre­la­ción y pon­ga en apu­ros a las en­cues­tas.

Sin em­bar­go, siem­pre hay un sin em­bar­go. Una vez un can­di­da­to cre­yó que es­ta­ba tan ga­na­do que po­día per­mi­tir­se ame­na­zar con lá­ti­gos.

Ni la his­to­ria lo re­cuer­da. Otro más cer­cano en el tiem­po se re­cor­dó que las em­plea­das de la co­ci­na sir­ven el me­jor fi­le­te al no­vio que an­da me­ro­dean­do por la es­qui­na. Fue co­mo mon­tar­se en un bu­rro sin apa­re­jo y se fue al sue­lo.

Las ex­pe­rien­cias se su­ce­den y por eso de­be cui­dar­se la bo­ca, y no so­lo al co­mer, sino tam­bién al ha­blar. Un pro­nun­cia­mien­to inade­cua­do tum­ba una elec­ción da­da por se­gu­ra.

La ad­ver­ten­cia va­le por lo de­li­ca­do que es el tra­mo fi­nal de un pro­ce­so lleno de ocu­rren­cias que fue­ron im­pen­sa­bles has­ta que se pro­du­je­ron.

Can­ce­lar unas vo­ta­cio­nes con la gen­te en la fi­la o mo­ver las fe­chas de consultas con­sig­na­das por la Cons­ti­tu­ción, creán­do­se una si­tua­ción que al­te­ró el or­den de las co­sas.

Lle­gar al do­min­go se­rá co­mo ca­mi­nar des­cal­zo so­bre un pi­so cu­bier­to de vi­drio mo­li­do. So­lo quie­nes ten­gan la ca­cha­za du­ra po­drán su­pe­rar la prue­ba. ●

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